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El Clark Kent de la serie Smallville (Tom Welling) es el hombre
de los sueños de la animadora Gloria Ordóñez,
si bien, a decir verdad, es también el de muchas otras

¿Tú, con quién sueñas?

No lo niegue. Alguna vez usted se ha imaginado con una mujer o un hombre que lo lleva al cielo o al infierno, según el capricho de su psiquis. Esos son los hombres y mujeres ideales, los hechos a la medida, aunque al final sean imposibles. En las siguientes páginas, doce personalidades le confiesan a Estampas quiénes les quitaron el sueño alguna vez…o los hicieron soñar
Por Efraín Castillo


Foto: Cortesía Gloria Ordóñez

Gloria Ordóñez
La domadora de Clark Kent
Cualquiera desearía pasar una "noche de perros" con esta exuberante morenaza, que se dio a conocer por sus dos poderosas razones en aquel late show de Televen que condujeron Carlos Mata y Jean Paul Leroux (Noche de perros, 2006). Hoy la animadora se codea con la farándula nacional y hasta internacional en el programa Trapitos al sol, de la misma televisora, donde de seguro muchos artistas que la ven se quedan boquiabiertos y hasta desearán sustituir a Morfeo con ella. Pues bien, esta jovencita de mirada sugerente cuenta con picardía cuál ha sido el personaje que la ha hecho suspirar en la intimidad. Se trata de Clark Kent. Sí. De Superman. Pero Gloria aclara que su idilio imaginario no es con el que hizo Christopher Reeve en sus años mozos ni con Dean Cain, el que trabajó con Teri Hatcher, la hoy ama de casa desesperada. Gloria suspira por Tom Welling, el actor que personifica al Clark adolescente en la serie de televisión Smallville. "A mí me encanta el personaje que hace. Es perfecto, tiene superpoderes, es alto, con los ojos claros y es bellísimo. Además, en la serie es todo tierno y gafito y yo me lo imagino así, todo enamorado de mí. Me gustan tranquilitos. No me cuadran los pájaros bravos. Para brava, yo (risas)".


Foto: venevision.net

Napoleón Bravo
El de la lista larga
"A mi edad es difícil nombrarte una sola mujer ideal, así que no me pidas eso". Esto es lo primero que advierte el periodista Napoleón Bravo para justificar la lista de féminas que lo han hecho soñar y emocionarse. A diferencia de otros, Bravo tiene la suerte de haber salido con algunas de sus musas, "aunque la mujer perfecta para mí es Ángela (Zago), mi esposa. Nadie la supera. No quiero caer en su lengua". El listado onírico incluye desde una modelo de Renny Ottolina que lo hizo empezar a fumar; la actriz de Hollywood Natalie Wood, por la que robaba afiches con su rostro en las calles de Barcelona, España, y una modelo de crema dental llamada Maritza Gusti, a quien se le declaró en el medio de la grabación de una cuña. "Yo me le lancé a sus pies y le dije: 'si no sales conmigo, no sigue esta cuña'. Y no le quedó más remedio que salir conmigo". Anoten también a las actrices Marisela Berti (ex esposa del cantante Chucho Avellanet) y Pierina España, "hoy grandes amigas de mi esposa". Últimamente, Bravo sueña con Cameron Díaz y Jodie Foster. ¡Casi nada!


Natalie Wood


Foto: Jorge Santos

Liliana Hernández
Dulcinea para un Quijote
Hablar con un político sobre temas no políticos, puede resultar intimidatorio no sólo para el personaje, sino para el entrevistador. Sin embargo, preguntarle por el hombre de sus sueños a Liliana Hernández, ex diputada y dirigente del partido Un Nuevo Tiempo, termina siendo algo realmente divertido. "A mí siempre me encantó El Quijote. Me parecería mundial tenerlo a mi lado, porque es idealista, luchador, encarna la esperanza, el futuro y la creación. Pero si te soy sincera, realmente me encanta porque yo sería su Dulcinea, su ÚNICA Dulcinea. Tener un hombre que sólo piense
en ti, eso es algo del más allá, realmente quijotesco". Y es que Liliana parece resignada a no encontrar al soñador de La Mancha más allá de los libros. "No,
vale, eso es un sueño. A mis 45 años no me puedo poner exquisita. Sí existen hombres leales y a mi edad yo estoy para buscar lealtad y respeto, pero siempre
es muy difícil encontrar a alguien que te dé esas dos cosas, sin terceros en el escenario. Ese es mi ideal, como también
me hubiera gustado medir 1,90 metros y
el gran 90-60-90 (risas). Ya yo me acostumbré
a soñar con el hombre ideal, pero no a esperarlo. Ojalá El Quijote existiera, porque
no buscaría una modelo sino una
"buenamoza"; es decir, gordita
como yo".


