El cine venezolano tiene otra cara

Alexander Da Silva se formó en el Actor's Studio. Debutó en cine en Rudo y cursi, de la mano del director Carlos Cuarón. Hoy, en su vuelta a la patria -Se fue de Venezuela a los 13 años-, anuncia el estreno de tres películas criollas en las que participa

por NÉSTOR LUIS LLABANERO  |  DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012
Alexander Da Silva aviva su entusiasmo profesional acompañado por el sabor que le han dejado los tres personajes cinematográficos interpretados a dos años de su retorno a Venezuela.

Igual número de cintas criollas permitirán ver al venezolano en la gran pantalla durante este año y el próximo. "Me encanta el cine latinoamericano", dice refiriéndose al camino que iniciara en México como Gringa Roldán, en Rudo y cursi, al lado de Gael García Bernal, dirigido por Carlos Cuarón.

La secuencia de sus estrenos en el país comenzará con Racso, su representación de joven homofóbico en Azul y no tan rosa, la ópera prima del también actor Miguel Ferrari, en cartelera el próximo 30 de noviembre.

La historia de Ferrari cuenta la vida de Diego, un fotógrafo homosexual (Guillermo García), quien, por una parte, debe lidiar con los reproches de Armando, su hijo adolescente (Ignacio Montes), que llega de España, y, por otra parte, enfrentar a jóvenes homofóbicos quienes han agredido físicamente a su pareja, Fabrizio (Sócrates Serrano).

"En ese contexto entra mi personaje, que pertenece a un grupo de motorizados radicales en Caracas", dice Da Silva, quien, además, concluyó su interpretación de Remigio, un chef homosexual en la telenovela Válgame Dios, de Mónica Montañés.

"Ambos trabajos fueron distintos", compara los dos momentos actorales. "El personaje que hice en el cine resultó muy sucio y le tiré toda la mugre que pude para confrontar al espectador que aún no acepta la diversidad sexual; mientras que el de la televisión fue de una nobleza absoluta".

Azul y no tan rosa está clasificada en los géneros drama y comedia, y en el elenco participan Hilda Abrahamz, Daniela Alvarado, Aroldo Betancourt, Elba Escobar, Carolina Torres y Beatriz Valdés, entre otros.

"Es una película bien escrita, que yo defino como bella, preciosista, bien cuidada, con un manejo de lenguaje exquisitamente romántico y, aunque llena de tangos, con una estética europea. Es otra manera de concebir el cine en Venezuela".

Azotes de barrio rercargado fue, sin embargo, su primer protagónico en Venezuela. Mientras desarrollaba Racso, alternaba con Donay, el expresidiario del remake de Azotes de barrio en Petare, dirigida hace siete años por Jackson Gutiérrez.

Esta vez, Gutiérrez aparece como actor y se ha apoyado en Carlos Malavé en la dirección. La cinta supuso el retorno definitivo de Da Silva al país. "Yo quería estar en Venezuela, pero no había encontrado la manera, hasta que mi amigo Alejandro Hidalgo, con quien había hecho un cortometraje, me informó de esta posibilidad, en la cual él fue asistente de dirección".

Al ser presentado a Malavé, este mencionó, según cuenta Alexander, la opción de un papel más discreto, pero luego de competir en el casting, en contra de la voluntad de Jackson Gutiérrez, quien apostaba por otro actor, la decisión favoreció a Da Silva para el papel principal.

"Me metieron en el barrio, Petare adentro, me produjeron una cicatriz y me apoyé en el entrenamiento del actor William Goite y en un 'malandro coach', una persona que, debo decirlo, se ha portado muy mal en la vida".

En las barriadas debía absorber el "cómo" de los malandros: cómo cruzan la calle, cómo miran, cómo se paran, cómo fuman, cómo visten y hablan.

De la experiencia de campo, dice haber escrito un glosario de palabras hamponiles para su personaje. También se ayudó incorporando algunas actitudes: no sonreír nunca, no bajar la cabeza mientras camina y no mirar fijamente en la cara de un desconocido para dejar claro que no es un rival. Todo un mundo de sutilezas gestuales. "Y me convertí en el malandro que buscaban".

Azotes de barrio recargado se filmó en año y medio, producto de los accidentes presupuestarios que atravesó. En el ínterin, Da Silva tuvo tiempo de pasar otra temporada en México, regresar a Venezuela, filmar Azul y no tan rosa y concluir el proyecto de cine guerrilla de Jackson Gutiérrez y Carlos Malavé.

