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¨Para mí hacer
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Erich Wildpret
¨Para mí hacer teatro tiene sentido¨

Su anonimato permaneció celosamente resguardado hasta que la inesperada popularidad de Elipsis
—la ópera prima del realizador Eduardo Arias-Nath— lo perturbó. Desde entonces al recordado Galo Vidal le llueven las ofertas.
Con una pieza teatral y tres
proyectos cinematográficos
—recientemente aprobados por el CNAC—, el actor celebra su mayoría de edad dentro del medio.
María de los Angeles Herrera. Fotos: Alfonso Zapata

Hace 18 años que tomó el camino de las tablas y a partir de allí no le ha dado tregua a su necesidad, cada vez creciente, de mejorar sus destrezas en escena. Estudios en México e Inglaterra, incursiones actorales en Los Angeles y un sinfín de montajes locales han mantenido activa su figura, siempre dentro del bajo perfil que se preocupa por conservar. Y es que Erich Wildpret es uno de los pocos actores de su generación que puede decir, con la mayor propiedad, que ha logrado ser fiel a la decisión de mantenerse alejado de las propuestas que le rinden culto a lo comercial, a pesar de los atractivos que pueden llegar a ofrecer. 

Su llegada a las primeras planas de los diarios fue bastante casual. Al igual que Edgar Ramírez, Marisa Román y el propio Arias-Nath, Wildpret fue sorprendido por el súbito interés de la 20th Century Fox por adquirir los derechos de la cinta Elipsis para distribuirla en Latinoamérica. “Es muy posible que si lo hubiese sabido de antemano hubiese dicho que no”, comenta entre risas, aunque sin el menor rasgo de arrepentimiento, pues desde su óptica, “el gancho con Elipsis no vino por el desarrollo del proyecto como tal, sino por una conversación que tuve en Los Angeles con el director y por una propuesta de personaje que a mí me interesó muchísimo. Cuando el director me ofreció el guión no me dijo qué personaje quería que hiciera, simplemente me dijo ‘léetelo y después conversamos’ y de una vez me enganché mucho con Galo Vidal”.

Algunos lo catalogan de tener gustos demasiado alternativos, de contar con un carácter irreverente y hasta de ser un hippie moderno, mientras otros, simplemente,
no comulgan con su vehemente defensa de las tablas y su resistencia a lo comercial. “Es posible que tienda a ser elitesco —reconoce—, que no tienda a ser conformista
y que mis gustos no sean el común denominador, pero no es algo que está hecho como protesta… Cuando te parece que algo no te define es porque no lo entiendes
y yo todavía no he encontrado algo que para mí tenga el mismo sentido que el hacer teatro. A mí me cuesta mucho todo lo que tiene que ver con el comercio en el arte”.

El más suertudo. En su cotidianidad, Erich intenta pasar desapercibido y, ciertamente, puede que lo logre pero sólo hasta que deja colar un discurso plagado de brillantes argumentos, que al combinarse con su apacible tono de voz, capta por completo la atención. Aunque cautiva por su verbo, no sería justo decir que su estampa carece de atractivo, pues su desparpajo y sencillez, aunado a su profunda mirada color miel y a esa afectuosidad que demuestra al relacionarse con su entorno resultan fascinantes.

Pero no todo es perfecto. Su principal defecto —según él mismo afirma— se pone de manifiesto incluso antes de iniciar la entrevista, que comienza 30 minutos más tarde de lo planeado. “Tiendo a ser disperso en el manejo del tiempo, pero no siempre se lee de esa manera. La gente me malinterpreta y lo toma como una señal de ego o como que no me importan las cosas, pero no es así”. Apartando esa dispersión —y los inconvenientes y roces que le ha generado dentro del medio—, son muchos los logros que hoy le permiten asegurar que es un chico con suerte, especialmente en lo referente a la variedad de papeles que ha encarnado: un travesti en Amor en concreto, un diseñador de sexualidad ambigua dentro de Elipsis, un asesino, cínico y manipulador en el remontaje de la pieza Sr. Presidente y hasta un complejo y atormentado escritor en la cinta Desautorizados.

Versatilidad parece ser el adjetivo que mejor define tus interpretaciones…

“Más bien creo que he tenido mucha suerte, porque he tenido la fortuna de que la propuesta actoral sea variada y de que me hayan ofrecido cosas que no necesariamente son el producto de un trabajo anterior. Muchas veces se tiende a responsabilizar a los actores por el devenir de sus trabajos, porque siempre escogen los mismos personajes o usan las mismas herramientas, y, en la mayoría de los casos, es porque eso es lo que les ofrecen. Son muy pocos los directores que te llaman por una propuesta nueva, por lo general lo hacen por algo que te vieron interpretar y, básicamente, lo que quieren es que repitas eso, porque ya vieron que funcionó.
Y en la creación artística no necesariamente los valores son así de absolutos”.

¿Cuál sería tu balance de estos 18 años de carrera?

