Goteo nasal, picazón en los ojos, presión en la cara y "pitos" en el pecho son signos de la inflamación de la mucosa que recubre el aparato respiratorio, desde la nariz a los pulmones, causados por elementos en el ambiente que desencadenan la respuesta alérgica. María Moreno, otorrinolaringólogo especialista en alergias, y a Paolo Tassinari, inmunólogo, nos ayudan a descubrir las claves de estas patologías intrínsecamente conectadas y los tratamientos más novedosos para garantizar una vida plena y de largo aliento.
Una sola vía
"La inflamación es la clave tanto de la rinitis, la sinusitis y el asma de origen alérgico" precisa María Moreno y explica que así como la rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa nasal, que presenta síntomas como congestión, estornudo y picazón; la sinusitis se produce por una inflamación de la mucosa de los senos paranasales por hongos, bacterias, virus u otros microorganismos; y el asma se produce por una inflamación de los bronquios. "El enfoque actual habla de una sola vía, una sola enfermedad, un solo tejido que se inflama", y agrega que "en las tres manifestaciones media la Inmunoglobulina E (IgE), una sustancia que sube en la sangre y es un marcador de la respuesta alérgica".
Es preciso recordar que las vías respiratorias tienen el objetivo de oxigenar la sangre, "sus estructuras tienen más semejanzas que diferencias, hay una interacción constante entre todas ellas y estudiarlas como una vía única nos permite un mejor manejo de la enfermedad", indica Moreno.
Por otra parte, hay un drenaje desencadenante de células inflamatorias tanto en nariz como en senos paranasales, que se van para el pulmón: "Hay una propagación sistémica de la inflamación nasal; antes se creía que la rinitis alérgica era una enfermedad local que si afectaba la nariz se trataba de una enfermedad nasal, si afectaba los bronquios, una enfermedad bronquial, y si la alergia afectaba la piel era una enfermedad dermatológica, y no, se trata de una enfermedad sistémica, de ahí la importancia de trabajar en un equipo multidisciplinario" explica Moreno. El inmunólogo Paolo Tassinari precisa que si el paciente asmático tiene síntomas nasales hay que tratarlos porque no mejorará por completo, por ello es importante que el alergólogo, el otorrino y el neumonólogo estén en sintonía.
Desajuste sistémico
La nariz cumple funciones respiratoria, olfatoria y gustativa; los pacientes con congestión nasal, rinitis y sinusitis que tienen obstrucción, suelen presentar trastornos en las actividades cotidianas, alteraciones en la función cognitiva, insomnio, apnea del sueño y problemas cardiovasculares como hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca y puede llegar a experimentar un accidente cerebro vascular (ACV).
En el aparato respiratorio superior existen mecanismos inmunológicos además de distribución y conducción de todo el aire inspirado. "En los senos paranasales se produce el óxido nitroso, el cual tiene propiedades antivirales y antibacterianas; nos protege contra las infecciones, mejora la oxigenación del cuerpo, tiene un efecto broncodilatador y modula la hiperreactividad bronquial, lo que significa que mantiene los bronquios funcionando adecuadamente y sin la constricción típica de los pacientes asmáticos", explica la especialista.
Los pacientes con rinitis alérgica evidencian cambios en sus tejidos y estructuras internas cuando son sometidos a un estudio de rayos X; que en los pacientes con sinusitis se hace aún más presente y en los asmáticos aún más pronunciado. "Es por ello que cuando estos pacientes alérgicos se ven atacados por un virus, su cuadro de infección y congestión se hace más complicado y de mayor duración, en los niños sobre todo, ya que se desencadena amigdalitis y otitis media. Si además se ha tenido episodios de asma se llega a la nebulización y puede producirse neumonía; por ello que la recomendación para los padres con niños que presentan estos cuadros con frecuencia es que sean tratados por un equipo multidisciplinario, para controlarle las infecciones y darle tratamiento combinado", explica Moreno.
Diagnóstico a tiempo
Se han creado pautas internacionales para tratar estas enfermedades gracias al consenso de los especialistas, con la finalidad de mejorar la calidad de vida del paciente. La rinitis alérgica se clasifica en intermitente, que es menos de cuatro días por semana, y persistente, mayor de cuatro semanas consecutivas. Además se puede clasificar en leve, moderada o severa. La leve no altera el sueño ni las actividades cotidianas, mientras que la moderada a severa afecta al sueño y presenta síntomas muy molestos en el paciente no tratado.
"En los niños es muy importante el examen físico del otorrino (la exploración tanto de la función nasal como de los oídos), los exámenes de laboratorio y las pruebas de alergia con la finalidad de indicar el tratamiento más idóneo. Es un trastorno subdiagnosticado y hay signos evidentes, suelen ser niños que tienen ojeras, se levantan la nariz a cada rato y respiran con la boca abierta", explica Moreno y precisa que este diagnóstico se hace en la edad escolar.
