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Niñeras
a la venezolana

Nataly Rodríguez y María Alejandra Barreto
son las artífices de Nanny Training, un instituto especializado en educar formalmente a quienes tienen a su cargo el cuidado y la crianza de los más chicos. Conozca la experiencia de estas psicólogas clínicas, con casi dos años de labor ininterrumpida.
María de los Angeles Herrera

En una situacion ideal, casi todas las madres desearían permanecer con sus pequeños hasta que cumplieran dos años, edad en la que, al menos en teoría, ya estarían listos para asistir regularmente a una guardería. Sin embargo, la realidad es que las mujeres que trabajan —que son la mayoría— deben enfrentarse a la difícil tarea de encontrar a la persona idónea para el cuidado de sus pequeños, una vez que termina
el período postnatal y deben reincorporarse a sus labores.

Foto: www.latinstock.com.ve/corbis/John Fortunato

En Venezuela, la Ley Orgánica del Trabajo (LOT) estipula un tiempo de 12 semanas de permiso postnatal, pero si la empleada decide no tomarse el prenatal, puede extender ese lapso para compartir con el bebé un poco más, generalmente, hasta el quinto mes de su nacimiento. Llegado ese punto, hay quienes se apoyan en familiares y amigos para que se encarguen del niño a lo largo de su primer año de vida, pero la mayoría debe recurrir a los servicios de una guardería o buscar a una persona, generalmente con experiencia como doméstica, que se ocupe del pequeño durante el día.

Pensando en quienes buscan apoyo en el difícil proceso de búsqueda y entrenamiento de una niñera, las psicólogas Nataly Rodríguez y María Alejandra Barreto decidieron crear Nanny Training, un centro de formación para niñeras que lejos de parecerse a la legendaria Mary Poppins o a Tracy Hogg —la experta que aparece en el canal de televisión por cable Discovery Home & Health— estén completamente adecuadas a la filosofía de vida y a los valores de la familia venezolana.

Además de ser una aliada de la madre en el proceso formativo de los niños, una buena niñera —según afirman Rodríguez y Barreto— es aquella “que deja huellas en el niño que está a su cargo. Es sensible, confiable, organizada, y se relaciona con afecto y respeto con la familia para quien trabaja, especialmente con los niños”. Aunque estas cualidades podrían parecer suficientes, pocas madres saben que una cuidadora también debe estar en capacidad de estructurar las rutinas de los pequeños, inculcarles hábitos y ayudarles a desarrollar el sentido de independencia.

Modeladoras de conductas

Cuando inició operaciones, en enero de 2005, Nanny Training sólo ofrecía cursos para quienes tuvieran a su cargo a recién nacidos y chicos hasta los dos años de edad; sin embargo, la demanda de cuidadoras de niños más creciditos y el interés de futuras madres en enriquecer sus conocimientos sobre la maternidad, dieron pie para la apertura de dos cursos adicionales.

A través del taller dedicado a las futuras madres, Rodríguez y Barreto brindan herramientas para que la familia pueda lidiar con los cambios que ocurren tras la llegada de un bebé —tanto dentro de la relación de pareja como respecto a otros hijos que pudiesen tener—; además, refuerzan conceptos como el respeto, la importancia de la creación de rutinas y de la adopción de hábitos alimentarios, de sueño y de higiene en los pequeños. Finalmente, imparten técnicas de estimulación y proporcionan algunos ejercicios o actividades acordes a las diferentes edades de los niños, que pueden ser practicados en casa fácilmente.

En cuanto a las sesiones de entrenamiento para las niñeras, antes del inicio de cada programa,
las psicólogas entrevistan a las madres para determinar cuáles son las necesidades específicas de cada hogar, lo cual garantizará que el entrenamiento sea personalizado y esté orientado a satisfacer las expectativas particulares de ese grupo familiar. El primer taller propone a las cuidadoras como aliadas de la madre en el desarrollo emocional e intelectual de los pequeños, a través de su apoyo en el proceso de creación de rutinas y formación de hábitos, en la prevención de accidentes dentro del hogar y en la práctica de ejercicios de estimulación. En el segundo curso, en cambio, las niñeras aprenden a fomentar valores positivos en los más grandecitos —hasta los seis años—, refuerzan hábitos adquiridos y crean nuevas costumbres, como el interés por mantener en orden sus espacios y el amor por la lectura; además de que apoyan al pequeño en sus primeros pasos hacia la independencia y la seguridad, procesos que
se inician con el ingreso a la etapa escolar.   

Foto: www.latinstock.com.ve/corbis/Darama

Sin ser evaluaciones psicológicas, una vez terminadas las sesiones con las niñeras, Rodríguez y Barreto ofrecen reportes a las madres para que puedan conocer los avances logrados, pero también reciben sugerencias sobre cómo mejorar el entorno familiar y las conductas problemáticas que ellas han podido detectar en sus niños, a través de la información recavada en los cuadernos de rutinas que debe llenar cada cuidadora. 