“Me cuesta hablar del trabajo porque para nada puedo ser objetivo, pero sí puedo conversar un poquito de las decisiones que he tomado. He decidido fundamentalmente hacer teatro porque para mí tiene sentido. Entiendo que la gama de medios de comunicación es amplia, pero para mí las tablas continúan teniendo vigencia, aunque sean 50 personas las que vayan a una sala, pues reciben una experiencia muy intensa. El teatro está muy cercano al ritual. Tú vas, te vistes para ir al teatro, te organizas, planificas, escoges la compañía, el resto es un poco más informal: la televisión se ve en la casa y, lo más probable es que, sea lo que sea que se está viendo, la atención no esté ciento por ciento ahí”.

¿Pero te han llamado para hacer telenovelas?

“Sí, varias veces. Desde que tengo como 18 ó 19, incluso antes de empezar a trabajar en teatro,  de hacer la primera obra, por algunas cosas que había hecho en el ámbito estudiantil y de ahí en adelante he tenido la fortuna de que sigan interesados y me hayan llamado para distintas propuestas en distintas etapas”.

¿Cómo le explicas a un productor de telenovelas que no estás interesado en su proyecto?

“Una vez más, creo que yo he corrido con muchísima suerte. A mí me han llamado de los distintos canales de televisión acá. Te puedo hablar de cómo ha sido mi relación con José Simón Escalona, que trabaja en Radio Caracas Televisión, porque es un caballero. José Simón —que, por supuesto, viene del arte dramático, del grupo Theja—siempre ha entendido cuál es la prioridad en mí: el teatro. Es fácil cuando una persona hace teatro, entender a una persona que está decidiendo hacer esta actividad. Cuando alguien no tiene esa aproximación, es un poquito más difícil”.

Muchos actores de teatro usan otros medios
como fuente alternativa de ingresos para poder mantenerse…


“Soy un caso atípico. Sé que en Venezuela es muy difícil vivir del teatro, pero yo puedo decir que he vivido de él. En todo este tiempo jamás me he sentado a negociar un contrato, porque la propuesta laboral siempre ha sido muy respetuosa, pero no puedo decir que no he negociado en otros ámbitos. En la dramaturgia, por lo general, la aproximación con la escena está al servicio del espectáculo, más que otra cosa. No es tan importante lo individual como lo colectivo. Por ejemplo, en la obra Peer Gynt yo trabajaba con Aura Rivas, quien hacía de mi mamá, y los actores nos encargábamos de barrer el escenario, yo le acomodaba la utilería a Aura,
porque lo que yo tengo de vida ella lo tiene dedicado al teatro. Eso lo ves en el teatro, en otras expresiones no es tan fácil verlo, porque tienden a jugar un poquito más con el ego y ése es el enemigo número uno del actor, es lo que
más atenta contra una búsqueda auténtica de lo creativo”.

¿Nunca trabajarías en televisión?

“No digo que nunca. Hasta ahora se me ha hecho muy difícil, con la madurez que tengo ahorita; a lo mejor hablamos en cinco años y te digo lo contrario. Dejar de hacer teatro para hacer televisión es una decisión que en este momento no contemplo”.

¿Pero sí reconoces que hay una generación de actores de teatro que logra hacer un trabajo digno en la pantalla chica?

“Elba Escobar, Mimí (Lazo), Julie Restifo, Javier Vidal… Hay una cantidad de personas que vienen del arte dramático y que están haciendo televisión; obviamente, todos tienen mi absoluto respeto. Pero no sólo las personas que vienen del teatro, también respeto mucho a quienes no lo han hecho. La simple voluntad de querer hacer televisión ya me mueve al respeto, sobre todo por la mecánica. Se trabaja con muchísima premura y, por lo general, actoralmente tienes muy poco tiempo para prepararte. Nunca he hecho televisión, pero conozco a mucha gente que sí, y muchas veces te entregan diez escenas de una vez, y las diez escenas las estás rodando ese mismo día, en una o media hora, y eso requiere de un acto de disciplina importante. Asumir ese reto es algo que respeto muchísimo”.


 ¿Cómo es tu relación con el cine?


“(Risas) Yo siempre digo que le soy infiel al teatro con el cine. En el cine hay una producción que está avalando ese producto y que está esperando resultados, pero sigue teniendo un rango de libertad que, obviamente, no es comparativo con el teatro ni con la televisión, porque en la pantalla chica es donde eso está un poco más sujeto; allí las cosas que dices están medidas por el rating y según como van los números el discurso puede variar mucho. En el cine están unas cuantas manos colocadas encima, pero también hay un mayor rango de libertad de expresión”.

Pronto estarás en pantalla dentro de Desautorizados, de Elia Schneider, donde te estrenas con un doble papel. ¿Fue complicado encarnar a dos personajes de forma simultánea?

