El cuarto del bebé
Olvídese de la habitación pintada a dos tonos, separados por una cinta de papel tapiz estampada; hay otras opciones para crear un ambiente mágico
Lo que da armonía al espacio es la coordinación de colores y formas. No cometa el error de recargar la habitación con la misma ilustración repetida en la ropa de cuna, las cortinas, la lámpara, la cinta de la pared... Lo ideal es ambientar con dibujos que si bien pertenecen al mismo tema, no sean la única imagen. Por ejemplo, si se trata de una niña, puede recrear un jardín mezclando estampados florales con ilustraciones de insectos (mariposas, coquitos, abejas, etcétera). El truco es poner esos acentos mágicos con el equipamiento necesario (repisas, tiradores, percheros) en vez de recurrir a "perolitos" y adornitos sin utilidad. Recuerde que la clave de una decoración exitosa está en los detalles.
Lo primero que debe hacerse es definir qué tipo de ambiente se desea: puede ser alegre y estimulante, con mucho colorido, o tranquilo y relajante, con tonos suaves. A la hora de escoger un motivo, considere que lo disfrutará al menos durante dos años. Si no se ha decidido todavía, dé una vuelta por las tiendas y estudie las opciones del mercado; puede ser que encuentre la inspiración en una almohadita y parta de allí para escoger todo lo demás. Evite los personajes de películas y dibujos animados pues los niños tienden a cambiar sus gustos y preferencias muy rápidamente e inclínese por temas como el espacio sideral, algún deporte o los vaqueros, en el caso de los varones.
El papel tapiz se consigue en cientos de diseños, aunque es un poco costoso y necesita de un profesional para su instalación. Si escoge uno muy llamativo inclínese por una lencería en colores sólidos o pequeños estampados geométricos, para no recargar la habitación.
La cinta decorativa es lo más tradicional y viene en una inimaginable variedad de temas. Las calcomanías de papel tapiz son una novedad en el mercado: las hay de diferentes motivos, vienen en paquetes y se pegan igual que la cinta decorativa.
El esténcil se puede utilizar para dar un efecto de cenefa o acentuar algún área de la habitación en especial. Las plantillas se consiguen en tiendas de manualidades y la pintura se aplica con un pincel o esponja especial.
Los murales constituyen la opción más personalizada. Puede pintar todas o algunas de las paredes utilizando como punto de partida imágenes de la lencería, algún juguete o simplemente un tema de su elección. Lo más interesante de todas estas opciones es que pueden combinarse entre sí para lograr diferentes sensaciones y ayudar a corregir las deficiencias del espacio.
Si el bebé va a compartir la habitación con un hermano de diferente sexo recurra a temas neutros co como animales, juguetes, paisajes marinos... Sin son del mismo sexo, pero de diferentes edades, hay que procurar elegir un motivo que le guste a ambos. Seleccione la lencería para la cama y la cuna con un mismo estampado y en tonos diferentes para cada uno. Puede tratarse de algún dibujo geométrico como rayas, cuadros o lunares; no tenga miedo de combinarlos. Trate de visualizar todos los elementos juntos y logrará la armonía deseada.
Equipamiento básico
Lo principal es la cuna, que usará por dos años aproximadamente. Por lo general se puede graduar la altura del colchón o de la baranda.
Si tiene suficiente espacio en el clóset, no necesitará un gavetero.
El cambiador es indispensable para el primer año del bebé; puede ubicarlo en la parte superior del gavetero o de la bañera portátil.
Esta puede colocarse en el baño, dentro de la ducha, para mayor facilidad. Sustituya la regadera por una ducha de mano graduable; le será de mucha ayuda para bañar al bebé, incluso cuando sea mayor.
Además de atractivas, las mecedoras son muy cómodas para dar el pecho, pero después tienen poca utilidad. Prefiera una butaca que pueda ubicar en otra área de la casa cuando deje de amamantar.
En cuanto a la ropa de cuna, lo básico son las sábanas esquineras y el protector para el borde de la cuna. El edredón es muy decorativo pero poco útil pues no se recomienda arropar a los bebés. Con las almohaditas sucede lo mismo, aunque son prácticas para la madre a la hora de alimentar al niño. Recuerde que la ropa de cuna debe ser 100% algodón.
No es recomendable tener alfombrado todo el piso de la habitación; no querrá que se ensucie de buches, baba o alimento de bebé, además de acumular polvo. Prefiera las alfombras pequeñas, suaves al tacto y de fácil mantenimiento. Las de goma tipo rompecabezas constituyen una buena opción, sobre todo si son de gran formato y pocas piezas desarmables. Resultan ideales para cuando el niño comienza a gatear o caminar y se pueden lavar con agua y jabón.
mvalbuena@eluniversal.com
Twitter: @magela02
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