Foto: Archivo

Tania Sarabia
Una chica Bond tras Connery
La actriz vive su madurez con una alegría tan profunda que hasta hablando del hombre de sus sueños destila buen humor. "Siempre soñé con Sean Connery, cuando personificaba a James Bond. Yo lo veía y se me derretía todo, porque me parecía buenmozísimo y era un superhéroe". Que haya pasado el tiempo, no es problema para que Connery siga siendo su ideal. "¡Ay, no, todavía deliro!, porque ha envejecido muy bien. A mí se me caerían las que te conté (¿serán las medias?) si lo viera en persona. Le diría 'mucho gusto' y después tendrían que hacerme una transfusión
y llamar en el acto a Rescarven. Te juro que si me
lo encuentro, me da algo".

 

 


Foto: Cortesía Roberto Mesutti

Roberto Mesutti
Galán combinando mujerones
El actor Roberto Messuti es una de las figuras estelares de la telenovela Toda una dama, de RCTV. Aunque su personaje se enamora de la protagonista y, cual príncipe azul, ofrece todo a cambio de nada, su mujer de ensueño es una mezcla de varias "cuarto bate" que deben dar mucho para aguantarlo, al
menos en su fantasía. "Mi mujer ideal tendría un poco de Betty Boop por su figura; algo de la Mujer Maravilla, por aquello de que hace maravillas; un toque del glamour de Nicole Kidman,
la pasión de Sharon Stone, hasta llegar a la realidad de
mi actual felicidad que es mi esposa".



Foto: Archivo
Frank Quintero
Baila con ella
Alguna vez Frank Quintero cantó a los cuatro vientos
que "soñaba con ella" y otras tantas le dijo "baila conmigo". Durante más
de tres décadas, le ha compuesto a "señoritas", "brasileras", a "damas de la ciudad" o, incluso, a "chicas de los 80". Todas debieron formar parte de su ideal de mujer. Sin embargo, viviendo la mediana edad, Quintero hace una reflexión sobre lo que ha querido y lo que ahora quiere en una fémina: "Desde muy joven siempre estuvo en mi mente la idea de tener a una mujer ideal frente a mí, una mezcla de princesa y vampiresa, hermosa, alta, de facciones perfectas, sensual y, por supuesto, rendida a mis pies y a mis deseos", dice en una carta enviada vía correo electrónico. Hoy, Quintero no tiene lugar para imposibles
y mucho menos para personajes de ficción o telenovelas. Los atributos de una mujer de ensueño abarcan "un amplio y suculento sentido del humor, aventurera, osada, juiciosa, amorosa, firme, sensata, alocada cuando es necesario, centrada o descentrada según la ocasión". El músico finaliza definiendo lo que el tiempo le ha permitido conceptualizar y entender. "Es bonito crecer y darnos cuenta de que podemos tener lo que queremos si realmente lo queremos: Marilyn, la Mujer Maravilla, la 99 (la compañera del Super Agente 86), Raquel Welch, Laura Croft, Jane (la de Tarzán), están dentro de esa persona que está reservada para uno, y cuando aparece ilumina nuestras vidas. La mía tiene tanta luz que alumbraría un estadio desde que estoy con ella. Es mi mujer, Indi (Indira Páez, escritora y esposa de Frank), la mujer ideal".


Foto: Archivo

Indira Páez
Del príncipe al sapo
La autora de la telenovela Se solicita príncipe azul (Venevisión 2006) y de exitosas obras teatrales, respondió esta encuesta vía correo electrónico desde Miami, donde se mudó a vivir con su esposo, el músico Frank Quintero. Su contestación, más que un repaso en la memoria buscando amores platónicos, es un delicioso manifiesto de madurez femenina.

