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CRÍMENES MAX HAINES

EN LUTO POR LA MUERTE DEL GENERAL

Se ha dicho que los viejos soldados nunca mueren, sólo desaparecen. A menos que, claro está, los asesinen

El general retirado Bryan Grimes era el próspero dueño de una plantación de 2.000 hectáreas cultivadas, llamada Grimesland, que se encontraba a unos pocos kilómetros de Old Washington, en Carolina del Norte. Él, su esposa, Charlotte, y sus ocho hijos vivían en paz y armonía.

El 14 de agosto de 1880, el general estaba en Old Washington comprando provisiones para Grimesland y cuando estaba ya a punto de regresar a su plantación en su calesa tirada por dos caballos, un amigo, Tom Satterthwaite, le preguntó si podía llevar a su hijo de 12 años, Bryan, a la casa de un tío que se encontraba cerca de la plantación del general. El muchacho abordó el carruaje y ambos partieron de la ciudad.

En el arroyo de Bear Creek, el general se detuvo para que los caballos bebieran agua. Alguien que se escondía detrás de los tocones de dos cipreses disparó sólo una vez. Grimes se desplomó hacia adelante y gritó: "¿Qué haces ahí?". El joven Bryan creyó ver a un hombre que huía. Entonces el general le dijo al muchacho: "Bryan, estoy herido". Tras decir esas palabras se dejó caer en el piso de la calesa.

El chico de 12 años tomó las riendas de los caballos y corrió a la granja de su tío.
J.B. Stickney examinó al hombre herido y supo de inmediato que ya no se podía hacer nada por él. Un médico examinó el cadáver y determinó que la bala había perforado el corazón de Grimes. Al momento se formó un grupo de búsqueda. Bajo la dirección del mejor amigo del general, alguien llamado Joe Laughinghouse, los hombres armados inspeccionaron el área donde el joven Bryan dijo que había ocurrido el asesinato. Encontraron los tocones de cipreses y un sendero que alguien había abierto para escapar del lugar lo más rápido posible.

En un lugar elevado, Laughinghouse descubrió la clara huella de una bota talla 37. Había dos sospechosos obvios, pero los dos eran hombres grandes cuya talla de zapato era mayor que 37. Los hermanos Paramore eran dueños y administraban una tienda campestre en Nelson's Crossroads, cerca de Grimesland. Estaban enfrascados en una enconada disputa con el general en relación con los límites entre su tienda y Grimesland. Laughinghouse y su grupo visitaron la tienda de los Paramores, donde descubrieron que los hermanos habían huido. Indudablemente, conscientes de que todos sabían de su conflicto con el general.

El siguiente sospechoso del asesinato era el bueno para nada de William Parker, de 23 años. El padre de Will era un respetado granjero con una propiedad pequeña.

Oscar Griffin le dijo al alguacil que había visto a Will cerca de Bear Creek el día del asesinato. También se supo que Will había contado lo que equivalía a una confesión a otro individuo de la localidad, Dick Chapman, quien a su vez había pasado la información a M.S. Fowler. Fowler escribió el testimonio de Chapman y se lo dio al alguacil. Parker fue encerrado en la cárcel local.

El padre de Will hipotecó su granja y contrató a James Evans Shepherd, el mejor abogado de Carolina del Norte, para representar a su hijo. En una audiencia preliminar realizada el 25 de septiembre, Fowler relató lo que Chapman le dijo después del asesinato. Chapman le contó que había visto a Will cerca de Bear Creek con un rifle. Will le dijo a Chapman que estaba esperando al general.

Fowler leyó la declaración de Chapman en la audiencia. "Al día siguiente escuché en la tienda de Evonstein que el general Grimes había sido asesinado y yo sabía, por lo que Parker me había dicho, que era él quien lo había matado. La noche de ese mismo día vi a Parker, quien me dijo que había matado al general Grimes y que temía que sospecharan de él. En ese caso, quería que yo jurara que habíamos estado juntos en el bosque el día del asesinato hasta el ocaso". La declaración era sumamente incriminatoria, pero cuando le pidieron a Chapman que subiera al banquillo de los testigos para que describiera sus movimientos el día del asesinato, su testimonio fue vago y ambiguo.

El 13 de diciembre de 1880, Will Parker fue enjuiciado por el asesinato del General Grimes. Se dictaminó que el testimonio de Chapman era inadmisible; ni siquiera lo citaron para declarar en el juicio. Will se declaró no culpable. Prácticamente, la única evidencia en su contra eran las botas talla 37 que usaba. El abogado Shepherd señaló rápidamente que si bien la talla 37 era pequeña, había cientos de hombres que la usaban.

Un médico examinó el cádaver y determinó que la bala le había perforado el CORAZÓN. Al momento se formó un grupo de búsqueda al mando de Joe Laughinghouse

El proceso sufrió retrasos. Un miembro del jurado se enfermó y el juicio fue anulado. Luego el abogado defensor consiguió que se cambiara el lugar del proceso argumentando que Will no podría tener un juicio justo entre amigos cercanos de la víctima. En mayo de 1881, Howell Paramore complicó las cosas cuando lo encontraron con una bala en la cabeza. Se había suicidado en su habitación de hotel en la pequeña localidad de Cheraw, Carolina del Sur. Al mes siguiente, Will Parker fue declarado inocente. Prudentemente, se mudó de la ciudad.

Transcurrieron ocho años. El asesinato y la absolución de Will lentamente se olvidaron. Inesperadamente, Will Parker regresó a la ciudad. Llegó ebrio y siguió bebiendo mientras encontraba a viejos amigos y enemigos. Alguien trajo a colación el tema del asesinato de Grimes. A Will no le importaba en lo más mínimo hablar al respecto. Pronto se formó un pequeño público a su alrededor mientras se ufanaba de haber asesinado al General Grimes. El difunto Howell Paramore le había pagado con un traje, un caballo de monta y 100 dólares para que hiciera el trabajo. El grupo a su alrededor se agitó cuando un policía se les unió. Cuando Will vio al agente, rápidamente dijo que estaba contando todo eso porque sabía que no lo podían enjuiciar de nuevo por el mismo asesinato. El oficial lo detuvo, lo acusó de encontrarse en estado de embriaguez y alterar el orden y lo encarceló.

Esa noche hubo una reunión de los habitantes de Old Washington. No se prolongó por mucho tiempo. La reunión terminó cuando los hombres se dirigieron a la cárcel. Se llevaron a Will.

A la mañana siguiente, un pequeño barco de vapor navegaba por el río Pamlico, cerca de Bear Creek, donde el General Grimes había sido asesinado. Allí, colgado de un puente, estaba el cadáver de Will Parker. Nadie fue llevado ante la justicia por el linchamiento.

Traducción: José Peralta.

Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net

 
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