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El ocaso del minimalismo
Llegó el desorden chic

La nueva ola en la decoración da permiso para llenar la casa de objetos, de manera tal que se logre un ambiente cálido y con personalidad. Idalia De León

En la decoraciOn, como en la moda, todo el mundo hace lo que quiere. Sin embargo, hay tendencias que terminan por definir una época debido a que se imponen en el gusto de la mayoría de la gente. El minimalismo, como su nombre lo sugiere, se caracterizó por la depuración de formas y la economía en los ornamentos, mantuvo ocupado a los diseñadores en los últimos años logrando que muchas personas se acoplaran a sus ideas.

Como toda corriente alcanzó su estado más acabado y puro deviniendo en la creación de ambientes fríos e inexpresivos, por no decir aburridos. A partir de allí, algunos decoradores abrieron el camino para revisar el discurso y dar un giro que parece concentrarse exactamente en el punto opuesto. Ahora el turno le corresponde a lo que se ha llamado el desorden chic, y no es más que el regreso a un estilo más natural, auténtico, y que plantea el reto de lograr armonía en una casa llena de objetos, que abiertamente se atreva a mezclar estilos y que a la vez ofrezca confort y bienestar.

A esta tendencia parecen adaptarse bien las casas de aquellas personas que poseen muchos libros, que guardan objetos procedentes de diferentes culturas, y que, por sobre todas las cosas, viven rodeados de pequeños detalles como postales, fotos, cuadros. Ahora, el reto está en lograr que la casa no se convierta en un almacén de chucherías sin ningún valor estético.

Lo que se pretende, a decir de algunos decoradores como Ilse Crawford, autora del libro El hogar está donde se encuentra el corazón, es encontrar el punto de equilibrio exacto en la combinación de objetos y mobiliario, de manera que la casa revele la personalidad y preferencias de sus habitantes. Si el minimalismo creó ambientes impersonales, el “desorden diseñado” pone la lupa en crear estilos con carácter.

Libros y cuadros como materia prima

Aunque el camino está empezando a andarse y las “reglas” que definirán este estilo aún están concibiéndose, ya se esbozan algunas ideas que ayudan a orientar a quien sienta identificación con esta corriente:

l Los objetos no deben ubicarse caprichosamente. Su uso definirá el lugar adecuado.

l No tema que algunas cosas luzcan gastadas, trajinadas. Esa condición proporciona a la casa un ambiente cálido; expresa que hay vida en el recinto y permite, tanto a los habitantes como a las visitas, sentirse cómodos y no con la sensación de estar en un lugar donde todo puede romperse.

l La mezcla de materiales es bienvenida. Se puede aprovechar el hecho de que la madera y el acero inoxidable se han adaptado satisfactoriamente al diseño de los nuevos tiempos.

l Se dice que una de las razones por las que el minimalismo está en decadencia es porque no es capaz de brindar a los usuarios un ambiente cálido. Así que no se debe perder de vista elegir colores, textiles y muebles que enriquezcan el ambiente, que ofrezcan comodidad sin necesidad de recurrir a excesos que terminen por crear caos y un auténtico desorden visual.

l Hay piezas clásicas que se pueden conservar, ya sea por su valor económico o sentimental. Si no le gustan mucho, puede restaurarlas o darles un acabado chic divertido. Y si las combina con piezas modernas, conseguirá que la casa refleje su personalidad, lo cual es de vital importancia, pues le hará sentirse más seguro y cómodo, más dueño de su casa.

l Tenga cuidado en cuanto a la ubicación de las piezas de arte. No las asfixie en medio de un mar de objetos diversos. Procure encontrarles un lugar adecuado, si verdaderamente se trata de piezas de valor. Proporcióneles la luz idónea, deje que se destaquen y que cumplan su rol como elemento decorativo.

l Tenga presente que el lugar donde vive influye en su estado de ánimo. No caiga en la tentación de exagerar en los colores y cantidad de accesorios. Los críticos del minimalismo aducen que “quitar cosas”, “limpiar el espacio” es muy fácil, pero que lo complicado es amontonar y lograr un ambiente chic combinando muebles del siglo pasado con una lámpara de diseño.

l Si no se siente seguro del resultado no vacile en pedir consejo. Un buen decorador interpretará bien lo que usted desea lograr. l

Creando ambientes cálidos

 

Minimalismo

El estilo que marcó los últimos 20 años, en lo que a decoración se refiere, fue el llamado minimalismo, corriente que vivió su apogeo a partir de los años ochenta frente a los excesos que se cometieron en las décadas anteriores. El minimalismo surgió en Europa y tuvo su génesis en el manifiesto titulado Menos es más, escrito por el arquitecto alemán Ludwig Mies Van Der Rohe, uno de los más importantes de este siglo, y quien llegó a ocupar la dirección de la Escuela de Arte y Diseño de la Bauhaus, en Alemania.

Específicamente es una corriente que reaccionó contra el Pop Art, tendencia que llevó al extremo el uso de los colores, que otorgó mucha importancia a la apariencia y que se valió
abiertamente de los medios de comunicación de masas.

La respuesta minimalista fue utilizar colores puros, las formas simples y geométricas, elegir materiales industriales y diseñar sobre superficies de apariencia pulcra.

La corriente en boga echó mano a la estética oriental, y específicamente tomó de ella el gusto por las líneas simples, los tonos neutros y por la economía de objetos y mobiliario.

A partir de este concepto, más de uno empezó a desnudar sus casas, a despojarlas de accesorios, de adornos.

El mobiliario básico y estrictamente necesario quedó prácticamente como el único responsable de proporcionar ambiente y, en algunos casos extremos, otorgó a algunas
viviendas el aspecto y la pulcritud propias de una galería de arte.

La influencia de la tendencia alcanzó el diseño de modas, la pintura y la música.

 

 
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