Está previsto que la película se estrene en marzo de 2013, aunque, en septiembre de este año, Alexander recibió, por este papel, el premio como mejor actor en el Festival de Cine Entre Largos y Cortos de Oriente (ELCO), realizado en Puerto La Cruz. También lo obtuvo Mariana Francisco, la figura femenina principal del filme.

Según el guión de Azotes de barrio recargado, Donay paga una condena por haber asesinado a su padre y dentro del penal se enamora de Alicia, una joven que visita la cárcel. Al salir de prisión, el exconvicto busca a su amor, pero se da cuenta que la chica está vinculada afectivamente a quien lleva el beta (liderazgo) del barrio. Luego de este rodaje, vendría otro proyecto...

La casa del fin de los tiempos es la tercera producción venezolana donde se involucra Alexander Da Silva. Ahí interpreta a un celador de la residencia donde vive Dulce, una madre de familia que se comunica con espíritus, representada por la actriz Ruddy Rodríguez. Igualmente intervienen en papeles estelares Gonzalo Cubero y Guillermo García, quien personifica a un sacerdote.

La cinta, ópera prima de Alejandro Hidalgo, es definida como el primer largometraje de suspenso realizado en Venezuela. Su estreno se proyecta para el mes de julio de 2013. "El celador será testigo de todos los eventos de carácter sobrenatural que ocurren en esa casa".

Da Silva siente que en dos años que tiene en Venezuela ha obtenido más logros en la actuación que en ocho años fuera de su tierra. "Quiero estar en mi país, hacer cine latinoamericano, es un buen momento para nuestro cine". Esta efervescencia es producto de un pasado de intentos...

Se inició de forma casual. Mientras hacía un curso para reparar Matemática en su octavo grado, recibió la invitación para hacer un casting. La audición era para un grupo de música pop llamado Uf. Luego de formalizar su adhesión, fue llevado a México. Esto, con la autorización de sus padres portugueses. El hijo único abandonaba así el nido. Tenía 13 años. Pero, los escenarios y sets no eran nuevos para él. Más pequeño, Alexander había debutado como niño callejero, al lado de Sonya Smith, en la telenovela Cara Sucia. Además, intervino en el programa de Joselo y en una dramatización de un conflicto presentado por la conductora Marietta Santana en el espacio A puerta cerrada. "A los 17 años, cuando considero que mi etapa en la banda está terminada, decido estudiar actuación y lenguaje cinematográfico. El mánager me propuso hacer carrera en México". Sería su gran oportunidad...

Rudo y cursi fue su primera incursión en cine. La propuesta la recibió al concluir su formación en el Centro de Formación Actoral, del canal mexicano TV Azteca. En la película, dirigida por Carlos Cuarón y producida por Alejandro González Iñárritu y Guillermo Del Toro, compartió con Gael García Bernal y Diego Luna. "Hice de un futbolista que le quita la novia a Gael", recuerda Alexander. "Un personaje pequeño, pero le da un vuelco a la historia del protagonista. Fue la entrada al cine".

Se hizo adicto a las películas. Las alquilaba por docenas. "Tenía hambre de personajes y pensé que esa era la única manera de progresar como artista".

Luego fue invitado a participar en la versión teatral de Trainspotting, en la cual interpretó el personaje central, un heroinómano. "Ratifiqué mi vocación por el teatro. Sentía que estaba con gente distinta, enamorada del arte, con un sentido más profundo de la actuación que quienes hacían televisión. Tenía oportunidad de aplicar lo que había aprendido en la academia".

En México estrenó la película Suave Patria, y protagonizó el largometraje Buscando la ola.

Luego, ingresó al Actor's Studio. Así ampliaba su registro. Se mudó a Londres. Para mantenerse allá, cuenta haber trabajado como mesonero en un restaurante mexicano llamado Lupita. "Tenía habilidades para promocionar el menú, pues lo conocía, y le metía margaritas por los ojos a los clientes, ganaba semanalmente hasta 1.000 pounds, cerca de 1.300 euros, ahorré dinero, aprendí el idioma, me acostumbré al acento, me mudé a un barrio brasilero y empecé en el Actor's Studio".

En esa institución, de donde han egresado Dustin Hoffman, Marlon Brando y Montgomery Clift, realizó varios talleres. El primero, de cinco días, sobre el funcionamiento de la escuela. Luego, abordó la técnica y el tono de los textos de William Shakespeare y, posteriormente, emprendió el camino experimental de la interpretación conocido como El Método.

nllabanero@eluniversal.com
@llabanero


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