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  • MAYTTE

02/09/2018 12:00 am

Hay una habilidad que nos produce grandes beneficios en la vida diaria: Saber expresar los sentimientos y las ideas, asertivamente. De esta manera, podemos comunicarnos mejor, acercarnos a otros y fortalecer nuestra relación con ellos, bajar el nivel de conflicto y hasta liberarnos del estrés que nos producen los malentendidos.

En la mayoría de los casos, hemos aprendido a esconder nuestros verdaderos sentimientos y pensamientos al momento de relacionarnos con los demás, ya sea porque no queremos afectarlos, porque tememos el rechazo, o queremos complacerlos, o simplemente porque creemos, que lo que pensamos y sentimos, no es suficientemente valioso para decirlo. 

Una relación saludable requiere de una buena comunicación, que sea positiva, asertiva, empática y sobre todo subjetiva, es decir, que se base en los hechos, sin caer en el juicio del comportamiento de la otra persona, o sin mostrarnos como víctima absolutas del otro, y atreviéndonos a expresar lo que en realidad, quisiéramos que sucediera.

Para conseguirlo, es importante mostrarnos en todo momento, dispuestos a conversar, a aclarar, a explicar o a entender lo que ambos o todos los integrantes del grupo, pensamos, sentimos o queremos expresar para ponernos de acuerdo y juntos buscar la solución a los dilemas y seguir adelante potenciando el bienestar de la relación o del trabajo en equipo.

Pautas para evitar los malentendidos:

Promover el dialogo: Recordemos que la comunicación, es una calle de doble vía, que consiste no solo en hablar, sino también en escuchar, sin interrumpirnos o defendernos, para no dejar al otro expresarse con libertad. Muchas veces nos sucede que creemos saber mejor lo que la otra persona está pensando o sintiendo realmente. Deja de suponer y dale la oportunidad que buscamos para nosotros de expresarse por sí mismos.

Evitar las generalizaciones: Con una gran facilidad y frecuencia, caemos en el error de generalizar, con frases como: “Tu siempre…”, “Es que nunca…”, “Esto siempre se repite…”, “Todo el tiempo ha sido lo mismo…”, olvidando todo lo positivo que también ha habido entre nosotros, y pasando por alto la intención que tengan el otro de aclarar y resolver lo sucedido. El pasado negativo, no podemos usarlo como un punto de referencia si queremos darnos otra oportunidad.

Habla en primera persona: Aprende a expresar tus ideas y sentimientos en primera persona, es decir: “Me gustaría…”, “No me gusta que…”, Me siento de esta manera…”, “Esta es mi idea…” dando espacio siempre, para que el otro se pueda expresar o pueda responder a nuestros comentarios, sin sentirse obligado o forzado a hacerlo, de la misma manera como deseamos hacerlo nosotros. Evitemos hablar por el otro.

Evita hacer demasiados reclamos: Es posible que si te sientes atacado o herido por el comportamiento o los comentarios de la otra persona, busques resaltar sus errores o sus faltas, sin darte cuenta de que al actuar de esta manera, el otro se cerrara a la comunicación. Enfoca en hablar sobre un punto a la vez, buscando en todo momento aclarar, conciliar y resolver.

Hazte comprender: Es probable que la otra persona no hable el mismo lenguaje que tú y que por esta razón no haya sido fácil lograr la comunicación. Te sugiero que le pidas que te escuche, mientras le hablas con claridad y sin agresividad. Aclara cuál es tu intención y expresa tu deseo de llegar acuerdos para resolver cualquier malentendido que exista entre ustedes.

 

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