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Aymara Loggiodice Latuff, Mercedes del Valle Exttingeltt, Carmen Cecilia Torres, María Aurora Sivira e Iris Avellaneda arrasaron con los votos de los lectores para convertirse en las ganadoras de una contienda en la que predominó el optimismo como forma de vida.
Por Pablo Blanco/ Fotos: Guillermo Felizola


Probablemente muchos se pregunten qué es una Mujer Estampas. Y la respuesta a tal interrogante -más allá de la que tiene que ver con la realización de este concurso- no es otra que una mujer feliz. ¿Le suena trillada la frase? ¿Le parece… cursi, quizás? A algunos sí, y no gratuitamente; es cierto que la tendencia que existe hace unos años a pensar siempre en positivo (reflejada en libros de autoayuda, programas de televisión y sitios web) tiene sus bemoles y que es mucho lo que se profesa sin ponerse en práctica. Pero después de conversar con las aguerridas féminas que ocupan esta galería, no queda otra alternativa que convencerse de que el optimismo como forma de vida tiene resultados asombrosos. Son las venezolanas de a pie, tan multifacéticas como las que se muestran en un comercial de electrodomésticos, pero de verdad, verdad. Nada que ver con aquellas súper dotadas féminas de la película The Stepford Wives, del británico Frank Oz ni mucho menos con las accidentadas Desperates Housewives del estadounidense Marc Cherry. Ni perfectas ni desesperadas, estas damas se permiten la equivocación para el aprendizaje y están conscientes de que la vida es una tragicomedia en la que todo es cuestión de actitud. ¿Qué tienen en común? Que se devoran Estampas todos los domingos. Especialmente la columna de motivación personal a cargo de Maytte Sepulveda, las demandadas recetas de Nury Gómez de Sucre, el horóscopo de Eddy Montilla y hasta los temibles crímenes narrados por Max Haines. Esto es un registro de lo que implicó, para ellas, resumir una larga película -la de sus propias vidas- en un total de 1.500 caracteres, para luego conseguir los votos que las llevarían a formar parte de este elegante cuadro final. ¿La recompensa? Una velada con el glamour propio de la serie Sex and the City. Porque las cinco afortunadas recibieron premios en metálico, un cambio de look, productos y tratamientos de belleza, un grato paseo en limosina y una recepción para celebrar su triunfo. Hoy, día de comicios nacionales, estas candidatas ganarían cualquier contienda. ¿Usted las reconoce?, ¿usted se reconoce?

Mercedes Exttingeltt

Siempre sonriente, esta apureña de ancestros alemanes fue a la celebración del concurso acompañada por su hija Ángela, quien no dejaba de admirarla mientras la preparaban para la gala final. En su historia comentó que una de sus metas más inmediatas era hacer un doctorado en la misma área que siempre le ha apasionado académicamente: la docencia. "Y ya lo comencé", confirma. "Estoy haciéndolo en el Pedagógico de Maracay". Agenda en mano, esta atractiva Mujer Estampas comienza su día a las 7:30 de la mañana y termina, a veces, a las 11:00 de la noche. Sus responsabilidades laborales no le impiden preparar el desayuno, revisar las tareas de sus hijos y compartir una buena cena con su esposo Miguel Ángel Rodríguez (no se trata del periodista de RCTV Internacional). Mientras la arreglaban para la sesión de fotos, aprovechó para extender varios agradecimientos a la gente que la ayudó a ganar: "A mi madre, María Pérez de Exttingeltt, quien es mi eterno apoyo incondicional, y que me hace la vida más bonita. A mi amigo, compañero de estudios y ahora de trabajo, Ángel Tovar, quien se convirtió en una suerte de jefe de campaña para mí, durante el concurso, al periodista Leonardo Padrón (no se trata del escritor) por haberme hecho una entrevista como Mujer Estampas para el diario ABC de San Fernando, así como al canal regional de televisión Contact TV, que reseñó mi historia. También a David, un amigo de mi hija de quien también recibimos un gran apoyo para esta contienda. Su tesis de postgrado tiene como tema central lo que, al mismo tiempo, se ha transformado en su motor cotidiano: la motivación. Mercedes es la misma venezolana que madruga diariamente en todos los estados del país. La periodista Jessica Polanco -encargada de editar las historias recibidas para este concurso- escribió un texto titulado La anatomía de un retrato, inspirado en estas cinco triunfadoras y con bastantes similitudes con lo que cuenta Mercedes de su propia historia. He aquí un pequeño fragmento del mismo. "Si algún día hay que responderle a algún sueco, ruso, gringo o francés cómo es la mujer venezolana será necesario recordar cada paso de su día. De la cama al piso no hay ni un brinco. La idea del café calentando sus manos es el primer móvil de la mañana. Luego sigue la conciencia de las responsabilidades por atender. la merienda en la lonchera, el maquillaje en la cara, los tacones en los pies, y en las manos, toda la energía necesaria para salir y luchar con lo que venga. Son las siete y acaba de salir el sol. Igual que ayer, el tráfico no se mueve. Llega a la oficina, se sienta y empieza la faena laboral. Lejos de estar triste o amargada, se siente feliz, satisfecha, de que puede con eso y con mucho más".

