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Bulimia

Mentiras frente al espejo

Él o ella (que la viven) la asumen con culpa. Sus familiares (que la reconocen) la sufren con preocupación. Los demás (que la desconocen) no le dan demasiada importancia. Es la bulimia, un trastorno contradictorio y peligroso. Aquí, algunas verdades a medias que vale la pena aclarar.

por IRENE CARRASQUERO  |  imagen: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | SÁBADO 1 DE DICIEMBRE DE 2012
Paradójicamente, aunque una persona bulímica mantiene una enfermiza preocupación por el peso y la figura, siente también una compulsión incontrolable a comer y ello le produce un terrible remordimiento que la lleva a tomar medidas para desechar todo lo que comió.

Según explica el psiquiatra Ernesto Rodríguez Carrillo, especialista en trastornos de la conducta alimentaria, "la bulimia se caracteriza por la ingestión de una cantidad exagerada de comida (atracones) en un corto período de tiempo, seguida de una gran culpa y conductas compensatorias como vomitar, tomar laxantes o diuréticos o hacer ejercicios en exceso. Todo esto siguiendo una suerte de ritual y cuidando que otros no se den cuenta".

Pero alrededor de este trastorno se han cocinado algunas inexactitudes, que hoy Rodríguez nos ayuda a esclarecer.


1. Es menos dañina que la anorexia y no es mortal: Falso.
La persona con anorexia simplemente no come, por lo que sufre de una terrible malnutrición (con todas sus consecuencias), tiene un peso muy por debajo de lo normal y puede llegar a morir por eso.

En el caso de la bulimia, en cambio, además de los atracones la persona come "normalmente" en su entorno familiar y social, así que no hay una notable pérdida de peso y podría pensarse que está saludable. "Sin embargo, comúnmente los atracones suelen ser de nutrientes específicos (como carbohidratos), por lo que no hay una nutrición adecuada ni balanceada".

Es decir, la persona se alimenta, pero no como debe ser. Si a esto sumamos las medidas compensatorias como vomitar o abusar de laxantes o diuréticos a repetición, las complicaciones para la salud pueden ser graves. "Los vómitos autoprovocados pueden ocasionar hemorragias digestivas por úlceras esofágicas y desequilibrios hidroelectrolíticos (como por ejemplo una disminución importante del potasio), situaciones que, de complicarse, pueden llegar a ser mortales".

De hecho -según refiere Rodríguez-, una revisión de 88 estudios que analizaron la mortalidad por desórdenes alimentarios encontró que el 0,3 % de los bulímicos muere por su causa. Y aun cuando en el caso de la anorexia este número se eleva a 10 %, el riesgo de la bulimia no se debe menospreciar. Son hijas, hermanos, vecinas o compañeros de trabajo que podrían ser parte de esta estadística.


2. La bulimia es un trastorno fácil de identificar: Falso.
Por el hecho de que la persona come "normalmente", esconde sus rituales bulímicos y no pierde peso de manera alarmante, puede haber pocas señales de que sufre un trastorno alimentario. Es probable que la familia perciba cierta manía por estar delgada y alguna obsesión por hacer ejercicios, pero ello puede verse simplemente como un excesivo apego a la buena imagen. "Una de las señales físicas que puede hacer sospechar de bulimia es el deterioro de la dentadura, que se pone gris y opaca debido a los ácidos que se producen al vomitar, lo cual puede ser muy evidente".


3. Sólo mujeres jóvenes de clase alta la padecen: Cierto pero progresivamente falso.
Las cifras apuntan a que entre el 90 y el 95 %  de las personas que sufren de bulimia son mujeres en la adolescencia tardía (entre 18 y 21 años) o la adultez temprana (entre 21 y 35 años), clásicamente de estratos sociales altos, donde la preocupación por la imagen suele ser común. "Sin embargo, poco a poco se van viendo casos de bulimia en hombres y se está encontrado cada vez más en cualquier estrato social".


4. Tomar laxantes después de comer no se considera bulimia: Cierto pero de cuidado.
"Si bien es cierto que tomar laxantes no reúne los criterios para hacer un diagnóstico de bulimia en una persona, es una señal de alarma y en todo caso, una conducta inapropiada, sobre todo si se hace por temor a engordar". Lo mismo ocurre cuando hay obsesión por hacer ejercicios con el único objetivo de perder peso (vigorexia) o en los casos de atracones con medidas compensatorias (vómitos, laxantes, diuréticos, ejercicios) de tipo esporádico. Aun cuando no muestran todas las actitudes clásicas para que les sea diagnosticada la bulimia, estas personas tienen conductas indicativas de que podría desarrollar el trastorno.


5. Atracarse de comida es bulimia: Falso.
Existe un desorden alimentario conocido como trastorno por atracón que difiere de la bulimia. En este caso, la persona experimenta atracones de comida pero no tiene obsesión por la figura, por lo tanto tampoco siente culpa y no recurre a las clásicas medidas compensatorias de los bulímicos, con lo cual engorda sin medida. "Este trastorno es típico de las personas con obesidad mórbida. Las cifras apuntan que alrededor del 30 % de esos pacientes sufren este desorden".


6. La bulimia se controla con fuerza de voluntad: Falso.
Al igual que otros desórdenes alimentarios, la bulimia no puede manejarse apelando a la fuerza de voluntad de quien la sufre, pues no es un capricho ni ganas de llamar la atención, como muchas familias creen. Por el contrario, es una condición psicológica y patológica que causa un enorme sufrimiento, y como tal debe tratarse.

"El tratamiento comienza con un adecuado y oportuno diagnóstico, seguido de ayuda farmacológica para disminuir la compulsión al atracón y controlar los vómitos. Esto, combinado con tratamiento de psicoterapia para determinar el origen de estas conductas con énfasis en las angustias respecto al peso y a la figura.

"Según cifras recientes, el 50 % de los pacientes con bulimia se recuperan y un porcentaje se mantiene crónicamente enferma. Sin embargo, de los que se recuperan, un 33 % puede tener recaídas".


7. Es poco lo que la familia puede hacer por una persona bulímica: Falso.
Como en cualquier otra condición psicológica, el papel de la familia es determinante. El apoyo del entorno cercano al bulímico le ayuda a enfrentar su problema y a buscarle una solución. "Para ello, es muy recomendable que el núcleo familiar se asesore sobre este trastorno y vea cómo puede ayudar".


8. Toda la información en la red es de calidad: Falso.
Por increíble que parezca, existen websites en la red dedicados a fomentar la bulimia y la anorexia en las jóvenes. Por eso, es imprescindible ser selectivos con la información que se revisa y sobre todo, consultar con personas especializadas en caso de que se sospeche de bulimia en alguna persona de la familia.


Conexiones
http://kidshealth.org/teen/en_espanol/enfermedades/eat_disorder_esp.html
www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/ article/000341.htm


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