"Cuando yo cumplí catorce años, hice una lista de las cualidades que tenía que tener mi príncipe azul. Y como por coincidencia cromática estaba de moda La laguna azul, pues aquel hombre ideal de mis fantasías adolescentes era catire, de cabello rizado, valiente, tarzanesco, quién sabe si hasta virgen.

Obviamente la lista fue cambiando. Estudiando en la Central, y con corazón de ñángara, mi hombre ideal tendría que haberse leído a Marx, a Engels, a Proust, mínimo a Kundera. Tenía que escuchar ópera y saber de teatro. Y bailar salsa brava. Si era bello o no, no me importaba. Y si tenía plata, tampoco.

Después de haber probado a varios intelectuales que encajaban perfectamente en el modelo, cambié el modelo. La que no encajaba era yo. Tras mi primer divorcio, tuve que incluir en mi lista "independencia económica". Habiendo, además, conocido los embates de la cotidianidad, anoté también "con sentido del humor". Y, por supuesto, otras veleidades humanas como "buena cama", "aseado" y detalles por el estilo.
Y como con una pequeña hija a cuestas es un poco más difícil conseguir príncipes, del color que sea, empecé a tachar cosas de la lista. Ya no me importaba si habían leído a fulano o a mengano. Con que supieran leer me bastaba.

Pero resulta que la vida mía, que se parece tanto a una telenovela, me cruzó en el camino con Frank Quintero. Y yo había estado enamorada de ese hombre desde los trece años. Y eso que no se parece en nada al de La laguna azul. Me enamoré instantáneamente y ¡zuás! me casé con él. Para descubrir, después de ocho años, tres mudanzas, dos hijos, hipotecas y créditos... que él tampoco es un príncipe. ¿Y como para qué? Si fuera un príncipe, seguramente no le cambiaría los pañales sucios al bebé. Ni me llevaría a comer arepas al Trolly. No me complacería dándome masajes torpes en el cuero cabelludo, ni me regalaría el vino barato que a mí me gusta. Si Frank fuera un príncipe y mi vida se pareciera a una película, quizás no hubiéramos pasado por tantas altas y bajas. Y a mí me encantan las montañas rusas.


Foto: Archivo

Así que mi lista ha vuelto a cambiar. El hombre ideal para mí es uno que sabe cómo armar una pañalera en cinco minutos, como desarmar el coche en dos y preparar un tetero en uno. Que
se sabe las capitales de los estados para
ayudar a los hijos en las tareas y me tiene paciencia cuando escribo hasta las tres de la mañana. Que no se queje de la comida recalentada ni de mis rollos en la cintura o
en la cabeza. Que haga promesas de Año
Nuevo conmigo y las rompa conmigo, para vernos crecer juntos por dentro y por fuera.
O sea, que a estas alturas del partido, mi
hombre ideal como que se parece más
a un sapo que a un príncipe".


Foto: Oswer Díaz
Huáscar Barradas
Soñando
con gatitas

El flautista
zuliano creció fantaseando con una mujer gata que fue capaz
de hacer temblar a Batman, el héroe de Ciudad Gótica, mientras ronroneaba con su figura esbelta envuelta en un sensual traje negro. "Desde niño me encantó Gatúbela. Es muy sexy, inteligente, tiene algo de maldad, pero con un corazoncito de fragilidad que me encantaba. Además, creo que, en la vida real, todas las mujeres del mundo tienen
una Gatúbela por dentro. Como el gato, siempre necesitan cariño, tienen algo misterioso… Y pueden arañar, precisamente lo más interesante del asunto".



Foto: Paulo Pérez Zambrano

Henrique Capriles
Buscando princesa
"Todavía no he encontrado a la mujer de mis sueños. Incluso creí que la tenía, pero se me fue". Esto es lo primero que dice el alcalde del municipio Baruta, Henrique Capriles, casi a modo de confesión y en alusión directa a Érika De La Vega, con quien estuvo a punto de casarse. "Érika lo sabe, porque lo hemos hablado. Su personalidad es una cosa única, pero a veces el autobús pasa y si uno no se monta, lo pierde. Y creo que eso fue lo que nos pasó a los dos. Cuando se podía dar no se dio y ya el tiempo es otro".

