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  • MAYTTE

09/09/2018 12:00 am

Aprender a manejar la ansiedad implica vencer el hábito de preocuparnos por todo, evitar suponer lo que ocurrirá después anticipando que será negativo, sanar las heridas afectivas que mantenemos abiertas, desconectarnos del pasado aceptando que no podemos cambiarlo sino transformarlo en parte de tu aprendizaje y crecimiento ayudándote a experimentar relaciones más satisfactorias y a tener una vida mejor.

Evitar la suposición: Cuando estés en una situación difícil, por dura que te parezca, evita imaginar que sucederá lo peor. Piensa en que todo se resolverá de la mejor manera, y dedícate a buscar los elementos positivos que la situación también tiene. ¡Imagina y espera lo mejor con optimismo!

Controlar la respiración: Es importante que aprendas a practicar la respiración consciente, imaginando que en la medida en que tomas aire, te llenas de una sensación de calma y tranquilidad, y que al botarlo, salen junto con el aire todas las tensiones que tienes guardadas adentro de ti. Toma aire mientras cuentas mentalmente hasta 6, sostenlo contando 3 y finalmente bótalo por la boca contando 8. Repítela diez veces y relájate.

Pensar en positivo: La actitud positiva es una de las fuerzas más poderosas con la que cuenta el ser humano, pues nos habilita para la acción, nos llena de motivación, energía, entusiasmo y optimismo, además desarrolla y fortalece nuestra creatividad, hace que disfrutemos lo que emprendamos y nos acerca al éxito, y a la satisfacción personal. Esto nos permite ajustar la interpretación de lo que sucede, minimizarlos los efectos negativos y controlar la situación. Entrénate para encontrar y resaltar siempre todo lo bueno.

Ejercitar la paciencia: La impaciencia, nos llena de tensión, nos pone de malhumor y nos convierte en el obstáculo más difícil de vencer al momento de afrontar y solucionar una situación inesperada. Muchas veces esperas más de lo que las demás personas te pueden dar, corriendo el riesgo de dañar tus relaciones con ellas. Otras veces, te exiges a ti mismo demasiado, se paciente y tomate el tiempo para descansar y recuperar la energía y la claridad que necesitas. Saber soltar a tiempo, es señal de inteligencia y equilibrio.

Practicar la visualización: La visualización siempre va acompañada de unos minutos de ejercicio de relajación física y mental, pues al soltar las tensiones y mantener alejadas todas las preocupaciones podemos concentrarnos en crear la imagen mental en positivo de aquello que deseamos más fácilmente. Cuando apoyamos nuestros deseos con pensamientos positivos y con imágenes mentales acordes con lo que queremos alcanzar o experimentar, estamos muy cerca de lograr que se conviertan en realidad. A esta técnica se le llama “visualización” y es una de las herramientas que más nos ayuda a mantener la serenidad y a conseguir nuestros sueños. 

Incorporar la relajación: Para convertirte en una persona relajada, equilibrada y plena, necesitas aprender a controlar y a cambiar algunos de tus pensamientos más frecuentes. La práctica de técnicas sencillas de relajación, haciendo énfasis en soltar la tensión de tu cuerpo y desconectar la mente de todo lo que te inquieta a través de la respiración, te permitirá tener una mente clara y despejada, un cuerpo vital y relajado y unas emociones equilibradas, para tener una perspectiva más positiva de la vida.

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