Del Slow Food al Slow Beauty
Slow Beauty no es una tendencia, es una manera de vivir mejor, disponible para todas las personas

ESPECIAL PARA ESTAMPAS

08/11/2020 05:00 am



Constanza Torrico Benavides (*)


Consciente o inconscientemente todos hemos sido afectados en algún momento por las complicaciones y el estrés generado por la dinámica y las exigencias de los estudios, la presión del campo laboral y las ocupaciones del hogar, fenómeno que aqueja de manera particular en los habitantes de las grandes ciudades. Esta ajetreada manera de vivir trae como consecuencia afecciones a nuestra salud física y emocional, derivadas de malos hábitos alimentarios y de falta de descanso y de tiempo para la recreación.

Como respuesta a esa situación surgió el movimiento Slow Food que rápidamente se convirtió en un movimiento internacional. Fue fundado a finales de la década de los 80, concretamente en 1986, por Carlo Petrini, gastrónomo y sociólogo italiano. Su símbolo es el caracol, emblema de la lentitud. La comida lenta surgió en oposición a la fast food (comida rápida) y busca promover la educación del gusto y redescubrir los aromas y sabores de las cocinas regionales utilizando ingredientes locales, naturales y orgánicos. 

Muy pronto esta manera amable de abordar la vida se hizo popular en todo el mundo, permeando otras áreas como la del cuidado personal y la belleza, naciendo así el “Slow Beauty Movement”. 


Carlo Petrini, fundador del movimiento internacional Slow Food, escribe desde 1977 en revistas italianas especializadas en temas gastronómicos / Foto MFG Gastroeconomy

Ambas corrientes comparten la visión sobre patrones de comportamiento y consumo. Por ejemplo, fomentan un ritmo más calmado y propugnan el consumo de productos elaborados por artesanos o empresas locales, de manera ética y sustentable. Importa la calidad de lo que se come y de lo que se aplica en la piel, comprobando siempre que son buenos para nosotros y el mundo que nos rodea.

La visión del Slow Beauty resulta más completa que su predecesora pues tiene en cuenta todas las áreas de la vida. Se trata de la manera de alimentarnos, del cuidado de la piel, del bienestar en general. Dormir bien por la noche y asegurarse de que el cuerpo esté recibiendo una dieta equilibrada son parte de la elección de un estilo de vida. 

El medio ambiente también es importante y desde esa palestra se promueve la sostenibilidad en todos los aspectos de la producción. Importa dónde y cómo se obtienen los ingredientes y el impacto general sobre el mundo que nos rodea, así como respaldar la sostenibilidad y respetar el medio ambiente.

Es una manera más consciente de asumir nuestro estilo de vida y la forma de cuidar nuestro físico, que busca acercarse a patrones relajantes, naturales, libres de elementos tóxicos y contaminantes. Slow Beauty nos anima a pensar en lo que realmente necesitamos y a tomar decisiones pensadas sobre lo que ponemos en nuestra piel.


El símbolo del Slow Food es un caracol, figura que simboliza la lucha contra la prisa y la velocidad

¿Cómo incursionar en el movimiento Slow Beauty?

  1. Es preciso buscar productos que sean naturales y puros, si son orgánicos mejor aún. Fórmulas compuestas por extractos de plantas y aceites naturales, libres de ingredientes sintéticos, son ideales para el cuidado de la piel.
  2. Evitar terapias invasivas y productos cargados de tóxicos y sintéticos.
  3. Otra idea central, sobre todo al inicio, es tener paciencia y no esperar resultados instantáneos, de la noche a la mañana. Ayuda la consistencia y la práctica de rituales de cuidado de la piel: más lentos pero más duraderos.
  4. Tomar un tiempo para uno mismo es esencial para el bienestar mental. Se puede recrear un spa en algún ambiente de la casa y consentirnos. Se trata de bajar la marcha.
  5. Practicar el alerta mental y la atención plena (mindfulness). Enfocarnos en los que nos place, en nuestro bienestar interior en el contexto de nuestra belleza.
  6. Ser respetuoso y amigable con el medio ambiente.

Lo más importante: ser uno mismo y quererse. La belleza real nace dentro de nosotros, se trata de aceptarnos y abrazarnos con amor, con calma.

Fuentes consultadas:

SLOW BEAUTY, rituals and recipes to nourish the body and feed the soul. Michele Pink. Running Press- Philadelphia. 2017

https://theobjective.com/further/carlos-petrini-fundador-del-slow-food

(*) Constanza Torrico Benavides es abogada UCAB, especialista en Ciencias Penales y Criminológicas. Estudios de botánica y Aromaterapia en Tisserand Institute y Fundadora de la marca green.soul – botánica & aromaterapia.

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