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Revistas6 FEB 2012


Con la calma de abrigo

En las sencillas cabañas de Campo Elías encontrará refugio, mientras la naturaleza conquista sus sentidos

por MARLON GÓMEZ | DOMINGO 18 DE SEPTIEMBRE DE 2011


Gran parte del estado Yaracuy fue territorio de los indígenas caquetíos

Ubicado entre dos grandes ciudades (Barquisimeto y Valencia), el estado Yaracuy se distingue por ser un territorio donde reina la naturaleza. No en vano se convierte en un destino para el descanso, tal como lo demuestran grandes casas que se han construido en sus hermosos parajes.

Así sucede en Campo Elías, Municipio Bruzual, un poblado que se extiende con su verdor vertical hasta alcanzar unos 1.200 metros sobre el nivel del mar, erigiéndose hasta tocar la neblina que arropa a quien lo visita.

Se trata de un territorio agrícola, donde muchos han buscado refugio tras las brumas para apartarse del caos citadino.

Pero no sólo ellos encuentran calma en la cumbre de Campo Elías, la casa que antes fue sede de la posada La Cumbre es hoy un lugar frecuentado para retiros espirituales.

El trayecto desde el pueblo (al pie de las lomas) hasta la parte más alta es corto, de aproximadamente 20 minutos. De hecho, se ubica alrededor de hora y media de distancia con Barquisimeto.

Para llegar a este lugar debe usar la autopista Centroccidental Cimarrón Andresote y en el distribuidor de Chivacoa tomar el sentido hacia Campo Elías, al pasar el poblado debe continuar en sentido a Santa Elena.

Desde el momento en que comience a subir será testigo de cómo las calas, orquídeas, las flores del emperador, flor micrófono, cayenas, aves del paraíso y otra variedad de flora como pinos y covalongos se extienden en todo el sendero.

Una parada obligatoria es la posada El Encanto, cooperativa familiar que cuenta con dos cuartos para ocho personas que cada fin de semana recibe a visitantes en busca de paz y tranquilidad. Este lugar cautiva por lo campestre de sus instalaciones. Las escaleras artesanales de su patio son el lugar perfecto para degustar exquisitas fresas con crema y otros dulces de la familia Ortiz.

Además de fungir como hospedaje también es un restaurante, donde se ofrecen los platos más criollos, como carne asada, hasta comida rápida y otros snacks. El establecimiento está abierto desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche. Y cuando el frío se comienza a sentir, pasadas las cinco de la tarde, nada mejor que un rico chocolate caliente preparado por quienes lo atenderán como a uno más de la familia.

El silencio, los sabores del fogón, los colores tropicales, el frío del campo y los olores de sus bosques hacen de éste un cordial destino, ideal para enamorados y amantes del senderismo. Encontrarse consigo mismo es el beneficio agregado de estar en este reino natural.

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