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Biopolímeros: Amenaza estética

La silicona líquida, usada para rellenar depresiones faciales y aumentar el volumen de los glúteos tiene consecuencias irreversibles para la salud...

por YSABEL VELÁSQUEZ  |  imagen: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE DE 2012

Rejuvenecimiento facial sin bisturí y aumento del derriére en una sola sesión es la promesa común de numerosos anuncios de centros de estética y peluquerías, oferta que en un país donde la belleza es un imperativo social resulta sumamente tentadora. Cientos de mujeres y un número considerable de hombres han atendido al reclamo publicitario y hoy forman parte de un grupo de pacientes que lidiarán de por vida con las consecuencias de tener biopolímeros, un cuerpo extraño de plástico en su organismo, que se adhiere a vasos, huesos y tejidos, imposible de extraer por completo. Estos graves efectos colaterales han llevado al Ministerio del Poder Popular para la Salud a prohibir su aplicación desde diciembre de 2011.

Estampas entrevistó a Daniel Slobodianik, cirujano plástico; Klara Senior, médico estético;  Jaime Piquero y Susana Misticone, dermatólogos, y Jacobus De Waard, microbiólogo jefe del Instituto de Biomedicina del Hospital Vargas, para conocer las implicaciones de este problema de salud pública.

¿Cómo identificarlos?
Los biopolímeros son materiales derivados del silicón, un plástico en forma de gel. "Se diferencian de otros rellenos corporales  por ser sintéticos y no absorbibles, y son permanentes dentro del organismo", explica Daniel Slobodianik, cirujano plástico de la Organización Miss Venezuela.

"Los biopolímeros son silicona, un polímero sintetizado del silicio y estable a altas temperaturas, comúnmente utilizado en el área industrial para la fabricación de lubricantes, adhesivos, moldes, impermeabilizantes, y también en aplicaciones médicas y quirúrgicas, como la creación de prótesis valvulares cardíacas e implantes de mamas", afirma el dermatólogo Jaime Piquero.

"En los glúteos se ven más que en el rostro, con grandes cantidades desde 250 ml y hasta 500 ml en cada nalga. Nunca permita que le inyecten nada en el salón de belleza. Los biopolímeros nunca han tenido permiso sanitario", apunta Jacobus De Waard, microbiólogo jefe del Instituto de Biomedicina del Hospital Vargas.

"Los biopolímeros presentan muchas complicaciones. Fueron retirados del mercado europeo y del estadounidense hace más de 10 años, no obstante, siguen siendo usados en América Latina", precisa la dermatóloga Susana Misticone.

"El nombre técnico de los biopolímeros es dimetilpolisiloxano, un producto aceitoso, habitualmente transparente, envasado en pequeños frascos -ampollas de cinco a 10 ml para uso facial y en grandes frascos de entre 250 y 1.000 ml para uso corporal", detalla Klara Señor, quien advierte: "Todo relleno debe ser aplicado por un médico estético, dermatólogo o cirujano plástico y bajo ningún concepto esteticistas y cosmetólogos", ya que siguen entrando al país por caminos verdes numerosos productos de dudosa reputación y procedencia que se intentan enmascarar como ácido hialurónico o "células expansivas", y en realidad son silicona líquida en diferentes versiones como el PPMA (polimetilmetacrilato).


Múltiples complicaciones
"No todas las personas con biopolímeros tendrán problemas. En Estados Unidos la experiencia de efectos negativos es menor de 1 %. Aquí aún no conocemos qué inyectaron, se trata de productos de contrabando sin ningún tipo de regulación", afirma De Waard, y agrega que los efectos adversos pueden dividirse en tres grandes grupos: 1.- Infección, que se produce generalmente cuando el material inyectado no es estéril. "Suele ser por micobacterias, similares a las de la tuberculosis, difíciles de eliminar y que requieren del apoyo de un microbiólogo". Se trata con antibióticos. 2.-Reacción a cuerpo extraño, la cual puede suceder al mismo tiempo que la infección. 3.-Migraciones del material, casi siempre a la espalda (columna, entre los discos vertebrales) y a las zonas bajas por la gravedad (genitales, tobillos, pies). "Cabe destacar que en los casos de muerte súbita lo que ha ocurrido es que al momento de la inyección se ha tomado por error una vena, lo cual ocasiona que el material llegue a los pulmones o el corazón", precisa el experto.

"Los efectos adversos de los biopolímeros son diversos y pueden aparecer tanto  en el momento de la inyección como hasta 25 años después", afirma Slobodianik y precisa que entre los signos y síntomas que pueden aparecer están: infección,  enrojecimiento de la zona infiltrada, inflamación crónica, cambios irreversibles de coloración y textura de la piel, deformidades, celulitis, ulceraciones, migración a zonas vecinas o distantes; endurecimiento, bultos o tumoraciones, dolores musculares y dificultad para caminar, estar de pie o sentarse durante tiempos cortos o prolongados.

"Lo más grave es que la aparición de los efectos adversos de los biopolímeros no puede predecirse", sentencia Senior. 

Por su parte, Jaime Piquero señala otras complicaciones: formación de  abscesos por micobacterias, inflamación crónica y muy dolorosa de la piel y síndromes renales diversos por migración del silicón al riñón, entre muchas más.


¿Qué debo hacer?
"Debe acudirse a la consulta de un cirujano plástico, quien indicará una resonancia magnética, con la finalidad de visualizar la cantidad y distribución de los biopolímeros y evaluar las posibilidades de tratamiento", sugiere Slobodianik.

"Lo que debe entenderse es que, en muchos casos, resulta imposible extraer la sustancia. El silicón hace un entramado en la piel por lo que resulta inviable su extracción quirúrgica. Deben utilizarse diversos medicamentos para reducir la inflamación y los antibióticos son  administrados según el agente infeccioso", afirma Piquero

Senior llama a mantener la calma. "Si no hay cambios de coloración de la piel, dolor, inflamación o enrojecimiento, lo mejor es no tocarlos, ya que pueden expandirse y generar un problema". debe ser personalizado "Cada caso es diferente... En algunos pacientes puede intentarse extraer el biopolímero mediante cirugía, pero este es el último recurso, ya que es casi imposible extraerlos completamente y el procedimiento deja cicatrices; también se han intentado extraer con lipólisis láser, pero los resultados no son alentadores".

Afirma De Waard que "este problema tiene un componente inumunológico y otro psicológico, por lo que debe ser tratado por un equipo multidisciplinario".
Slobodianik, a sabiendas de que la extracción completa del material es inviable, apuesta al tratamiento quirúrgico para la extracción de la mayor cantidad posible".

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