Quizás por esto, Capriles sigue en la búsqueda, mientras su mente construye una mujer a la medida o, al menos, parecida a lo que quiere en la vida real: de buen humor, atractiva y sin vicios. "A mí me encantaría que tuviera la cintura de Shakira y que a los 50 años tenga la fuerza de Madonna", reflexiona, mientras agrega cuáles son las féminas del cine que se han metido en su pensamiento alguna vez: "Siempre me gustó Julia Roberts y también me atrae Meg Ryan, porque tiene un ángel especial".


Julia Roberts

De vuelta a la realidad, Capriles deja claro que su mujer deberá ser venezolana. "Y que me entienda. Que sepa que mi vida no es fácil". Quien estuvo preso durante varios meses por razones políticas
y aspira lanzarse como candidato a la gobernación
de Miranda, también espera una característica en su compañera con la que
siempre ha soñado.
"Que tenga buen humor, porque cuando uno tiene tantas cargas y presiones,
de verdad, cómo ayuda".


Foto: Ambar Díaz

Ambar Díaz
Derretida por una voz
¿Se imaginan que alguien se convierta en el ser de sus sueños tan sólo con la fuerza de su voz? Eso es lo que le ocurrió a la actriz Ámbar Díaz, quien actualmente destaca en la telenovela de RCTV, Toda una dama, como Deyanira, una joven que mantiene un romance con un hombre mucho mayor que ella. Según Díaz, desde su niñez tiene una obsesión imaginaria con Pedro Penzini Fleury. "Él es una fijación para mí, porque cuando mi papá me llevaba al colegio yo escuchaba todas las mañanas su programa de radio y esa voz quedó sembrada en mí. Todavía hoy lo escucho. Me fascina su manera 'particular' de pronunciar el inglés, me fascina cuando dice 'taitanic' en vez de 'titanic'. No lo puedo negar. Definitivamente es el hombre de mis sueños". La imaginación de


Foto: Enio Perdomo

Ámbar fue más allá y cuando lo conoció en persona, decidió confesarle su historia. "Yo le dije que era parte de mis sueños, que tenía una fijación con él y que quería que lo supiera. Por supuesto, le pedí que me hablara. Necesitaba escuchar esa voz. Tuve la suerte de que me dijera 'Gueiroreid' (pronunciación Penzini Fleury de Gatorade, la marca de bebida). Fue muy divertido".


Foto: venevision.net

Eduardo Rodríguez
Entre divas y heroínas
El periodista de Noticiero Venevisión, conductor, además, de un programa de opinión en Unión Radio de 7:00 a 9:00 de la mañana, tiene en su memoria no a una, sino a tres mujeres, que lo cautivaron durante muchos años y, de vez en cuando, lo hacen suspirar. "Mi primera gran referencia de la belleza femenina fue Jaclyn Smith, una de las protagonistas de Los ángeles de Charlie, la serie de televisión de los años 70.
A pesar de que Farrah Fawcett era uno de los símbolos
sexis de la época, Smith era mi preferida, por la mezcla de sutileza, astucia, inteligencia y fuerza. Entre las mujeres de historietas, hay un personaje de cómics que se llama La Mujer Halcón, de la Liga de la Justicia. Para mí sería ideal, porque es muy bella, tiene un cuerpote, me ayudaría a protegerme de la delincuencia en estos tiempos y, algo muy importante: vuela, lo cual es muy conveniente con el colapso del tránsito, al menos en Caracas. Quisiera quitarle la máscara a la Mujer Halcón para saber quién es. Sin embargo, debo dejar un lugar especial para Catherine Fulop, porque he llegado a la conclusión de que después de tantos esfuerzos infructuosos de mi parte por perder kilos, ella sería mi motivación ideal, por su cuerpo, su energía y su forma positiva de ver todo. Con ella a mi lado pasarían dos cosas: o logra que yo definitivamente adelgace o yo hago que ella engorde".

Jaclyn Smith

Foto: Archivo

 

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