En plena jornada Durante la sesión fotográfica logró vencer, de manera notable, sus nervios iniciales. En el agasajo fue la primera en recopilar los números telefónicos y correos electrónicos del resto de las ganadoras, planeando una posible cena navideña.

"MERCEDES REPRESENTA A LA VENEZOLANA QUE , ADEMÁS DE AMA DE CASA, ES UNA PROFESIONAL DE EXCEPCIÓN"
-ALFREDO ESCORCIA
ESTILISTA





Su historia
"Contrario a mi apellido soy 100 por ciento criollita. Me casé a los 18 años sin ninguna experiencia en las tareas domésticas e inmediatamente comencé a trabajar como maestra. Debí someterme a tratamiento para poder ser madre, y a los 21 años ya tenía dos niñas. A los 23 decidí estudiar y me gradué de profesora, cumpliéndole la promesa a mi padre (fallecido un año antes) de graduarme con honores. Tuve mi tercer hijo y terminé el postgrado. Como sentí que podía dar más, entré a trabajar como contratada en una universidad, donde logré quedar como personal fijo. Hoy, estoy al frente de una importante coordinación académica; además, sigo siendo docente en horas nocturnas. Mi día empieza a las cinco de la mañana y termina en la noche después de revisarle las tareas a mi hijo. ¿Mi meta más inmediata? Realizar un doctorado. ¿Una forma de relajarme? Leer Estampas; me fascinan sus consejos de belleza y el horóscopo. Me defino como una mujer muy luchadora, emprendedora y dinámica. La experiencia me ha enseñado que los límites se los coloca uno mismo, que lo más hermoso es luchar por lo que se desea realmente y que no hay nada más satisfactorio que decir: 'lo logré'".

