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Lifting facial con el masaje Kobido

Sin agujas y sin cortes, solo a través de la correcta manipulación de la piel, es posible mantener la apariencia juvenil del rostro. Descubra todos sus beneficios para la salud

por YSABEL VELÁSQUEZ  |  SÁBADO 4 DE FEBRERO DE 2012
Foto: www.shutterstock.com
En la lucha por minimizar los efectos de paso del tiempo son muchos los procedimientos estéticos que se han creado con tecnología moderna. Sin embargo, en esa procura de nuevas alternativas, mirar hacia el pasado también es un camino que puede traer buenos resultados.

En sintonía con aquellas terapias que además de prometer belleza, regalan bienestar y equilibrio, el masaje facial japonés Kobido ha tenido un inusitado auge en el continente europeo.

Concepción Martínez Gutiérrez (Shakti), enfermera española graduada en la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en India en masaje ayurvédico y yoga, creadora junto a Daniela Pandolfo de la escuela italiana de masaje Kobido, estuvo presente en Caracas dictando talleres de formación para terapeutas. La entrevistamos para conocer los beneficios del también llamado "lifting natural".

Antiguo camino de la belleza
Su origen se remonta a 7.000 años en China; luego se introdujo en Japón a principios del siglo V, donde tomó el nombre de Anma, palabra que se traduce como "presión y fricción", y fue practicado por los antiguos samuráis para recuperar y mantener el equilibrio físico y mental antes de cada batalla.

El masaje Kobido nació oficialmente en Japón durante 1472 tras la petición expresa de la emperatriz, quien solicitó se creara un masaje tan efectivo como el de los samurái para mantener su belleza intacta, además de aportarle bienestar, fuerza, armonía y tranquilidad.

Kobido significa "Antiguo camino de la belleza" y se define como un conjunto de técnicas que, combinadas entre sí, dan lugar al tratamiento manual del cuello, cara y cabeza. Produce un efecto de lifting natural visible desde la primera sesión: "quien lo prueba es imposible que no quiera repetir", precisa Shakti.

Método no invasivo
Las manos y los dedos son las únicas herramientas que usa el terapeuta en el masaje Kobido, a través de estimulación por percusión, masaje de la musculatura profunda, maniobras de amasamiento, toques específicos de la superficie capilar y acupresión de puntos Shiatsu, técnicas realizadas con ligereza y una rápida secuencia de movimientos rítmicos, las cuales logran su objetivo de equilibrar y rejuvenecer. "Así, el sistema nervioso se estimula, mejorando la circulación sanguínea y el flujo linfático, reforzando y tonificando los músculos", apunta la terapeuta.

"A diferencia de los masajes faciales occidentales, que solo trabajan la superficie del rostro para relajar y restaurar los tejidos finos, el Kobido se centra en la condición de la piel, los músculos subcutáneos y en el Chi o energía vital. Su propósito es trabajar de manera precisa todos los meridianos faciales y puntos de acupresión para alcanzar el equilibrio".

Shakti recomienda el tratamiento dos veces por semana, por 10 o 12 sesiones, para que sus efectos sean duraderos. Sin embargo, asegura que desde la primera sesión ya se aprecia la diferencia: "Si lo acompañamos de gimnasia facial y un buen automasaje diario, cuando aplicamos nuestras cremas en casa, el efecto es asombroso y perdurable", señala.

Beneficios para todos
El masaje Kobido puede realizarse en hombres y mujeres de todas las edades: "en menores de 30 años no hay una necesidad estética, pero se obtienen grandes beneficios en términos de bienestar y mantenimiento del tono muscular", precisa la terapeuta y agrega que su principal indicación es a personas mayores de 40 años, puesto que estimula el metabolismo celular -que se hace más lento con la edad- haciendo que la piel se renueve más rápidamente, con todos los beneficios estéticos derivados de ello: brillo, tono y compactibilidad; y luego de los 50 años ayuda a redefinir los contornos de la cara y aclarar las manchas.

Más que estética
Según la tradición japonesa, la belleza es el reflejo de un estado de equilibrio entre el cuerpo y la mente. Las técnicas utilizadas en el masaje Kobido están dirigidas a mantener o restaurar ese equilibrio para mejorar la salud, aumentar la longevidad y prevenir la aparición de enfermedades.

Entre sus beneficios destacan: mejoramiento de la tonicidad muscular y la circulación sanguínea, eliminación de toxinas, regeneración de los tejidos, estimulación de la producción de colágeno y elastina, aceleración de la renovación celular; lo que trae como consecuencia la reducción de arrugas, flacidez, manchas, dolores de cabeza, tensiones articulares del rostro y una mejoría notable en la lozanía del rostro.

"Además de mejorar la condición natural de la piel y minimizar el proceso de envejecimiento, produce un efecto de gran bienestar, porque la cabeza es una de las partes del cuerpo que tocándola produce mayor relax; ayuda a combatir el insomnio, disminuir el dolor cervical y de cabeza. Es una técnica terapéutica, no sólo estética". Para deshacerse de la tensión mandibular, la terapeuta sugiere un masaje Kobido semanal por un período inicial de dos semanas, luego dos sesiones al mes y finalmente, el mantenimiento con una sesión mensual.