Tratamientos a la medida
Los medicamentos para las alergias, conocidos como antihistamínicos, mejoran las tos en los asmáticos, mientras que el tratamiento para asma leve con esteroides inhalados mejoran la rinitis alérgica y la sinusitis porque disminuyen la inflamación en toda la zona, explica Moreno y agrega que "en casos de sinusitis severa con pólipos nasales y asma hacen falta más estudios que determinen el porcentaje real de efectividad, aunque en la práctica profesional se evidencia que existen menos entradas al hospital cuando se controla a rinitis alérgica y la sinusitis en pacientes asmáticos".
Los factores desencadenantes de alergias en Venezuela son los ácaros (microorganismos presentes en el polvo), las cucarachas, el polen, la contaminación, los químicos, las mascotas (sobre todo los gatos) y los hongos. "Hay 67 millones de pacientes en el mundo entre 6 y 7 años con rinitis alérgica y 144 millones entre 13 y 14 años sólo en Latinoamérica. En las enfermedades de la vía aérea hay una relación entre genética y ambiente; hay factores predisponentes como lo cambios hormonales, el cigarrillo y los factores ambientales; y puede desencadenar también conjuntivitis alérgica y -en pacientes sensibles- crisis asmáticas", explica Moreno.
Los tres pasos del tratamiento de las enfermedades respiratorias alérgicas de acuerdo a los especialistas son: los medicamentos para controlar los síntomas, la educación del paciente y el control ambiental. En este último se recomienda no utilizar aire acondicionado ni ventiladores directos, sacar las alfombras de la habitación del paciente, mantener los espacios libres de polvo, eliminar los peluches y en la medida de lo posible, no tener libros ni periódicos en el espacio donde duerme la persona afectada.
Crisis bajo control
Para el asma se cuenta con el tratamiento de mantenimiento, el de control y el de rescate; este último está indicado a tratar de forma expedita los síntomas de disnea, dificultad respiratoria y tos, y consta de broncodilatadores inhalados de acción rápida. "Se debe estudiar el asma con base en la severidad y en función de ella se decide el tratamiento, pero en términos generales hay tratamientos comunes de rescate, control ambiental evitando los factores desencadenantes del asma alérgica como los ácaros y la educación del paciente, mediante la cual se le explica cómo manejar su condición", explica Paolo Tassinari.
En el tratamiento de control del asma se procura mantener al paciente libre de síntomas molestos. Los esteroides inhalados son la primera línea de tratamiento, luego los broncodilatadores de acción prolongada con o sin esteroides y los modificadores de leucotrienos para el asma bronquial. Cuando el paciente es alérgico severo se considera la inmunoterapia que consiste en "la aplicación del alergeno (el más común es el ácaro) a manera de vacuna para que la persona desarrolle anticuerpos contra él; es una terapia que debe seguirse por tiempo prolongado, entre tres y cuatro años y viene en dos versiones, sublingual -ideal para los niños- o subcutánea", precisa Tassinari.
Existe otra línea de tratamiento diseñada para controlar la Inmunoglobulina E (IgE) en la sangre, responsable de desencadenar las reacciones alérgicas. "Se trata de un anticuerpo inyectado (omalizumab) que bloquea la respuesta alérgica, indicado a los asmáticos severos que no responden al tratamiento convencional; de ahí la importancia de monitorear la respuesta individual de cada paciente", apunta Tassinari, mientras Moreno agrega que "la anti IgE es lo más novedoso en casos de rinitis alérgica muy severa asociada con asma y también se está usando con muy buenos resultados en pacientes con sinusitis crónica y poliposis nasal".
ysabelvd@yahoo.com
En cifras
- La rinitis alérgica es la quinta enfermedad crónica del mundo.
- El 67% de los pacientes con rinitis alérgica tienen alteración en la tomografía de senos paranasales.
- De 40 a 80% de los pacientes con sinusitis tienen rinitis alérgica.
- En el 40% de los pacientes de rinitis alérgica hay síntomas pulmonares.
- La rinitis alérgica puede preceder al asma y viceversa: entre 20 y 50% de los pacientes de rinitis alérgica tienen asma.
- Existe presencia de sinusitis en el 74% de los pacientes de asma severa y 70% de pacientes de asma leve.
- Se estima que alrededor del 80% de los pacientes asmáticos presentan síntomas de rinitis alérgica.
- El 100% de los asmáticos severos presentan alteraciones en la tomografía de senos paranasales.
''Los síntomas nasales de los pacientes asmáticos deben ser tratados"
''Ácaros, cucarachas, polen, mascotas y hongos son desencadenantes de alergías"