Iris Avellaneda

Una de las mayores cualidades de Iris es su gran sentido del humor. De verbo transparente, esta caraqueña radicada en Puerto La Cruz, explica su inesperada participación en este concurso y da cuenta de las satisfacciones espirituales que el mismo le ha traído. "La que inventó meterme en esto, sin que yo lo supiera, fue mi hija (también llamada Iris). Su papá le decía: 'A tu mamá no le va a gustar esta idea, te lo aseguro'. Es que no soy muy dada a este tipo de exposiciones, sufro de lo que yo denomino 'pánico escénico', aunque no lo parezca (risas). Sin embargo, al principio, la idea no me parecía para nada mala. Me lo tomé como un reto más y me dije: '¿Por qué no?'. La revista significaba para mí el entretenimiento fijo del domingo: hacer el crucigrama, leer los Crímenes escritos por Max Haines… la revisaba completa porque siempre encontraba algo interesante. Las recopilaba todas y al final del año se las donaba a algún consultorio médico porque me parece que el contenido es muy valioso. Esa había sido mi rutina con la publicación. Pero a medida que todo fue transcurriendo, que comenzamos a buscar los votos para que yo quedara entre las ganadoras, me percaté de la importancia del asunto. '¿Cuántos votos llevamos?', '¿Nos pasó Mercedes?', '¿Quién va ganando?', eran las clásicas preguntas que hacían quienes siempre estuvieron pendientes de mi participación. Mi hija buscaba votos en los centros comerciales y todos juntos lo hacíamos en contiendas deportivas a las que asistíamos. Nunca paramos. Hoy, cuando ya todo se concretó y salimos en la portada, sólo te puedo decir que el equipo de Estampas no tiene ni idea de la satisfacción interna que me ha traído. Este evento me ha permitido ponerme en contacto con todos mis seres queridos que están dentro y fuera de Venezuela, quienes no han escatimado en felicitaciones a través de mi cuenta de Facebook. No te imaginas el número de llamadas que he recibido. Más allá de la competencia, una de las cosas que rescato de este hecho es el acercamiento con toda esa gente que amo. Sí, ahora soy una mujer nueva, en condiciones de asumir nuevos retos, que era algo que ya no estaba poniendo mucho en práctica, a decir la verdad. Te aclaro que no me arrepiento de no haber estudiado, porque eso me permitió sacar a mis hijos adelante. A mis 55 años nunca había ganado ningún reinado, ni siquiera en carnaval (risas). Pero el concurso ha hecho que, con mi edad, me sienta como una reina. Y últimamente me han calificado tanto de 'guerrera' que ya me lo estoy empezando a creer (risas). ¿Qué puedo decirte? No en vano nací el mismo año que Estampas, en 1953".

En plena jornada Siempre de buen humor, Iris se mostró como una de las concursantes más sociables. "Cuando vayan a Puerto La Cruz, llámenme y me van a visitar", les dijo al resto de las ganadoras. Hela aquí, radiante, en medio de la celebración.

"ES UNA MUJER TRANSPARENTE, CON UNA CALIDAD HUMANA QUE SE HACE SENTIR Y UN CARISMA QUE CONTAGIA"
-KARINA RIVERA
ANALISTA DE MERCADEO DE ESTAMPAS






Su historia
"Me llamo Iris Avellaneda y soy caraqueña de pura cepa. Mis amigas decían que yo era más venezolana que nadie, porque mi madre era andina y mi padre de los llanos. Estoy casada (con 38 años de experiencia) y tengo tres hijos, además de mi bella nieta Andrea (que es más hija mía que de su propia mamá). A pesar de haber tenido oportunidad, no culminé mis estudios; sin embargo, siento que me gradué en todas las cosas que hacen mis hijos, pues siempre me dediqué a estudiar con ellos y a enseñarles lo que he aprendido en la universidad de la vida. Mis hijos, hermanas y sobrinas me consideran un punto de equilibrio en la familia; siempre vienen a mí en caso de un problema. ¿Mi secreto? La sinceridad en las cosas que hago y digo. Los amigos se cuentan con una mano y siempre sobran dedos, es por ello que hay que saber cómo atesorarlos. Actualmente, me dedico a hacer feliz a mi familia, a mantenerla unida (aunque ya son hombres y mujeres), a criar a mi nieta y a que ella me críe a mi también (porque cada día aprendo de ella). Y una que otra noche espero a que mi esposo se duerma para lanzarme una noche de maquinitas en el bingo".