"En la familia tradicional japonesa, incluso en la actualidad, el masaje es considerado tan importante como la dieta y el ejercicio" afirma Shakti.En la lucha por minimizar los efectos de paso del tiempo son muchos los procedimientos estéticos que se han creado con tecnología moderna. Sin embargo, en esa procura de nuevas alternativas, mirar hacia el pasado también es un camino que puede traer buenos resultados.

En sintonía con aquellas terapias que además de prometer belleza, regalan bienestar y equilibrio, el masaje facial japonés Kobido ha tenido un inusitado auge en el continente europeo.

Concepción Martínez Gutiérrez (Shakti), enfermera española graduada en la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en India en masaje ayurvédico y yoga, creadora junto a Daniela Pandolfo de la escuela italiana de masaje Kobido, estuvo presente en Caracas dictando talleres de formación para terapeutas. La entrevistamos para conocer los beneficios del también llamado "lifting natural".

Antiguo camino de la belleza
Su origen se remonta a 7.000 años en China; luego se introdujo en Japón a principios del siglo V, donde tomó el nombre de Anma, palabra que se traduce como "presión y fricción", y fue practicado por los antiguos samuráis para recuperar y mantener el equilibrio físico y mental antes de cada batalla.

El masaje Kobido nació oficialmente en Japón durante 1472 tras la petición expresa de la emperatriz, quien solicitó se creara un masaje tan efectivo como el de los samurái para mantener su belleza intacta, además de aportarle bienestar, fuerza, armonía y tranquilidad.

Kobido significa "Antiguo camino de la belleza" y se define como un conjunto de técnicas que, combinadas entre sí, dan lugar al tratamiento manual del cuello, cara y cabeza. Produce un efecto de lifting natural visible desde la primera sesión: "quien lo prueba es imposible que no quiera repetir", precisa Shakti.

Método no invasivo
Las manos y los dedos son las únicas herramientas que usa el terapeuta en el masaje Kobido, a través de estimulación por percusión, masaje de la musculatura profunda, maniobras de amasamiento, toques específicos de la superficie capilar y acupresión de puntos Shiatsu, técnicas realizadas con ligereza y una rápida secuencia de movimientos rítmicos, las cuales logran su objetivo de equilibrar y rejuvenecer. "Así, el sistema nervioso se estimula, mejorando la circulación sanguínea y el flujo linfático, reforzando y tonificando los músculos", apunta la terapeuta.

"A diferencia de los masajes faciales occidentales, que solo trabajan la superficie del rostro para relajar y restaurar los tejidos finos, el Kobido se centra en la condición de la piel, los músculos subcutáneos y en el Chi o energía vital. Su propósito es trabajar de manera precisa todos los meridianos faciales y puntos de acupresión para alcanzar el equilibrio".

Shakti recomienda el tratamiento dos veces por semana, por 10 o 12 sesiones, para que sus efectos sean duraderos. Sin embargo, asegura que desde la primera sesión ya se aprecia la diferencia: "Si lo acompañamos de gimnasia facial y un buen automasaje diario, cuando aplicamos nuestras cremas en casa, el efecto es asombroso y perdurable", señala.

Beneficios para todos
El masaje Kobido puede realizarse en hombres y mujeres de todas las edades: "en menores de 30 años no hay una necesidad estética, pero se obtienen grandes beneficios en términos de bienestar y mantenimiento del tono muscular", precisa la terapeuta y agrega que su principal indicación es a personas mayores de 40 años, puesto que estimula el metabolismo celular -que se hace más lento con la edad- haciendo que la piel se renueve más rápidamente, con todos los beneficios estéticos derivados de ello: brillo, tono y compactibilidad; y luego de los 50 años ayuda a redefinir los contornos de la cara y aclarar las manchas.

Más que estética
Según la tradición japonesa, la belleza es el reflejo de un estado de equilibrio entre el cuerpo y la mente. Las técnicas utilizadas en el masaje Kobido están dirigidas a mantener o restaurar ese equilibrio para mejorar la salud, aumentar la longevidad y prevenir la aparición de enfermedades.

Entre sus beneficios destacan: mejoramiento de la tonicidad muscular y la circulación sanguínea, eliminación de toxinas, regeneración de los tejidos, estimulación de la producción de colágeno y elastina, aceleración de la renovación celular; lo que trae como consecuencia la reducción de arrugas, flacidez, manchas, dolores de cabeza, tensiones articulares del rostro y una mejoría notable en la lozanía del rostro.

"Además de mejorar la condición natural de la piel y minimizar el proceso de envejecimiento, produce un efecto de gran bienestar, porque la cabeza es una de las partes del cuerpo que tocándola produce mayor relax; ayuda a combatir el insomnio, disminuir el dolor cervical y de cabeza. Es una técnica terapéutica, no sólo estética". Para deshacerse de la tensión mandibular, la terapeuta sugiere un masaje Kobido semanal por un período inicial de dos semanas, luego dos sesiones al mes y finalmente, el mantenimiento con una sesión mensual.

"En la familia tradicional japonesa, incluso en la actualidad, el masaje es considerado tan importante como la dieta y el ejercicio" afirma Shakti.

Conexiones
www.masajekobido.it
www.oshooasis.com


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