El infaltable bizcocho de chocolate
Popularizado desde finales del siglo XIX, esta delicia funciona para toda ocasión: desde una torta clásica de bodas hasta una dulce merienda

ESPECIAL PARA ESTAMPAS

11/10/2020 05:00 am



El pastel o bizcocho de chocolate como lo conocemos hoy en día nació prácticamente después de que el químico holandés Casparus van Houten desarollara, en 1828, el método para extraer la manteca de cacao del licor de cacao. El resultado de esa extracción fue una roca con la que se podía hacer polvo de chocolate, entre otras cosas.

Ese fue el principio de estos deliciosos pasteles. Si bien los primeros eran un bizcocho clásico, blanco o amarillo, bañado con chocolate, no fue sino a finales del siglo XIX cuando aparecieron las primeras recetas que mezclaban la harina con el polvo de chocolate.

Según Wikipedia, en 1900 apareció la primera receta de un pastel hecho con chocolate oscuro denominado Devil's food. “Existen muchas teorías de por qué se le adjudicó ese nombre, ninguna es definitiva, pero la más aceptada sugiere con humor que ‘el pastel es tan delicioso que debía considerarse un pecado”, agrega.

No obstante, la página andreacarucci.com explica que el nombre se debe a que lleva mantequilla, en oposición al pastel Angel food cake que no lleva grasas. Estos dos pasteles son típicos de Norteamérica.

De acuerdo con el portal ecured.cu, en el siglo XIX surgieron pasteleros como Antonin Careme, precursor de la pastelería moderna, y Franz Sacher, conocido por su famoso Sachertorte, quienes lanzaron las primeras creaciones de recetas extravagantes solo para las élites. Destaca el sitio web que en aquella época los miembros de las clases modestas consumían ese pastel como un plato raro y precioso, reservado para las grandes ocasiones. “No es sino hasta el siglo XX, cuando baja el precio del chocolate, que el pastel se hizo un postre de gran consumo”.

Información nutricional

El portal sevilla.abc.es ofrece datos interesantes sobre las calorías que aporta este postre, pero también algunas alternativas para quienes desean evitar kilos de más sin perderse el gusto de disfrutar esta exquisitez.

Los huevos y la leche son muy ricos en proteínas, pero también en grasas y colesterol. La harina y el azúcar, sin embargo, van a enriquecer el bizcocho con hidratos de carbono.

Si se quiere mejorar la calidad nutricional de este bizcocho se puede utilizar harina integral, edulcorantes, leche desnatada y aceite de oliva.

Las nueces, por su parte, además de darle un punto de textura y un sabor delicioso al bizcocho, aportan también grasas insaturadas, fibra y sustancias de acción antioxidante.

Un detalle más

Revisando algunas página de Internet, encontramos que la palabra bizcocho proviene del latín “bis coctus” que significa cocido dos veces. La doble cocción, que hoy en día por lo general no se mantiene, consiste en secarlos en el horno después de cocidos para conservarlos mejor y por más tiempo. Por esta razón fueron ampliamente utilizados como alimento de soldados y navegantes.

Es una receta que se ha mantenido durante muchísimos años: sus registros más antiguos se hallaron en la tumba de Ramsés III, en Tebas (Egipto) y datan del siglo X a.C. 

Bizcocho de chocolate

Ingredientes
(Para 10 porciones)

85 grs. de chocolate sin azúcar
115 grs. de mantequilla blanda y a temperatura ambiente
2 huevos enteros
2 tazas de harina de trigo para bizcocho ya cernida
2 ½ cucharaditas de polvo de hornear
1 taza de leche
1 cucharadita de vainilla
1 ¼ de tazas de azúcar
½ cucharadita de sal 


El baño maría es una técnica mediante la cual se proporciona calor indirecto a los productos, ofreciendo una temperatura suave, uniforme y constante

Preparación 

Antes de comenzar la preparación propiamente dicha, se deben llevar a cabo estos pasos previos: derretir el chocolate en baño maría; unir la harina con el polvo de hornear y la sal y cernir tres veces, y añadir la vainilla a la leche.

Ahora se procede a batir la mantequilla, se agrega poco a poco el azúcar, luego los huevos y por último el chocolate ya derretido. 

Una vez que la mezcla quede homogénea se agrega la harina preparada alternando con la leche. En este punto se recomienda usar paleta o espátula y se continúa mezclando hasta que todos los ingredientes queden perfectamente incorporados.

Enmantequillar y enharinar un molde y verter uniformemente la preparación. Hornear a 350° durante media hora. Introducir la punta de un cuchillo y si sale limpia ya está listo. Desmoldar lo antes posible y dejar enfriar.

Se puede decorar con crema batida y nueces o simplemente rociarlo con azúcar impalpable. Adornar con una hoja de menta.