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Influencia de los padres en la alimentación de los hijos

MARIÁNGEL PAOLINI

30/09/2018 12:00 am



Los modos de alimentarse así como las preferencias y los rechazos hacia determinados alimentos están fuertemente condicionados por el contexto familiar durante la etapa infantil en la que se incorporan la mayoría de los hábitos y prácticas alimentarias y es la madre, la que en las primeras etapas, tiene la mayor influencia en el desarrollo de la memoria gustativa que marcará la pauta en resto de la vida de sus hijos.


De igual forma, y a través de diversos modelos (autoritarios o permisivos) los padres y adultos influenciadores (abuelos, tíos, hermanos, etc) influyen en la elección de la alimentación de los niños en aspectos como el tipo de alimento, la cantidad y los horarios de alimentación, así como la edad de introducción de los mismos.

Estos “modelos” están basados en la disponibilidad de alimentos en el hogar, las tradiciones familiares, el acceso a medios de comunicación, la educación y la interacción con los niños durante la comida. La exposición repetida del niño a estos modelos familiares, genera un estímulo condicionado que asocia determinados alimentos con eventos específicos (fiestas, castigos, épocas del año, etc), ejerciendo un efecto modulador sobre su comportamiento alimentario.

Como consecuencia del reforzamiento positivo de ciertas conductas aprendidas de las experiencias con los alimentos, los niños adoptan las preferencias alimentarias y costumbres familiares que le resultan agradables, y con la repetición se construyen los hábitos. 

De acuerdo con algunas investigaciones publicadas en torno al tema, el contexto social en el que funciona la familia moderna ha hecho que en la actualidad las decisiones sobre la alimentación sean negociada frecuentemente con los niños, quienes influencian las decisiones del hogar por medio de la insistencia y la manipulación. Los autores señalan que esta forma “democrática” de funcionamiento familiar está determinada por el estatus laboral de los padres y el poco tiempo que están en casa.

Por otro lado, al estudiar la relación entre padres e hijos a la hora de la comida, se encontró que un alto porcentaje inducen a sus hijos a comer más allá de las señales de autorregulación innatas, en un intento por entregar una buena nutrición a sus hijos. Estas estrategias de los padres, son recibidas, interpretadas y traducidas por los niños en una amplia gama de conductas relacionadas con la alimentación y que finalmente se reflejarán en indicadores de salud tangibles como el peso y la masa corporal. 

La preocupación de los padres por el peso y talla del niño induce una presión adicional, que conduce a la implementación de medidas que intervienen en las capacidades innatas de los niños, induciendo conductas aprendidas que más adelante pueden ocasionar trastornos alimentarios que requerirán atención especializada. Papis, Mamis, en la medida que ustedes re-conecten con sus propias sensaciones corporales y re-aprendan a reconocer sus sensaciones de hambre y saciedad, cultivarán en sus hijos una relación más sana con sus cuerpos y con su alimentación, haciendo prevención en un sin fin de enfermedades asociadas con la mala alimentación.