María Aurora Sivira

Tiene más de tres décadas trabajando en el mercado El Obelisco, de Barquisimeto, donde actualmente comercializa ropa para niños. Y aunque sus 10 hijos han insistido en que se retire, lo de ella es cumplir con su empleo y apoyar siempre a su familia. Quienes la conocen dan fe de que esta señora carece de eso que llaman achaques de la edad. ¿Queda alguna duda? "Me encanta trabajar porque me hace sentir satisfecha, además, me permite comprar lo que me gusta y, de vez en cuando, viajar, ¿por qué no?, ¿verdad? Además, me distraigo bastante y conozco mucha gente", comenta mientras su hija, Maritza Sánchez, y su nieta, la periodista Marytbar Araque, insisten para que ella diga porqué no vende ropa para caballeros. "Dilo mamá, ¿cuál es la pena?", le inquieren. A lo que responde: "Pero, por favor, no me pongan a decir eso aquí". Hasta que lo suelta entre risas: "Porque muchos hombres son muy 'hueso' (expresión coloquial larense que significa algo así como "duros para comprar"). Para María Aurora -quien es asidua lectora de las recetas de Nury Gómez de Sucre- el concurso Mujer Estampas comenzó con una inquietud. Así lo asegura Maritza. "Desde que la revista arrancó con esta iniciativa a ella siempre le interesó participar. Y como bien lo dice su historia, no es ella quien escribe las líneas que resumen sus vivencias, sino yo, que copié textualmente lo que me iba dictando con ese maravilloso don de la palabra que posee". María Aurora se convirtió en la consentida del grupo de ganadoras, siempre fue tratada como la clásica abuela cariñosa de los cuentos infantiles. "¡Aunque, no te creas que no tiene su carácter!", advierte Marytbar en alusión a la personalidad de esta ganadora. "¿Y cómo no voy a tener carácter para haber levantado 10 hijos y 20 nietos?", replica la nana en tono didáctico mientras la muchacha asienta con la cabeza. "Estoy muy contenta con estas atenciones", prosigue Sivira. "Me pusieron bien bonita y me han felicitado bastante, especialmente mi familia que es tan chévere". Pero, aparte de cumplir con sus compromisos laborales, esta concursante es devota del Divino Niño, a quien, además de pagarle promesas, le organiza una vistosa fiesta cada 24 de diciembre. "Siempre le pido mucha salud y que me permita acrecentar mi fe en él. Sin duda, esta Navidad será más alegre que las anteriores. Es que como me concedió varios favores, le prometí adornarlo con un mayor número de luces que el año pasado", confiesa mientras terminan de arreglarla para esta gala. "Este premio me motiva a seguir trabajando, mientras Dios quiera y yo pueda. ¿Energía? Sí, todavía tengo bastante. Aprovecho para enviar un saludo a toda Venezuela, especialmente a todos los barquisimetanos que votaron por mí", puntualiza.

En plena jornada
María Aurora se convirtió en la consentida del grupo. Con entereza y, sobre todo, con mucha elegancia, acató las indicaciones que se le hicieron para las fotos y confió en quienes la ayudaron a cambiar su look.

"NUNCA DIJO NO, TODO ERA BIENVENIDA Y SONRISA. EL MAQUILLAJE, LA ROPA, LAS POSES, EL PEINADO, UNA DAMA INOLVIDABLE QUE NOS CAUTIVÓ A TODOS"
MARIO ARANAGA





Su historia
"Me considero una mujer de fortaleza y grandes metas. Crié diez hijos con mucho sacrificio, que si me pongo a contarles, escribo un libro en lugar de una breve historia. Pero lo importante es que hoy en día son hombres y mujeres de bien. Además, la primera generación se duplicó y ahora tengo veinte nietos. La tecnología no la domino y, la verdad, no soy yo la que está escribiendo la historia, pero tengo el poder del hablar y mi hija escribe lo que le voy diciendo. Me levanto muy temprano todos los días y lo primero que hago es darle gracias a Dios por darme vida y salud. A mi edad (80 años), aún atiendo un puesto que tengo en el mercado Obelisco de Barquisimeto y aunque mis hijos me dicen que no trabaje, lo hago porque aún tengo mucha fuerza, voluntad y ganas de luchar por Venezuela. Pienso que mientras uno pueda trabajar debe hacerlo. También me gusta distraerme, viajar y salir de compras. Soy luchadora y perseverante, por eso me considero una Mujer Estampas".


