'No te estreses, tómatelo con calma, piensa en otra cosa". Este tipo de frases es común cuando alguien quiere ayudar a otra persona a salir de esa angustia y presión que muchas veces se denomina estrés.
Sí, pero... ¿Cómo? ¿Cómo nos relajamos? ¿Cómo hacemos para no angustiarnos al pensar que no podremos entregar el trabajo, o que no llegaremos a la guardería a tiempo a buscar al niño, o que nos darán una mala noticia con los resultados de los exámenes?
Hay modelos de desarrollo humano que ayudan a encontrar respuestas para evitar vivir estresados. Entre esos modelos figura la Programación Neurolingüística (PNL).
Nació a comienzos de los años setenta. Sus creadores, John Grinder, para ese entonces profesor de lingüística de la Universidad de California, y Richard Bandler, estudiante de psicología de la misma universidad, estudiaron las técnicas de tres psicoterapeutas famosos y construyeron un modelo para el cambio personal con miras a un mayor disfrute de la vida.
La PNL no se queda en el qué; es decir, en las conductas, pensamientos, problemas; tampoco en los porqué, las razones por las que somos de una determinada manera.
La PNL va más allá y se adentra en el cómo: cómo pensamos, sentimos, nos vemos, hablamos, nos comunicamos; y lo más importante: cómo podemos pensar, sentir, actuar y lograr cosas diferentes.
Canales preferidos
Toda la información que nos llega la captamos y procesamos por los canales auditivo, visual y kinestésico (que incluye las sensaciones corporales, el gusto, el olfato); es decir, por nuestros oídos, nuestros ojos y el resto de nuestros sentidos.
Si algo causa estrés, ese algo está siendo percibido a través de estos canales. Visual: está viendo nubes negras que empañan el panorama; auditivo: cuando se dice "se me viene un chaparrón encima"; o kinestésico: "tengo un mal feeling".
La mayoría de las personas usan más un canal que los otros. Es por esto que se dice, por ejemplo, que algunos son más auditivos que otros.
¿Cómo piensa? ¿Cómo es su proceso mental? Concientizar la manera como pensamos es un aporte muy interesante de la PNL. Desglosar el proceso nos da posibilidades de cambiar nuestros patrones de conducta y los resultados que logramos con nuestros pensamientos diarios.
Piense en algo que le agobie. ¿Tuvo una imagen clara o fue más bien algo que se dijo o sintió? ¿Qué fue primero, la sensación o la visión? Frente a una situación estresante que se repite es muy probable que empleemos la misma fórmula o "estrategia mental"; es decir, que usemos primero el canal auditivo, luego el visual y al final el kinestésico.
El doctor Luis Arocha, psiquiatra y profesor de PNL, compara estos canales con el ADN, el cual consiste en cuatro componentes químicos que se combinan y pueden dar miles de millones de características. "Estos tres elementos (visual, auditivo y kinestésico), según la manera como los combinemos, pueden producir miles de millones de conductas, tanto en la parte perceptiva como en la parte del actuar. Según cómo los combinemos; es decir, según la estrategia mental que armemos, podemos tener un resultado u otro".
El estrés, explica el doctor Arocha, es el resultado de una combinación de estos elementos. Es el resultado de imágenes amenazantes que nos formamos en nuestras mentes, combinadas con sonidos o palabras perturbadoras. Nos decimos a nosotros mismos cosas como "no vas a poder, te irá mal"; nos vemos en medio de esa escena que tememos, y es todo tan rápido que a veces no nos damos cuenta de lo que vimos y nos dijimos en nuestra cabeza, sólo sabemos que nos sentimos angustiados.
"Un ejemplo que uso mucho es lo que llamo el 'estado Vizquel'. Una de las características de este pelotero, Omar Vizquel, es la tranquilidad con la que es capaz de hacer cosas complejas y que requieren gran rapidez. Ese estado de calma es un estado posible, cualquiera de nosotros puede lograrlo si se entrena adecuadamente en el manejo de sus representaciones visuales, auditivas y kinestésicas. Esa es la salida del estrés, el manejo de estos elementos y una buena combinación de ellos. Estos son descubrimientos sobre cómo funciona nuestra mente", añade el doctor Arocha.
Si nos damos cuenta de que frente a una situación usamos el canal auditivo con más frecuencia, por ejemplo, y tomamos conciencia de lo que nos decimos a nosotros mismos, podemos modificar el tono, el volumen, la velocidad de esas palabras; estaremos usando así ese canal a conciencia para cambiar la ansiedad o el miedo. De esta manera estamos desmontando la programación que tenemos para sentir estrés ante esa situación específica.
Para lograr este manejo se requiere de un entrenamiento mínimo y una práctica. Con la PNL podemos entrenarnos. Este modelo nos brinda también técnicas para fijar (anclar) los nuevos resultados. Proporciona herramientas sencillas y profundas que cualquier persona puede emplear para bajar sus niveles de angustia y de tensión. Bastan unos 10 minutos para revivir un estado de calma y dominio.
El cristal con el que mira
Las creencias marcan la pauta de lo que sentimos. Nos sentimos estresados porque creemos que no tenemos los medios o capacidades para afrontar la situación con éxito, creemos que debemos cumplir con todo sin poner límites, porque pensamos que nuestro valor depende de la evaluación y aprobación externa.
Salvador Carrión, uno de los pioneros de la PNL en España, señala que uno de los aportes más significativos de la Programación Neurolingüística es el estudio del ser humano como un sistema en el que sus componentes o subsistemas están ordenados en niveles lógicos.
Estos niveles se representan en forma de pirámide o de escalera. Se ha demostrado que un cambio en un peldaño superior afecta el contenido de los inferiores. Dado que las creencias están en el escalón inmediatamente superior al de las emociones y capacidades, al cambiar la creencia de que no podemos con la situación, modificamos el estrés manifestado como emoción -ansiedad, angustia, miedo. Al modificar las creencias que tenemos sobre lo que somos, cambiamos también la valoración de nuestras capacidades.
Inteligencia, organización, entusiasmo, valentía, perseverancia, bondad, generosidad& tenemos un arsenal de recursos internos para afrontar las situaciones agobiantes.
Algunos han definido la PNL como un conjunto de técnicas que ayuda a las personas a tomar conciencia de sus recursos, a adquirir otros nuevos, e influir en otros para lograr una vida más plena.
¿Cómo relajarse y tomar las cosas con calma? Aprendiendo a confiar en sus recursos y a emplearlos; programándose para tener adecuadas estrategias mentales y recordando que las emociones vinculadas al estrés corresponden a una idea, no necesariamente a la realidad presente ni futura. Teresaleon7@yahoo.com
Hacia el futuro
Piense en algo que le cause estrés. Ahora recuerde una situación en la que estaba disfrutando de una gran alegría, satisfacción y éxito. Observe lo que observaba en ese momento, oiga lo que oía en ese momento, sienta lo que sentía. Cuando ya haya revivido la situación y esté disfrutando completamente la escena, mantenga el disfrute, pero imagine que lo que está celebrando es que ha logrado manejar a satisfacción eso que le causaba estrés. Obsérvese sonriendo, preste atención a los colores, a la luz del lugar, su intensidad y brillo. Escuche lo que le dicen en ese momento en que ha alcanzado eso que desea, escuche lo que usted dice, preste atención al timbre de voz y a la rapidez o lentitud con que pronuncia las palabras. Sienta la satisfacción y la alegría en el cuerpo, si percibe algún calor intensifíquelo, deje que le cubra por completo. Respire suavemente y regrese.