- Los retos del medio cupón. Cincuenta y a mucha honra
-

Ellos son el alma de la fiesta

-

Éstas son las elegidas

  Detrás de la portada
  Triunfadoras universales
-

La premiación

TENDENCIAS
PROTAGONISTAS
-

Gael entre la ficción y la realidad

- El monitor
  Degustación visual
- Los cinco imprescindibles de...
LA CARACAS DE...
- Eddy Marcano
MODA
-

Heredera modelo

-

Moda en la calle

GASTRONOMÍA
- Francia se come en Cumaná
- Barra libre
VIVIR MEJOR
SALUD
- Pilates. Mente y cuerpo en armonía
BELLEZA
-

Spa para niñas. Las Chicas también quieren divertirse

DECORACIÓN
-

Claves para
elegir un sofá

TECNOLOGÍA
-

Comunicado
en cualquier parte

COCINA
- Dulces con higos
MASCOTAS
-

Liberarse
del estrés

PUNTO Y APARTE
CRIMENES
HOROSCOPO
HUMOR
MENTE Y ESPÍRITU
CRUCIGRAMA
crucigrama.shtml
ARCHIVO
CONTACTENOS

CRÍMENES MAX HAINES

MALDAD PURA
LOCURA FALSA

Uno de los primeros asesinos en serie usaba varias identidades y fingía padecer enfermedades mentales para eludir a la justicia

El 16 de julio de 1929, uno de los individuos más malvados que haya habido nació en Mound City, Missouri. Cuando Charles A. Hatcher cumplió 20 años ya había sido condenado por robo de autos y falsificación.

Estos delitos menores le acarrearon sentencias de dos y tres años en la Penitenciaría del Estado de Missouri, una de las cárceles más duras en todo Estados Unidos. A Charlie no le gustaba su morada.

En 1951 se las ingenió para escapar, pero pronto fue capturado y sentenciado a dos años de prisión adicionales. Una letanía de crímenes y delitos seguiría a Charlie durante toda su vida, pero no son esos delitos lo que nos interesa aquí.

Verán, Charlie Hatcher finalmente se convirtió en un asesino en serie. Los cálculos sobre cuántos de estos monstruos acechan actualmente a su prójimo en Estados Unidos no son muy precisos. Los expertos coinciden en que la cantidad se ubica entre 30 y 300.

Hatcher fue uno de los miembros fundadores de este infame grupo. Entre mediados de los años cincuenta y comienzos de los ochenta, un período de más de 25 años, secuestró, ultrajó, sodomizó y mató a sus víctimas.

A menudo era capturado y enviado a prisiones o instituciones para enfermos mentales, pero Charlie, pese a su depravado estilo de vida, no estaba demente. Sabía exactamente cómo fingir enfermedades mentales. Frecuentemente cambiaba su nombre y siempre lo liberaban, después de lo cual volvía a asesinar. Las autoridades nunca supieron que se trataba del mismo sujeto. Cuando llegaron a comprender este hecho, ya era demasiado tarde para las víctimas de Charlie.

Los nombres de Eric Christgen y Melvin Reynolds estarán siempre relacionados indeleblemente con Charlie Hatcher. El 26 de mayo de 1978, Eric, de cuatro años de edad, fue dejado fuera de una tienda de St. Joseph, Missouri, durante cinco minutos, mientras su niñera corría adentro para comprar una bandera. Cuando la mujer volvió al lugar donde había dejado al pequeño, no lo encontró por ningún lado. De inmediato se inició una búsqueda masiva.

La policía esperaba que alguien llamara para anunciar un secuestro y exigir un pago por el rescate, debido a la importancia de la familia Christgen, pero nunca llegó ninguna petición de dinero. Se ofreció una recompensa de 10.000 dólares por el niño. Pero ya no había esperanzas para el pequeño Eric. El grupo que lo buscaba encontró su cadáver en una zona llena de maleza cerca del río Missouri. Había sido atacado sexualmente y asfixiado.

La trágica muerte de Eric fue un golpe muy duro para la comunidad de St. Joseph. ¿Cuál de los vecinos había cometido un hecho tan abominable? Después de revisar innumerables pistas, la policía se concentró en un sospechoso. Melvin Lee Reynolds había sido visto cerca de la tienda frente a la cual Eric fue secuestrado. Procedía de un hogar dividido. Cuando era adolescente lo acusaron de exhibicionismo, no en una, sino en dos ocasiones. Después de desertar de la escuela, a Melvin, quien era homosexual, le costaba mantenerse en un empleo. Un año antes de la desaparición de Eric, en el Hospital del Estado para Enfermos Mentales de St. Joseph se diagnosticó que Melvin sufría de retardo mental. Los asesores sugirieron que se relacionara con mujeres. Melvin lo intentó sinceramente y dio resultado. Conoció a Rita Anderson, quien estaba consciente de las preferencias sexuales de Melvin, pero se propuso cambiar todo eso. Se comprometieron.

La policía sometió a Melvin al detector de mentiras. Dijo que no estuvo cerca de la tienda y negó vehemente haber matado a Eric. Agregó, con su simplicidad característica: "Pero lo declararé si quieren que lo haga".