“Afortunadamente pude cerrar un trabajo y luego aventurarme en el otro, porque se rodaron ambos por separado. Eso a mí, actoralmente, me ayudó muchísimo. Los personajes no son parecidos: uno es un escritor y el otro es un personaje de su obra, que es el más rechazado por el escritor porque traduce todas sus frustraciones, lo que fue para mí la puerta de entrada. Es distinto componer dos personajes que no tienen ninguna incidencia, no tienen similitudes, no respiran de la misma forma y que entienden su entorno de dos maneras que ni siquiera se acercan”.

De todas las experiencias que has tenido en cine y teatro, ¿cuál ha sido el papel que más huellas ha dejado en ti?

“En la tercera obra en la cual trabajé —se llama Peer Gynt de Henrik Ibsen—,
tuve la fortuna de que se me ofreciera el personaje central. La pieza es bellísima.
El texto habla de que tú tienes una escogencia en tu vida: o eres tú mismo
o te bastas a ti mismo. Ser tú mismo es ser fiel a lo que eres. Independientemente
de las consecuencias, vas movido por las cosas que a ti te definen; bastarte a ti mismo implica traicionarte por lograr cosas en la vida, es como ir dejando pedazos de ti, llegando a acuerdos, logrando convenios que, por lo general, no son la definición exacta de lo que tú quieres pero te permiten un acomodo. Ese discurso tiene mucho que ver con mi postura de vida”. l


mherrera@eluniversal.com

Produccion nacional

Puras Joyitas
Primer largometraje del director Henry Rivero. Llena de humor y de situaciones enrevesadas, la trama gira en torno a un grupo de profesionales que son contratados para robar la corona del concurso de belleza más importante del país. Wildpret compartirá cartel con Julie Restifo, Albi De Abreu, Jorge Palacios.

Zona cero
Cortometraje de ficción escrito y dirigido por el novel realizador Joel Novoa Schneider,
que será protagonizado por Wildpret y la actriz Eliana López (Caracas amor a muerte). Si bien aún no se han dado a conocer mayores detalles del argumento, López ha comentado que los personajes son complejos y que el rodaje supondrá una gran exigencia actoral. Son personajes que por circunstancias se quedan atrapados en un ascensor. El corto está narrado desde el interior de ese elevador.

Un lugar lejano
Del realizador José Ramón Novoa, el mismo de El Don, este proyecto comenzará a
rodarse en julio, en coproducción con Argentina y España. Hasta ahora Wildpret, el único que ya está fijo en el elenco, le dará vida al personaje principal de la historia, que revela el estado de cambio perpetuo en que vive el ser humano, debido a que los obstáculos logran fortalecer o modificar sus convicciones individuales.

 

De cerca

Ni tan santo
Es el sexto hermano de ocho y desde pequeño fueron muchos los colegios que lo vieron
pasar por sus aulas. “Rodé un poco porque no tenía muy buena conducta (risas). Aunque nunca tuve problemas académicos no fui muy asentado en lo que tiene que ver con lo social. Siempre fui muy rebelde”

Del timbo al tambo
Estudió teatro en Venezuela, Inglaterra y México, país donde además cursó letras
y filosofía. Luego de ocho años entre la capital azteca y Londres, permaneció tres en Los Angeles, en una estadía circunstancial. “No fui buscando una plaza como actor; esto tuvo que ver con una transición, con colocar un poco de distancia, porque a veces involucrarte con una idiosincrasia que no es la tuya te permite entenderte mejor”

El mentor
Carlos Jiménez, el director que dio vida al Festival Internacional de Teatro en 1973,
es una constante referencia en el discurso de Erich. “Afortunadamente, entré al teatro
de la mano de Carlos y creo que ha sido lo mejor que me pudo pasar: descubrí el teatro
a través de sus ojos y mucho de lo que soy ahora se lo debo a él”

Su gran miedo
“Le temo mucho a la ignorancia, no a la de conocimientos, sino a la falta de conciencia.
A la ignorancia del porqué básico de las cosas”

Pasión oculta
En sus ratos libres disfruta de la escritura, pero nunca se ha planteado publicar un libro. “Honestamente escribo para mí. Me ayuda a organizar las ideas, a encontrarle sentido
a ciertas cosas que tal vez si no se plasmaran en papel, yo no terminaría de percibir”

Fascinación
Habla con gran pasión de su sobrina, una adolescente de 13 años que tiene problemas auditivos. “Ella me hace sonrojar, pero no ligando eso a la vergüenza ni al orgullo, sino a la admiración. Me tocan mucho las cosas que hace y dice porque no hay filtro ni vicio”

 

Fotografía y producción
Alfonso Zapata
www.alfonsozapata.com
Maquillaje y estilismo
Carlos Aguilar. Telfs.: 988.1150 
/0414-181.0882. C.C. Plaza las Américas
1ra etapa, nivel Cristal
Vestuario
ro.pa estudio creativo de Roberi Parra
www.ropaestudiocreativo.com
Accesorios
Adriano Russell. adrianorussell@hotmail.com
Agradecimientos
Jessica Guillén (locación)
Roberi Parra (vestuario)

 

 


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