Guillermo García: simple, cotidiano y enrollado

Con el reto de su primer protagónico en cine, el actor guaro revela algunos de los tonos personales de su vida, mientras habla de Azul y no tan rosa, la película que protagoniza

por ORNELLA MÁRQUEZ  |  imagen: ANÍBAL MESTRE | DOMINGO 28 DE OCTUBRE DE 2012
Han pasado siete años desde que tomó la decisión de mudarse a Caracas para cumplir su sueño de vida y aún Guillermo García confiesa que no se acostumbra al frenético ritmo de la capital venezolana. "Todavía se me hace difícil lidiar con el tráfico y lo acelerado que se vive aquí", dice el guaro a quien se le ve en estos días interpretando a Cornelio Mena en Mi ex me tiene ganas, un personaje lleno de matices que pasó de ser un bohemio mujeriego a convertirse en uno de los asesinos del dramático de Martin Hahn, transmitido por Venevisión a las 9 de la noche.

Pero no solo la televisión ha sido consecuente con Guillermo, el teatro también ha sucumbido a su talento. Tras el éxito del montaje Toc Toc, García ahora es parte del elenco de la obra Taxi, de Juan Souki, en la que comparte escenario con Roberto Lamarca, Dayra Lambis y Sonia Villamizar.

Su día a día se ha convertido en un cúmulo de escenas que grabar, libretos que aprender y obras para ensayar, tras el giro radical que dio su vida a los 22 años, cuando escogió las artes y no el periodismo a pesar de que se acababa de graduar como comunicador social en su natal Barquisimeto.

Así empezó su viaje por el mundo de la actuación, una travesía en la que las satisfacciones en el plano profesional compensan el vacío de estar lejos de su hogar. Un recorrido que este 30 de noviembre lo lleva a un nuevo destino: el cine, un lugar que había visitado anteriormente con personajes secundarios, pero que por primera vez lo aloja como figura principal en la trama de Azul y no tan rosa. 

El filme es el primer largometraje que dirige el también actor Miguel Ferrari, una historia que habla de la discriminación, los encuentros y desencuentros, pero sobre todo del viaje emocional que Diego (el personaje de Guillermo), emprende cuando recibe a su hijo desde España tras años sin tener contacto. 

"Una historia simple con situaciones extraordinarias", dice el actor sobre Azul y no tan rosa. Una frase y un título que también se adapta a su vida, donde como en la película, a veces todo puede ser simple y color rosa, pero en otras ocasiones se pinta con mucha intensidad.

¿Qué te gusto del guión de esta película?
"Me gustó mucho que era una historia políticamente incorrecta en su premisa, pero a la vez llena de simplicidad. Se tocan temas que para algunos pueden ser incómodos, pero que son superados por los personajes al final".

Y en la vida real, ¿eres una persona políticamente incorrecta o simple?
"Hay una teoría que dice que la interpretación se basa en una persona ordinaria en circunstancias extraordinarias, que actúa de manera espontánea. Creo que mi trabajo es casi igual de respetable y simple como ser conserje o cajero de banco, la única diferencia es que tengo proyección porque mi trabajo implica entretener y componer. Soy una persona simple, con rollos muy simples y cotidianos".

¿Cuáles matices de Diego te animaron a interpretarlo?
"Diego es un padre muy torpe, un padre que estuvo ausente y eso había que tratarlo con mucho tacto. Era un trabajo muy difícil porque había que cuidar los detalles para que el resultado fuera sutil, para nada cliché. Mi personaje es un antihéroe que al final termina convirtiéndose en el héroe".

¿Cómo se sintió estar en el rol de papá?
"Resulta que Ignacio Montes, el chico español que interpreta a mi hijo, se parece mucho a mí. Muy similares en personalidad, con las mismas mañas, somos del mismo signo y hasta ambos tenemos canas. Eso hizo que el trabajo fuera interesante; hablábamos mucho, le daba consejos, compartíamos fuera del set y a veces íbamos al cine. Nos volvimos grandes amigos; de hecho, él me dice papá y yo le digo hijo".

Para Diego fue todo un viaje el reencuentro con su hijo, ¿cuál ha sido hasta ahora el de Guillermo García?
"Salir de Barquisimeto ha sido mi mayor travesía. Toda mi familia está allá y la mayoría son mujeres. Irme significó mucho, me costó, porque vengo de un hogar muy sano, estable, de mucho amor y comprensión. Es un hogar que sigo extrañando".

¿Y qué has aprendido de esa experiencia?
"Lo que vas a ser en la vida lo serás, no importa el momento y el lugar. Nunca pensé vivir en Caracas, pero el arte y la vocación hacen que te muevas. Recuerdo cuando una de mis hermanas estudiaba Odontología y le reprochaba cómo podía vivir en este lugar (Caracas). Pero como estoy irreversiblemente enamorado del arte, me tuve que mudar".

En la vida real, ¿eres un hombre de comedias, dramas o suspenso?
"No lo sé, soy poco misterioso, a veces hablo de más. Pero me gusta hacer reír a la gente. Sí te puedo decir que hay mucha intensidad en mi vida, demasiada. Mucho existencialismo, me cuestiono, siempre estoy pensando en hacer muchas cosas. A veces hay mucho tormento, es raro verme en calma".

¿Enrollado entonces?
"Enrolladísimo. Quizás es consecuencia de criarme entre muchas mujeres (ríe)".

¿Eres hombre de amores reincidentes?
"Más bien de amores tormentosos, soy muy apasionado e intenso. Trato de vivir lo que quiero en el momento que quiero".

Como Cornelio en Mi ex me tiene ganas, ¿sufres de gamofobia?
"Totalmente. Mis papás se separaron cuando yo tenía como 10 años y ser el único hombre de la familia fue como complicado. Antes quería casarme a los 25 años y tener hijos a los 27, ahora a los 30 años le tengo pánico al matrimonio. Las relaciones son complejas y he entendido que con el tipo de trabajo que tengo por ahora no es el momento".

Pronto te veremos con Ruddy Rodríguez en La casa del fin de los tiempos, ¿qué nos puede contar sobre la trama?
"Solo puedo adelantar que mi personaje se llama Mario y es un sacerdote que se encargará de investigar el caso de Ruddy. Es la primera película del género terror que se hace en Venezuela. La vi en una proyección especial hace dos meses con mi mamá y superó mis expectativas". 

Como Mario, ¿eres un hombre de fe?
"Sí vale, ¿sabes que de pequeño quería ser cura?, estuve hasta en el Opus Dei. Era lo que más quería en ese momento, incluso lloré en mi Primera Comunión. Pero mi perspectiva ha cambiado mucho, creo en Dios, en la Divina Pastora, pero no soy un hombre de estar todos los domingos en misa. Creo que la creencia va en uno mismo, en la manera como actúas en la vida".

Una historia de giros
El 30 de noviembre Azul y no tan rosa llega a las salas venezolanas bajo la dirección de Miguel Ferrari. En el filme, Guillermo García interpreta a Diego, un fotógrafo que verá cómo su vida cambia de la noche a la mañana cuando su novio es atacado por radicales homofóbicos y su hijo adolescente Armando (Ignacio Montes) -fruto de una relación fugaz en el pasado-, llega repentinamente desde España. Dos situaciones con las que Diego tendrá que lidiar, mientras trata de componer la relación con un hijo que para él es como un extraño. El resto de elenco lo componen Hilda Abrahamz, Daniela Alvarado, Aroldo Betancourt, Elba Escobar y Beatriz Valdés.


@Ornella2904


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