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Notas

Margarita mordisco a mordisco

En un variado recorrido se probaron algunos de los sabores que ofrece la isla. En esta primera entrega se presentan cinco restaurantes de trayectoria que destacan, además, por su honesta cocina.

por ADRIANA GIBBS  |  DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DE 2015
Fotos: Gastrobrand

Gustoso Fondeadero

Recientemente este restaurante celebró sus primeros 10 años. Es amplio, tiene vista al mar y la cocina está a la vista de su clientela. Allí, alegremente, el ambiente lo hacen sus comensales. "No pretendo ni me interesa ser gourmet: lo que ofrecemos, eso sí, son platos de mar con frescura. Me gusta que todo sea llamado por su nombre: si la carta dice mero, será mero lo que llegue a la mesa", dice su restaurador, Manuel Felipe "Lipito" Valery. Resalta que sus establecimientos (hay también un El Fondeadero en el C.C. La Vela) se precian por contar con una procesadora propia de alimentos donde diariamente reciben pescados, carnes y mariscos: allí los limpian, cortan, clasifican y sellan el vacío. "Procuro los mejores productos para mis comensales", puntualiza. Vale la pena sentarse a su mesa.

Imperdibles: El buen sancocho de pescado, que se luce por su gusto y el casabe crujiente -tostado con mantequilla, ajo y perejil.
Una armonía: Sus platos de pulpo o sus carpaccios marinos en compañía de un cava Freixenet.

Coordenadas: Avenida principal de Pampatar.


Bienvenidos a La casa de Rubén

Platos de la tradición de esta isla se ofician en este restaurante en el que siempre hay comensales esperando mesa... por algo será. En su casona -sencilla y sin pretensiones- reina la atmósfera festiva y alegre de su restaurador (y cocinero) Rubén Santiago. Él, nacido en el estado Trujillo, se define como un investigador y amante de la gastronomía margariteña. "Yo lo que he querido hacer aquí (reside en Margarita desde hace más de 40 años) es popularizar platos que siempre estuvieron presentes en la isla como la ensalada de catalana y el pastel de chucho, entre otros", afirma Santiago. Intención lograda (su libro La vuelta a la isla en 80 platos es una muestra de ello); recientemente fue distinguido con el premio Armando Scannone 2014 por la Academia Venezolana de Gastronomía. Estupenda relación calidad-precio.

Imperdibles: La ensalada de catalana, los mejillones (sirven los que cultiva Posada Casa Mejillón) y su pastel de chucho.
Una armonía: El mero a la sal (que debe pedirse con antelación) con el chardonnay de Valdivieso.

Coordenadas: Avenida Santiago Mariño, Porlamar.


Italianísima Gaia

En esta trattoria se come muy bien. Cuenta con dos ambientes: uno al aire libre y otro interior; en ambos hay bellos detalles marinos. Lo conduce, desde hace algunos años, Úrsula Pernía, cuñada de la fundadora Gaia Peri. En sus distintos platos (los tartare, los corazones de alcachofas con camarones y los risotto entre otros) se advierte el respeto por la materia prima. Tienen merecida fama entre sus comensales sus pastas hechas en casa.

Imperdibles: El vitel toné, sus pastas hechas en casa y el clásico tiramisú.
Una armonía: Sus panacotas con Elyssia pinot noir.

Coordenadas: Calle Campos con Patiño, Porlamar.


Fidelidad Remo

Ha logrado perdurar en el tiempo y esta es una de sus virtudes. 22 años tiene este restaurante (consta de una barra y una sala interior), cuya cocina es dirigida por uno de sus dueños, José Nogueira. Se llevan a la mesa platos de la cocina española a la que se suman opciones de pescados y mariscos. Si está Pedro Fuentes, quien dirige la sala (y tiene larga trayectoria en el lugar), escuche sus recomendaciones del día.

Imperdibles: Los arroces tienen fama; una paella puede ser buena opción. También sus diversos modos de preparar el pulpo.
Una armonía: El asopado de mariscos en compañía de Espíritu de Chile sauvignon blanc.

Coordenadas: avenida 4 de mayo, Porlamar.


El nonno de Dolphin

Platos de la gastronomía siciliana pueden disfrutarse en este luminoso lugar. Aquí manda el nonno Michelangelo Caló, un siciliano que resguarda la sazón en los fogones y, después, sale a la sala para constatar la felicidad de sus comensales. Sabores a los que siempre se quiere volver.

Imperdibles: El antipasti (la caponata, un clásico) y los postres.
Una armonía: Pasta con salsiccia alla siciliana con Valdivieso merlot.

Coordenadas: Avenida Aldonza Manrique, urbanización Playa El Ángel, Pampatar.






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