Aymara Loggiodice

En un país donde las féminas acuden cada vez más al quirófano para aumentar el tamaño de su busto, la elegante Aymara se atreve a gritar: "Yo no soy un seno". Tal y como lo cuenta en su historia, esta venezolana se graduó y, posteriormente, se convirtió en docente de la Universidad del Valle de México, país donde estuvo radicada por dos décadas. Fue en esa nación donde le diagnosticaron cáncer de mama, un asunto que obligó al especialista que se ocupó de su caso a extraer completamente su seno izquierdo, el cual, por su propia voluntad, no ha sido quirúrgicamente reconstruido. "Próximamente voy a someterme a una histerectomía total, como parte de mi tratamiento. Luego de eso comenzaré a considerar el tema de mi reconstrucción mamaria. De momento, uso una prótesis que se adapta perfectamente a mi contextura. Desde que supe la noticia decreté: 'Voy a vencer esta enfermedad'". Del mismo modo, decretó que iba a ganar el concurso Mujer Estampas 2008 y así fue. "Todo comenzó con una sugerencia de mi amiga Magdalena, quien me dijo: 'Tú tienes mucho que contar, ¿por qué no te animas?'. Y esa misma tarde me senté a redactar mi historia, con la sorpresa de que, al día siguiente, me llamaron para avisarme que ya estaba dentro de la competencia. Siempre bromeé diciendo que, gracias a Estampas, casi me lanzo a alcaldesa de Valencia (risas). Recibí votos de la gente de Fundamama, donde tuve la oportunidad de compartir mis vivencias con otras mujeres afectadas por la enfermedad; también de los alumnos, compañeros de trabajo y representantes del colegio María Auxiliadora de Valencia, donde trabajo como jefa de Control de Estudios. Por supuesto, conté con el apoyo de toda mi familia". Un dato curioso en medio de su relato es que se separó de su esposo justamente un año después de que ambos habían atravesado y superado el tema de su enfermedad. "Antes del diagnóstico las cosas no iban bien y una vez que culminé la quimioterapia, reflexioné: 'Si superé esta situación, ¿cómo no voy a poder superar un divorcio? Entonces, me vine a Venezuela con mis hijas y comencé desde cero. A mi ex esposo le agradezco el hecho de que, durante mi operación, haya autorizado al médico a que me quitara el seno para evitar la metástasis. Hoy en día tenemos una muy buena relación; de hecho, mis hijas siempre van a visitarlo. Se volvió a casar y tiene dos niños de su segundo matrimonio. Recientemente vino a conocer a Sebastián, nuestro nieto, que ya cumplió siete meses de nacido. ¿Yo? No, no tengo pareja aún, pero estoy abierta al universo para conseguir una muy pronto. El tiempo de Dios es perfecto, fíjate cómo me permitió estar hoy aquí y contar esta historia. La vida sigue, ¿no es así?".

"ELLA ES EL MEJOR EJEMPLO
DE QUE CUALQUIER DIFICULTAD PUEDE SUPERARSE CUANDO HAY MENTE POSITIVA"
PABLO BLANCO





Su historia
"Soy Aymara Loggiodice Lattuf, ingeniera industrial químico. Tengo 45 años de edad y quiero compartir una parte de la historia de mi vida: en el año 1981 me fui a estudiar a México. Allá terminé mi carrera y me casé con un mexicano. En 1996 me diagnosticaron cáncer de mama. Tenía 34 años y dos hijas. Al principio fue horrible. Para mí, cáncer significaba muerte, pero pensé en mis hijas y cambié de actitud. Me operaron el 16 de diciembre de ese mismo año, una mastectomía del seno izquierdo, y, enseguida, me aplicaron quimioterapia, seis ciclos. Fue una experiencia dura, sin embargo, me armé de valor y empecé a luchar, con actitud positiva y mucha fe en Dios. Momentos difíciles vinieron. En un país extraño me sentía muy mal, pero tuve apoyo de mi familia y seguí adelante. Un año después de la operación, decidí separarme de mi esposo y me vine a Venezuela con mis dos hijas; a empezar de nuevo. Enseguida conseguí trabajo, casa donde vivir y muchas ganas de seguir adelante. Ya han pasado 11 años desde que superé esa situación. Por ello, hoy pienso que no es lo que nos pase, sino cómo lo afrontamos".


