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HOGAR

"A guardar, a guardar, cada cosa en su lugar"

El entrenamiento del orden debe comenzar en los primeros siete años de vida, en esta etapa hay una predisposición a descubrir, clasificar y seriar objetos y esto debemos aprovecharlo para educar al niño.

por GERTRUDIS RENI  |  imagen: CORTESÍA | DOMINGO 16 DE JULIO DE 2017
Todo padre sueña con entrar al cuarto de su hijo y encontrarse con una foto de revista de decoración: la cama hecha sin una arruga, los juguetes alineados sobre una repisa, las pelotas, muñecos y carritos dentro de las cestas correspondientes; en el closet las camisas dobladitas en un montoncito completamente recto y los zapatos abajo en fila perfecta...pero es solo un sueño y menos mal, el cuarto de un niño debe tener cierto orden pero un orden que incluya su universo caracterizado por el juego, la imaginación, el sentido de pertenencia y control sobre su entorno.

Es muy importante tener esto en cuenta porque las expectativas como padres deben ser realistas para no frustrarnos ni crear frustraciones en nuestros hijos. Hay niños más ordenados que otros, pero lo interesante es que podemos entrenar a cualquiera, grande o pequeño, a serlo. El orden es una virtud, que a su vez puede definirse como un acto operativo bueno. Toda virtud se adquiere mediante la repetición y su permanencia estará determinada, principalmente, por la intencionalidad por la cual fue adquirida.

Todos sabemos que ser ordenados está relacionado con ser mejores, tener las cosas en su sitio nos ayuda personalmente (somos más efectivos en la actividad mental y material) pero también ayuda a los que conviven con nosotros, es una ganancia social. Recientes estudios incluso demuestran que familias más ordenadas gozan de mejor salud; una casa desordenada genera mayor estrés en quienes la habitan, y una cama limpia y bien tendida hace que durmamos mejor.

¿Cómo comenzar?
Aunque no lo parezca, el entrenamiento del orden debe comenzar en los primeros siete años de vida, en esta etapa hay una predisposición a los juegos de esconder, descubrir, clasificar y seriar objetos y esto es justo lo que debemos aprovechar para entrenar al niño. No debemos esperar a que esté grande para enseñarlo, ya que será más difícil establecer el hábito, aunque sí es posible hacerlo y vale la pena porque esto lo ayudará a ser mejor y redundará en una mejor convivencia familiar.

Un aspecto importante a tomar en cuenta es la intencionalidad, recuerde que el orden es un medio para facilitarnos la vida, no es un fin en sí mismo. El ambiente familiar debe ser espontáneo y agradable, sujeto a la flexibilidad que caracteriza la vida ordinaria con sus problemas e imprevistos.  La intención, la motivación para ser ordenado, no debe ser lograr un orden perfecto ni evitar un castigo o ganar dinero, recuerde y hágale saber a su hijo que tener las cosas en su lugar es algo que lo va ayudar y es su responsabilidad, no un favor que le hace a sus padres.

Factores ambientales que ayudan
Tener sólo los objetos y enseres necesarios dentro del cuarto del niño. Si el cuarto está lleno de cosas será más difícil evitar el desorden. Así que haga una revisión de qué es necesario tener allí, mientras menos cosas estén a la vista más fácil será ordenar. Con el tiempo vamos acumulando objetos que no se usan nunca, solo ocupan espacio y cumplen con la segunda ley de la termodinámica: todo sistema tiende al caos.

Tener un lugar para cada objeto. Esto es imprescindible porque en la práctica es lo que se pretende lograr. Las cestas de plástico de distintos colores son excelentes para jugar a guardar los juguetes y deben estar al alcance del niño, como también la cesta de la ropa sucia. Cajas de zapato forradas o plásticas pueden servir para guardar medias, ropa interior y objetos pequeños, preferiblemente de distintos colores para diferenciar su uso.

Es más fácil mantener el orden que ordenar. La idea no es esperar que ya no haya por donde caminar para obligar al niño y obligarse uno a ordenar por dos horas, se trata de poner las cosas en su lugar y luego entrenar al niño a usar los objetos y  devolverlos a su sitio.
 
Pautas para el entrenamiento
Para adquirir un hábito hay que repetir los actos muchas veces, para perseverar es bueno recordar que ese aprendizaje será para toda la vida. Cuando el niño es pequeño debemos intencionalmente hablarle mientras estamos organizando algo: "estoy poniendo tu ropita dentro del closet", "la ropa sucia va en esta cesta". Ya cuando está más grande lo pondremos a ayudar, poniéndole el objeto en su mano y haciendo que lo suelte donde va.

Aproveche y haga juegos de seriación y clasificación. Podemos jugar a poner todos los juguetes grandes en una cesta, o primero  guardaremos los de un color en particular, hacer competencia a ver quién recoge más objetos o quién termina primero.

El refuerzo es muy importante en esta etapa, hay que felicitar, aplaudir y mostrar satisfacción cuando el niño ponga en su lugar algún objeto. Nunca le diga que es un desordenado, eso no ayudará, al contrario, refiérase a él como un niño ordenado.

Las rutinas se aprenden en "cadenas de conducta". Cuando el niño llega del colegio y tira su bolso en la sala, corre a su cuarto y luego su mamá lo regaña para que ponga el bolso en su lugar, ya ha aprendido a esperar por el llamado de atención para hacerlo; en este caso el entrenamiento debe consistir en hacer que salga de la casa y entre directamente a guardar su bolso. Cuando la tijera nunca está donde debe estar, hay que hacer un juego de dramatización repetidas veces: "busca la tijera, recorta, llévala a su sitio".

Ayuda tecnológica
Es interesante hacer uso de la tecnología disponible como herramienta de aprendizaje. Muchos niños pequeños manejan perfectamente teléfonos inteligentes, computadoras y tabletas. Existe una aplicación diseñada especialmente para llevar el control del orden en el cuarto del niño: Room check for kids, y casi todos los juegos educativos para niños pequeños se basan principalmente en actividades de seriación y clasificación que son la base del orden. Hay también aplicaciones  tipo agendas que ayudan a organizar el tiempo y las actividades, algunas de pictogramas que no requieren que el niño sepa leer. Estas aplicaciones se pueden conseguir bajo Agendas para niños.


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