DECORACIÓN

Aprenda a manejar el color en su decoración

Busque en internet el llamado círculo cromático o paleta de colores e imprímalo. Con esta herramienta en mano, siga algunos consejos para mezclar tonalidades y generar efectos en sus espacios. La diseñadora Zuleyma Egaña ofrece una guía para no naufragar en el mar cromático.

por EFRAÍN CASTILLO  |  imagen: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | MIÉRCOLES 27 DE FEBRERO DE 2013
 "¿Combina el verde con el azul?" "¿Debo ponerle un acento rojo a una sala con el verde predominando?" "¿Es atractivo tener todo el recibo de casa en el mismo tono?" Son muchas las preguntas que la gente hace a la hora de pensar en mezclar los colores en la decoración.

Según la diseñadora caraqueña Zuleyma Egaña, directora de arte y profesional con más de 20 años de experiencia, no hay respuesta única para estas interrogantes. La razón: según sus propias palabras, "en el mundo de los colores, como en la vida, no hay reglas y todo depende del gusto personal. Pero lo cierto es que estamos rodeados de colores que, consciente o inconscientemente, influyen en nuestro estado de ánimo".

Partiendo de esto la especialista  pide entender el llamado círculo cromático  (muestra de las posibles tonalidades de luz que el ojo es capaz de captar) y utilizar ese conocimiento para generar los efectos que permitan tener espacios atractivos y adaptados a las necesidades de quien los habita. 

"Lo primero que hay que saber es cuáles son los colores complementarios, cuáles los análogos, cuáles los fríos y cuáles los cálidos. A partir de allí, decidir qué hacer con ellos y cómo combinarlos bien sea con pintura en las paredes, tonos de los accesorios, colores de plantas, flores o estampado de los muebles".

Aquí algunas recomendaciones.



1.- CÁLIDO Y FRÍO: TONOS PARA IRSE O QUEDARSE

De acuerdo a las sensaciones visuales que producen, los tonos de color pueden dividirse en dos: fríos o calientes. En la gama de los fríos están los azules, los morados y los verdes. Entre los cálidos se encuentran los rojos, los naranjas y los amarillos.  "Los cálidos –sin exceso- te invitan a quedarte, a acurrucarte, a bajar la guardia, por lo que parecen perfectos para predominar en lugares como habitaciones o recibos. Por el contrario, los fríos te ponen en alerta y no te relajas nunca. Los fríos empujan... Por eso los lugares de comida rápida tienen esos tonos, para que no te sientas cómodo de quedarte ahí todo el día. En la casa pueden ser útiles en la cocina o en los baños".

 ¿Qué dice  la especialista? "El tono cálido en una decoración de hogar debe abundar y el frío debe servir como contraste pero en menores cantidades. Siempre es bueno añadir un toque de colores fríos si estás trabajando con una paleta cálida, por ejemplo con una planta verde o un cojín o un accesorio en ese tono. Eso sí, tampoco es bueno excederse con el tono caliente: Un toque de amarillo despierta la inteligencia, pero el exceso es locura. El naranja despierta la creatividad, pero en exceso equivale a arrogancia y estrés. Si los usan, que sea en una gran pared o en un juego de muebles, pero no más".

Egaña hace una acotación: "el color de la naturaleza es necesario en cualquier ambiente. El uso de plantas y flores así como de elementos en tonos tierra o madera siempre le añaden un toque humano y tranquilizante a cualquier espacio". 



2.- DECORAR CON COMPLEMENTARIOS: BUSCANDO EL CONTRASTE

"La ventaja del buen uso de la paleta complementaria es que te da el balance entre lo cálido (hogar, refugio) y lo frío (asepsia, método, orden)", menciona la diseñadora Egaña, quien asegura que esta mezcla funciona en cualquier espacio porque "mantiene el balance entre todas las emociones, te genera el efecto de estar alerta pero relajado, además de que ofrece la sensación de limpieza, pero no de obsesión o rigidez". 

Pero ¿cuáles son estos colores? Busque el círculo cromático y mírelo. Dos tonos complementarios serán los que estén frente a frente: por ejemplo, el amarillo y el violeta,  el verde y el magenta o el naranja y el azul. "Si mezcla colores complementarios procure que los dos no estén presentes en la misma proporción para que no se anulen. Si hay un tono vibrante como un amarillo en una pared o un mueble, que el violeta sea el acento en algunos elementos como los floreros o los cojines, por ejemplo".



3.- COLORES ANÁLOGOS: VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA

Si busca el círculo cromático, sabrá que los colores análogos son los tonos que se encuentran uno al lado del otro. Decorar con ellos implica usar colores similares (pero no exactos) en distintos elementos del espacio como cojines, muebles, cuadros y paredes, como por ejemplo tres tonalidades de verde o una variación de los naranjas, rojos y amarillos.


Una advertencia de la especialista: "Las paletas análogas son un poquito peligrosas porque corres el riesgo de que a la vista se hagan monótonas y los espacios se transformen en lugares  que agobian después de un rato. Lo mejor en estos casos es jugar con la escala de tonos del mismo color y mezclar los más oscuros con los más claros para que el espacio tenga dinamismo. El ojo siempre se va a fijar en el tono que no abunda, por lo que siempre debe haber un acento contrastante".


4.- CLAROS U OSCUROS. HE AQUÍ EL DILEMA

"Piense en la cantidad de luz y en el tamaño de su espacio", recomienda la diseñadora antes de decidir entre estas tonalidades para decorar. "Si su casa tiene mucha claridad  natural, puede agregar tonos más oscuros como motivo principal. Por el contrario, si la iluminación es muy poca deben predominar los colores claros para compensar esa situación. No olvide además que si su casa es pequeña, los colores oscuros acentuarán la limitación de espacio y la harán lucir como un hueco sin salida".

En este mismo sentido, Egaña hace algunas consideraciones acerca del blanco y el negro. "Como elemento de composición, el blanco es fundamental en la decoración porque es la totalidad de luz. Es la base de la que se puede partir para combinar y nunca te dejará mal parado". Sin embargo, insiste en evitar los desequilibrios. "El exceso de blanco, contrario a lo que muchos piensan, expresa rigidez. Por su parte, el exceso de negro expresa distancia, desánimo y se identifica con ambientes sombríos. La clave sigue siendo el equilibrio. Deje que su ojo lo guíe".



5.- LA FÓRMULA 60-20-10

La proponen muchas casas de decoración y Egaña también la recomienda como una idea práctica. "Fundamentalmente consiste en mezclar en un espacio tres tonalidades: una principal en el 60% del lugar -por ejemplo el beige claro- que ocupe las paredes y los muebles principales. La segunda tonalidad debe ser análoga a la principal (un marrón más oscuro, por ejemplo) que deberá ir en 20% del espacio. ¿Cómo logramos eso? Apelando a algún mueble secundario como una mesa de centro, una poltrona o una alfombra. El 10% restante del espacio deberá ser decorado con una tonalidad complementaria (es decir opuesta a la principal, por ejemplo el verde) que genere contraste. En este caso, es bueno recurrir a un cuadro, unos cojines, un florero o una lámpara que llame la atención al ojo al ser totalmente diferente".

La diseñadora Egaña insiste en que al final dependerá del carácter, personalidad y estilo propio del dueño del espacio a decorar. "Lo importante es que quien habita el lugar se sienta cómodo, a gusto, pleno y nunca agobiado. Cada cabeza es un mundo y cada ojo es capaz de encontrar el equilibrio a su manera".  Lo dicho muchas veces:  usted tiene la última palabra.


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