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Un gato en la familia

Dicen que no son tan fieles como los perros, pero todo depende de la relación que pueda desarrollar con su mascota felina. Definir espacios y reglas de convivencia es el primer gran paso

por HANS GRAF  |  imagen: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | SÁBADO 16 DE JULIO DE 2011
Una vez que usted haya decidido qué gato le gusta, cuál se ajusta más a su entorno y haya escogido un buen nombre, hay pasos importantes que deben darse para que la vida en común esté llena de placeres para ambos, gato y compañero. Recuerde que cuando lleve al animal por primera vez a casa debe tener todo listo de antemano. La bienvenida es fundamental.

Primer contacto
Los recién llegados suelen ponerse nerviosos. Debe procurar pasar bastante tiempo con ellos en los días iniciales. Dejarlos que reconozcan el espacio, que se familiaricen con los olores del entorno así como con las condiciones generales de su nuevo hogar. Recuerde establecer desde el inicio el espacio de vida, alimentación y saneamiento del gato.

En su bandeja, en caso de que sea una mudanza o un gato adulto, debe procurar utilizar la misma tierra o compuesto del dueño anterior y hacer lo posible por ofrecerle el mismo tipo de alimento al cual está acostumbrado, ya que cambios en este patrón pueden afectarlo.

Trate de mantener a los niños alejados en los dos primeros días, con contactos esporádicos y progresivamente irle presentando a cada uno de los miembros de la familia. Es bueno dejarlo solo por largos periodos para que aprenda a comportarse en soledad. Si tiene otros gatos, debe respetar el espacio de estos; ello incluye lugares y platos distintos para comer. Los gatos son muy territoriales y un nuevo miembro puede ser foco de conflictos.


Los niños y el juego
En principio los gatos pequeños, ante la ausencia de sus hermanos, van a requerir tiempo de juego. El momento es ideal para que comparta con los niños de la casa, pero siempre con reglas mínimas y dando tiempo para la adaptación. Se debe instruir a los nuevos hermanitos a no tirarle de la cola al gato y tratar de eliminar los juegos de persecución, así como evitar los apretujones o abrazos muy fuertes.

Otro aspecto de las relaciones con los niños tiene que ver con el tiempo de juego. Es conveniente acostumbrar a los felinos a determinadas horas de juego, igual como se haría con un ser humano. Esto contribuye a mantener orden y crear una rutina que termina siendo saludable para todos en el hogar. Ello no implica que usted o su familia se limiten o supriman el juego espontáneo, pero sí quiere decir que deben existir límites y reglas.

Recuerde que los gatos pueden enfermarse de aburrimiento, algo que sucede con mayor frecuencia en los felinos que están confinados y no salen al exterior. Un gato 100% casero va a requerir más tiempo de juego y elementos para entretenerse cuando no haya nadie cerca.


Controlar la ansiedad con amor
Mucho del miedo que se ve en los gatos inicialmente es producto del cambio de ambiente o por el hecho de haber sido separados de su madre y hermanos. Esta sensación desaparece a medida que se adapta a su nuevo entorno. Si los miedos persisten, pueden estar asociados a fobias o traumas previos y deberá consultar a un veterinario.

Es un mito señalar que los gatos pueden prescindir de la compañía humana y que son autosuficientes. Contrario a la creencia popular, demandan atención y mucho cariño. Esto no solamente los satisface sino que ayuda a disipar cualquier temor que el animal tenga. Los gatos son muy sociables, unos precisan más atención que otros y algunos son muy independientes, pero no significa esto que puedan vivir sin el contacto humano.


Alerta con los arañazos
Los gatos, debe tenerlo presente, pueden tener sus días malos. Según los especialistas, las agresiones suelen ser por factores médicos o afecciones que incomodan al felino. La violencia, en caso de producirse, puede ir dirigida a seres humanos u otros animales en el entorno.

En este caso la consulta con el veterinario es urgente, ya que en ocasiones dichas actitudes están derivadas de tumores, traumatismos, déficit hormonales o incluso heridas que incomodan al animal. Otras causas de agresión guardan relación con el estrés o incluso con problemas de territo- rialidad con otros gatos o animales.

Recuerde que al llevar un gato a casa está incorporando a un nuevo miembro en su familia. No se trata de un juguete o una mascota de la cual se puede prescindir en cualquier momento, es una nueva responsabilidad y para que todos sean felices debe prepararse bien para ello.

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