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Como disfrutar los pequeños placeres de la vida

MAYTE NAVARRO

02/12/2018 12:00 am



Nos puede suceder que la costumbre, la rutina, las distracciones, el interés por lo que viven otros, las preocupaciones por lo que tenemos pendiente o por lo que nos puede suceder, el exceso de trabajo y responsabilidades, la carrera acelerada por alcanzar el éxito y el reconocimiento de los demás, nos hagan olvidar la importancia que tiene para nuestro bienestar, aprender a reconocer, valorar y disfrutar las pequeñas cosas buenas de la vida.


Lo que en realidad le da calidad a nuestros días es tener tiempo para conversar sin prisa, para reunirte y compartir con tus personas queridas y reconocer la importancia de su presencia en tu vida; detenerte unos minutos para contemplar un paisaje, una puesta o una salida de sol para practicar un hobby o tu deporte preferido; poder detenerte y disfrutar de un buen momento de silencio, de unos minutos de meditación y reflexión, de caminar al aire libre, leer un buen libro, mirar las fotografías y conectarte de nuevo con los gratos momentos; pintar, dibujar, cocinar, pero por placer y con amor; tomar la iniciativa de visitar un templo o un lugar sagrado, reconocer que estás vivo y apreciarlo; apreciar la magia implícita en la ayuda que te presta un desconocido o en la solución que aparece ante un problema, en la calma y la fortaleza que experimentamos ante una dificultad; tener la disposición para conectarte con otros con empatía en un momento para ser solidario, comprensivo, tolerante, compasivo; tener la capacidad de observar y reconocer los pequeños milagros que se manifiestan en tu vida y en la de los demás y agradecerlos.

Para disfrutar los pequeños placeres de la vida

Busca el balance entre el deber y el disfrute: Está muy bien querer mejorar, superarnos y ganar más comodidad y seguridad. Lo equivocado, está en ignorar todo lo bueno, lo especial, lo agradable y positivo que está presente en nuestra vida, por fijar nuestra atención solo en aquello que todavía no tenemos y deseamos, pensando que cuando lo consigamos nuestra vida será diferente y mejor.

Reserva 10 min para ti cada día: Comencemos por reconocer que estamos vivos, para respirar con conciencia y canalizar el estrés que podamos experimentar, para recuperar la paz interior, la autoestima, la claridad mental y sobre todo la conexión con nuestro mundo interior, para recordar quienes somos y porque estamos aquí para luego retomar nuestra actividad de forma consciente, responsable, entusiasta y asertiva.

Haz una pausa en el medio de tu rutina: Hacer un alto de vez en cuando a lo largo del día en el medio de nuestra rutina sirve para darnos cuenta de cómo estamos viviendo, para darnos una pausa de descanso, rescatar la sonrisa, la buena actitud, la paz y para recuperar el sentido de lo que para nosotros es una prioridad ese día. También, es una oportunidad para conectarte o compartir con tus compañeros de trabajo, tus amigos o tus familiares.

Planea buenos momentos: Trabaja la ilusión, la creatividad y la alegría, haciendo planes para reunirte y compartir con familia o amigos, encuentra la manera de ahorrar tiempo de calidad para hacer las cosas que te divierten, entretienen, relajan y enriquecen como persona.