Melvin no fue arrestado, pero la policía siguió entrevistándolo durante los siguientes meses. Poco a poco, los detalles que daba sobre sus actividades el día de la desaparición tendían a incriminarlo. Más tarde declararía que habría dicho casi cualquier cosa para conseguir que los detectives dejaran de interrogarlo. Finalmente, después de nueve meses de sesiones mensuales de interrogatorios, Melvin confesó. En retrospectiva, se constató que muchas de las expresiones que usó en su confesión copiaban las de quienes lo interrogaban. En el juicio de Melvin, el jurado de Missouri decidió su destino con una sola votación. Fue encontrado culpable y, el 2 de enero de 1980, fue sentenciado a cadena perpetua. Varios de los oficiales que habían trabajado en el comentado caso fueron ascendidos.

El 30 de julio de 1980, en un incidente aparentemente no relacionado, Michelle Steele, de 11 años, desapareció después de acudir a una cita con el dentista en St. Joseph. Esa misma noche, la policía y 65 voluntarios comenzaron a buscar a la niña desaparecida. Los ciudadanos no pudieron evitar los recuerdos de la búsqueda de Eric Christgen.

Raymond Shubert, su hijo David y un amigo, Billy, estaban pescando bagres en el río Missouri cuando divisaron a un hombre sentado en la ribera. El desconocido, quien vestía zapatos de goma y una gorra de béisbol, les preguntó si los peces estaban picando. Donald y Janet Niedel estaban en el río ese mismo día. Ellos también observaron al forastero. En ese momento, nadie le prestó mucha atención al fornido hombre.

A la mañana siguiente se expandió la búsqueda de Michelle. Mientras la búsqueda estaba en curso, un hombre de aspecto sumamente descuidado llamado Richard Clark ingresó por su propia voluntad en el Hospital del Estado para Enfermos Mentales de St. Joseph. Afirmó que estaba escuchando voces.

Al mismo tiempo, el tío de Michelle Steele, Roy Montgomery, encontró el cuerpo desnudo de su sobrina en la ribera del río Missouri, cerca de kilómetro y medio del lugar en que se localizó el cadáver de Eric Christgen.

Los testigos que habían visto al hombre el día anterior tan cerca del lugar en que se encontró el cadáver de Michelle notificaron el hecho a la policía. Los funcionarios del Hospital del Estado para Enfermos Mentales de St. Joseph también participaron a las autoridades del ingreso voluntario de Richard Clark a la institución.

Ponía los ojos en blanco, GRITABA como un lobo, permanecía en silencio durante largos períodos y, en general, actuaba como un loco...

Clark coincidía con la descripción del hombre visto cerca de la escena del crimen. Verificaciones posteriores lo identificaron como Charlie Hatcher, un criminal con varias condenas por sodomía y violación. En la mayoría de los casos, Charlie había recibido períodos en el hospital, en lugar de condenas en prisión. Siempre se recuperaba y era liberado. Quienes estudiaban a este notable criminal estaban convencidos de que había sido suficientemente astuto como para burlar el sistema. Los detectives lo interrogaron. De manera intermitente ponía los ojos en blanco, gritaba como un lobo, permanecía en silencio durante largos períodos y, en general, actuaba como alguien que tuviera un tornillo flojo. Charlie seguía con el juego que había practicado durante décadas. En esta ocasión la cosa era distinta. Varios testigos lo habían ubicado en la escena del crimen. No quería ir a la prisión, pero un hospital estaría bien.

Charlie pidió una reunión con el FBI. A fin de ganar credibilidad con ellos y fortalecer su actuación de demencia, Charlie presentó un mapa del área alrededor de Rock Island, en el estado de Rhode Island. El mapa contenía instrucciones detalladas sobre dónde se podía encontrar un cuerpo. El FBI lo tomó en serio y, encontraron el cadáver de James Churchill, de 34 años, un pusilánime ratero que estaba desaparecido desde junio de 1981. Charlie no admitió haber cometido el asesinato, pero su mapa llamaba la atención. Hizo saber a las autoridades que pronto revelaría dónde se podían encontrar otros cuerpos. Mientras tanto, Charlie fue acusado del asesinato de Michelle Steele.

Luego soltó su bomba. Les dio a los agentes del FBI una relación detallada de cada una de sus acciones el día que secuestró y asesinó a Eric Christgen. Charlie proporcionó detalles que sólo el asesino podía saber. Por razones que sólo él conocía, Charlie decidió confesar periódicamente otros asesinatos. Ahora admitía haber asesinado a Churchill y a un muchacho, William Freeman, en 1969. Les dijo a las autoridades que había matado a 16 personas.

El 13 de octubre de 1983, Charlie se declaró culpable del asesinato de Eric y fue sentenciado a cadena perpetua. Un año después, Charlie fue condenado por asesinar a Michelle Steele. Recibió cadena perpetua. Después de cumplir sólo 10 semanas, Charles Hatcher se ahorcó en su celda. Un día después de la condena de Charlie por el asesinato de Eric, Melvin Reynolds fue liberado de la cárcel. Rita Anderson había esperado por su hombre. A Ella y Melvin los casó el mismo juez que lo mandó a él a la cárcel. Tienen dos hijos.


Traducción: José Peralta.

Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso