Trata de personas: lucrar con la explotación de seres humanos
Año tras año se buscan múltiples maneras de combatir este mal que sufren personas de todos los estratos sociales. La prevención y la información son vitales

MARÍA GABRIELA ESCULPI

04/10/2020 05:00 am



La Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres que tuvo lugar en Dhaka, Bangladesh, anunció en enero de 1999 que cada 23 de septiembre se celebre el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas. La elección de la fecha se debe a que evoca la aprobación de la primera norma legal en el mundo contra la prostitución infantil, conocida como “Ley Palacios” (Argentina, 1913).


En el caso de niñas y mujeres el propósito más frecuente es la prostitución forzada / Foto Thinkstock

Considerada como una grave violación de los derechos humanos, la trata o tráfico de personas consiste en la comercialización y explotación de niños, adolecentes y adultos para fines como extracción de órganos, mendicidad infantil o trabajos de servidumbre doméstica. Sin embargo, el propósito más frecuente para niñas y mujeres es la prostitución forzada.

La trata de personas es un hecho al cual se le debe dar la relevancia que se merece, puesto que todos los años cada vez son más las víctimas de redes de delincuencia organizada que buscan beneficiarse económicamente sin importar su padecimiento. Los traficantes de personas se aprovechan de situaciones de pobreza, falta de educación, desastres naturales, migraciones, guerras y otras circunstancias para sustraer a niños, adolescentes o adultos y venderlos a las mafias.

Este delito constituye el negocio transnacional más lucrativo después del tráfico de drogas y de armas. Las sumas de dinero que genera son exorbitantes de acuerdo con un informe de las Naciones Unidas que señala que las ganancias ascienden a más de 40.000 millones de dólares.

Otro aspecto perturbador es que el crimen organizado suele implicar en numerosas oportunidades a actores de alto rango como funcionarios gubernamentales, banqueros o exitosos magnates que se aprovechan de personas vulnerables, de bajos recursos económicos o de escasa educación, aunque en algunas ocasiones se incluyen individuos de clase media o alta entre los afectados. 


Es importante orientar a los más pequeños sobre el uso correcto de las redes sociales / Foto Thinkstock

Cómo evitar ser una víctima

Disponer de una buena información es la mejor prevención ante una cruda realidad que puede estar más cerca de lo que se cree. El portal colombiano esoescuento.com comparte algunos consejos para estar alerta:

Verificar las ofertas laborales. Muchos de los casos empiezan con una oferta de empleo con grandes beneficios en salario y prestaciones. Por lo general el trabajo es en una ciudad o país diferente al de la víctima. La persona que realiza la oferta suele interesarse en el proceso de visado o alojamiento e, incluso, facilita el dinero para asegurar el traslado. Antes de viajar lo mejor es verificar ante las autoridades que las propuestas laborales sean legales.

Mantenerse informado sobre el tema. Estar informado es una barrera de protección contra este delito porque se logra conocer algunos de los modos de captación, identificar las señales que advierten del engaño, diferenciar la trata del tráfico de personas, estar al tanto de las situaciones que viven las víctimas, saber cuáles son los escenarios donde más se presenta el delito y cómo actuar en caso de estar en riesgo o encontrar a alguien que lo está. Existen numerosas organizaciones internacionales que ofrecen información al respecto como la Organización Internacional para las Migraciones, la agencia de la ONU para los Refugiados o la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Construir una red de apoyo. Cuando las víctimas no se dan cuenta de que han sido engañadas y se dirigen a un nuevo destino en manos de traficantes, la reacción que sigue debe ser llevada a cabo por quienes están a su alrededor: familiares, amigos, vecinos y conocidos. ¿Cuáles son las señales de alerta? Llamadas ocasionales o pérdida total del contacto, poca información sobre la nueva vida o situación laboral, falta de tiempo para visitar la ciudad de origen o imposibilidad de recibir a sus seres queridos son algunas de ellas. Las redes de apoyo se construyen por medio del diálogo y el conocimiento de la realidad. Si no se tiene oportunidad de dar aviso a las autoridades sobre la situación irregular, la red de apoyo lo hará.

Uso correcto del Internet. El mundo digital es uno de los recursos que más emplean las redes criminales para contactar a sus víctimas, en algunas ocasiones solo necesitan la información personal para captarlas. Por tal razón se debe tener especial cuidado con los datos que se publican en las redes sociales, no aceptar solicitudes de amistad de desconocidos, no enviar fotos sugerentes o explícitas, informar a la familia si se reciben amenazas y reportar a las autoridades cuando exista hostigamiento por parte de alguna persona. Los padres deben enseñar a sus hijos a cuidarse en el uso de la web. Los tratantes suelen ser personas carismáticas que se interesan por la vida de sus posibles víctimas por lo que se debe dudar de sus intenciones.

Viajar con precaución. Es recomendable viajar con copias de los documentos de identidad, ya sea un viaje internacional, nacional o local. Indagar con anterioridad qué lugares son seguros para visitar o a qué números se puede llamar en caso de estar en riesgo. Las embajadas del país de origen, las estaciones de policía o las entidades gubernamentales pueden ofrecer ayuda. 

Denunciar. No hay que tener miedo de reportar situaciones que parezcan fuera de lo común. La denuncia es un paso fundamental para erradicar la trata de personas. Si se es víctima, se debe hablar. Así se contribuye a ayudar a otras personas que estén viviendo esa situación o a evitar que corran el riesgo de vivirla. A la víctima no se le acusará de ningún delito pues está protegido por la ley.

Los tiempos cambian y las tácticas de estas organizaciones delictivas no se quedan atrás. Si se va a estar lejos de casa es aconsejable mantener contacto frecuente con familiares y amigos. Si hay niños de por medio se recomienda enseñarles qué deben hacer ante posibles situaciones de riesgo, establecer algún tipo de código que alerte sobre alguna irregularidad e inculcarles la importancia de una comunicación constante con los padres. Prevenir es clave.