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  • MARIÁNGEL PAOLINI

22/07/2018 12:00 am

El enfoque de la FAO para reducir las pérdidas y los desperdicios de alimentos se integra en un concepto más amplio de promoción de sistemas alimentarios sostenibles que abarca, por un lado, la producción sostenible de alimentos y, por otro, las dietas y el consumo sostenibles (por ejemplo, disminuyendo el desperdicio de alimentos).

Cerca del 60% de los desperdicios alimentarios tienen su origen en el entorno doméstico y en la mayoría de los casos, son productos que nisiquiera llegaron a ser consumidos.

Las primeras cifras publicadas por la FAO en 2011 daban cuenta que 1/3 de todos los alimentos que se producen en el mundo terminaban en el cubo de la basura… si cerca del 60% ocurre en las casas… algo tenemos que hacer ya!

Con esta información en mi cabeza desde el 2011 comencé una campaña en redes para que muchas personas supieran la grave situación del desperdicio alimentario. Así lo hicieron miles de activistas alrededor del mundo, unos con mas éxito que otros… en los países desarrollados incluso se diseñaron políticas públicas que educan y legislan en la materia. 

Algunas iniciativas como disminuir los precios de los productos próximos a su fecha de vencimiento han sido bien recibidas por la comunidad, y en algunos países existen dispositivos para compartir con las personas de la calle, comida que aún se puede consumir, pero que las personas saben que no lo harán pronto y prefieren donar antes de botar. 

Los bancos de alimentos han recibido un “empujón” con estas políticas, y muchas empresas de alimentos y cadenas de supermercados donan productos a estas organizaciones.

Sin embargo, lo que ocurre en nuestras casas sigue sin ser atendido… o al menos sigue siendo el gran huérfano de estas políticas… básicamente porque depende de usted y de su voluntad para hacer ajustes en sus hábitos cotidianos. 

Después de cocinar, es imperativo almacenar de manera adecuada los alimentos… las largas horas de espera hasta que se enfríe la olla deben quedar en el pasado, pues cada minuto cuenta para que los microorganismos se apoderen de la comida y comiencen a descomponerla. Distribuye en recipientes mas pequeños y evita esperar más de 30 min antes de llevarlos al refrigerador. Congelar es también una magnifica manera de conservar los alimentos por mas tiempo y evitar el desperdicio.

Es tiempo de dar la bienvenida a algunos insumos que seguramente consideras desperdicio y son muy nutritivos: las semillas de la auyama por ejemplo, así como la del melón, son ricas en minerales con ellas puedes hacer sustituto para el queso parmesano. Las cascaras de tubérculos y vegetales son deliciosas y aportan fibra a tu alimentación. Pueden comenzar por dejar de pelar las papas, batatas y zanahorias, así como vegetales tipo calabacín y berenjenas disminuyendo el desperdicio mientras te alimentas.

Con la comida que queda de otras preparaciones, vale la pena experimentar.. muchas de las recetas de nuestras abuelas, vienen de aprovechar los insumos al máximo! La famosa sopa de cebolla, el strogonoff y la torta de pan no parece que tengan algo en común… sin embargo todas guardan un gran secreto: son recetas de aprovechamiento, cuando los recursos eran escasos y no se podía botar nada!

Únete a la consigna: “Yo no desperdicio” y dale la vuelta a tus preparaciones con un toque de creatividad! Será bueno para ti, para tu familia, para tu bolsillo y para el planeta! 

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