Carmen Cecilia Torres

Carmen Cecilia -quien tiene una voz digna de locutora FM- celebró su cumpleaños número 38 el mismo día que se llevó a cabo la sesión de fotos y la celebración del concurso. Esta nativa de la ciudad de Nirgua, si bien se sabía querida, ahora está más que convencida de que quien la aprecia la apoya. "Ganar Mujer Estampas es el regalo de cumpleaños que me dieron todos los que me dieron su voto", comenta mientras comienza a explicar que, en su caso, las votaciones se repartieron en equipos de trabajo liderados por miembros de su familia y también por muchos amigos. Ella misma encabezaba el equipo número uno, su esposo el segundo, su hijo, el tercero, su sobrino el cuarto y hasta sus amigas del gimnasio y las féminas que la atienden en el autolavado, entre muchos otros, decidieron apoyarla. "De todas las herramientas que utilizamos para recaudar votos, como el Facebook, y la repartición de volantes en la calle, hubo una muy efectiva, sugerida por otra de las concursantes -Aymara Loggiodice-, quien nos recomendó utilizar todos los contactos que llegan en los forwards (correos electrónicos de reenvío) para hacer campaña. 'Es mi gran oportunidad de vengarme de aquellos que mandan ese montón de correos no deseados', me dije (risas). Si me botaban del trabajo, al menos iba a tener la satisfacción de salir en la portada de Estampas", comenta, en son de broma, en alusión al tiempo que le consumió trabajar en su candidatura para ganar esta contienda. En medio de la entrevista pidió que se mencionara, especialmente, un voto con el que ella sabe que contó para hacerse triunfadora: el de su sobrina Isbeilis Mercedes Bonilla Pérez. "Hace ya dos años que no está con nosotros", explica. "Pero sé que debe haber estado rondando por aquí para que yo ganara. Se trata de la sobrina de mi esposo, la hija hembra que nunca tuve biológicamente, pero que espiritualmente se convirtió en mi bebecita adorada. A lo largo de estos dos días me la he imaginado probándose la ropa que iba a ponerse para acompañarme a la premiación, emocionada con este evento. Y como practico reiki sé que su energía ha estado con nosotros en todo esto". Entre las secciones de Estampas que más consulta, Carmen Cecilia se declara fanática de la columna de Maytte. "No sólo leo su columna sino que tengo muchos de los cd-books (audio-libros) que ella ha lanzado al mercado. Los escucho todos los días mientras voy de la casa a la oficina y viceversa. Lo cómico es que por mi ritmo de vida y por el hecho de que practico fitcombat (modalidad de ejercicio cardiovascular que emplea técnicas de boxeo) muchos creen que lo que escucho es rock (risas)". Su esposo, presente en el evento, sugirió organizar, ahora, el concurso Hombre Estampas.

En plena jornada
Entre otros logros recientes, Carmen Cecilia comentó el hecho de haberse quitado 13 kilos, a punta de ejercicios. "Es algo que ha aumentado mucho mi autoestima". Fue una de las primeras en soltar algunas lágrimas.

"SEGURA DE SÍ MISMA FRENTE A LA CÁMARA , POSÓ SIN COMPLEJOS Y CON NATURALIDAD. ESE DÍA ERA SU CUMPLEAÑOS Y LO CELEBRÓ CONTENTA Y LLENA DE BUENA ENERGÍA"
-GUILLERMO FELIZOLA

FOTÓGRAFO





Su historia
"Desde mis primeras sesiones de lectura Estampas me acompaña. Ha sido mi amiga de papel. Soy Carmen Cecilia Torres, administradora, tengo 37 años y hablar de mí en primera persona es un reto en sí mismo. Cada uno de mis días es una anécdota. Todo empieza cuando, a las 4:30 am, me despierto en compañía de mi amor, que es, sin duda, la mejor forma de despertar. Luego, conduzco 90 kilómetros hasta Valencia. Allí se desarrolla la mayor parte de mi día. Primero voy al gimnasio, después, como Flash, me dirijo a la oficina y, mientras conduzco, me voy dando los últimos toques para estar bella. Todavía en el carro, hago la primera de las llamadas, a mi hijo hermoso que, por razones de estudio, vive fuera de casa. A sus 21 años me ha brindado las mejores lecciones. La siguiente llamada es para su papá, el equilibrio y pasión de mi vida. Una vez que estoy en la oficina empiezo a hacerle frente a mis tareas. Hasta que a las seis de la tarde me pongo de nuevo tras el volante para recorrer los 90 km de regreso a casa. Allí mi mamita bella me recibe con una gran sonrisa. Para entonces, todavía queda mucho día por delante. Guerrera y perseverante esa soy yo" .


 

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