 

mherrera@eluniversal.com

Experiencias compartidas

Experiencias compartidas
Vida Gaviria, 31 años
Comerciante


Aunque se enteró del servicio de Nanny Training por diferentes vías, Gaviria tomó la decisión de entrenar a su niñera hace un par de meses, luego de que se lo recomendaran en una visita que realizó al Centro de Lactancia Materna Leche y Miel. Para ese entonces, era una enfermera quien se encargaba de los cuidados de su pequeña de seis meses, mientras Nereida —su actual niñera— trabajaba como doméstica en la casa. Pero Vida reconocía en la joven algunas aptitudes propias de quien disfruta el trabajo con los niños y, gracias a esas cualidades, le dio la oportunidad de cambiar de área.

El entrenamiento finalizó recientemente, y desde el inicio del curso ha podido palpar el cambio de actitud de su niñera: “Lo primero que noté es que tiene una motivación increíble. Es el sentirse tomada en cuenta, el sentir que uno valora su desempeño, que la familia donde está trabajando le da importancia a su desarrollo profesional, porque ésta es una herramienta que ahora me va a beneficiar a mí, pero que el día de mañana beneficiará a sus hijos y a otros niños que ella pueda llegar a cuidar. Y después vi que fue incorporando todas las cosas que le daban en el curso. En la tarde, en vez de ponerse a ver televisión, por ejemplo, ella se sienta a hacerle juegos y ejercicios a la bebé, pero cosas adaptadas a su edad —ocho meses— y a lo que se espera de la niña en este momento, porque a las niñeras las entrenan en rutinas de estimulación acordes a las edades del bebé”.

Otra de las herramientas útiles adquiridas en el curso es el cuaderno de labores diarias. Al respecto, Gaviria comenta “ella tiene que ir anotando todo lo que hace con la bebé mientras no estoy, de manera que cuando yo llegue lo pueda revisar y ver qué hicieron. Eso es buenísimo porque tienes ese apoyo de saber qué hicieron en el tiempo que tú no estabas”.

La especialización de las niñeras, a su juicio, es fundamental, pues pocas tienen hijos propios, por lo que sus acercamientos al oficio, generalmente, son instintivos y este tipo de talleres les brinda la oportunidad de formarse y de adquirir herramientas para mejorar su desempeño. “La tranquilidad de saber que cuando yo no estoy mis hijos están bien cuidados y la confianza de tener una persona entrenada, que comparte la misma filosofía que tú a la hora de criar a tu hijo y que tiene una formación que se parece, de alguna manera, a la tuya” es, en opinión de Gaviria, las mayores ventajas que ofrece este servicio.

Nereida Prens, 24 años
Niñera


“Con este curso aprendí muchas cosas, sobre todo cómo se debe ver y tratar a los bebés en el momento en que necesitan algo, cómo hablarles para que entiendan lo que les estás tratando de decir... Yo no me pude graduar de bachiller y con este taller me siento feliz, mejor preparada y he podido aprovechar lo que aprendí para tratar mejor a Eugenia, que tiene ocho meses, y a Santiago, su hermanito de cuatro años”.

Francis Civira de Rodríguez, 30 años
Ingeniero de Información


A través de un evento que Nanny Training organizó en un centro comercial capitalino, Francis conoció los servicios que ofrecían y se animó a participar en el curso para madres, cuando su bebé tenía dos meses. Llegado el momento de regresar al trabajo, tuvo que buscar a una niñera —Marianella— y la llevó al entrenamiento con María Alejandra Barreto y Natali Rodríguez, las psicólogas creadoras del programa.

Luego de haber vivido ambas experiencias, ella comparte sus hallazgos: “En mi familia, posiblemente, la última niña fui yo y, para completar, todos viven en Valencia y no contaba con el apoyo cercano de ellos, por eso me embarqué en el curso de madres. Fue bastante enriquecedor porque entendí que los niños necesitan tener una estructura en su vida y que uno puede dársela a través de la rutina diaria que ejecutas con ellos, de alimentación, higiene, de sueño… El segundo descubrimiento fue la necesidad de adecuar el hogar a la llegada del nuevo bebé, porque uno se preocupa porque el cuarto sea bonito, pero no se da cuenta de que hay una serie de cosas que están inadecuadamente dispuestas en la casa, como detergentes en el piso y cables que cuelgan del televisor… El otro elemento, es algo denominado el círculo de respeto, y es entender que el bebé siente todo lo que hacemos o dejamos de hacer con él y que si lo tomamos de la cuna sin decirle lo que estamos haciendo, él se está moviendo, está sintiendo el cambio de una posición a otra y cuando no le avisas se queda como ‘¿para dónde voy?, ‘¿quién me lleva?’. Hay que entender que el bebé necesita que le hables constantemente de las cosas que hay en el mundo y de lo que estás haciendo con él… El cambio de Marianella fue sustancial. A pesar de que luego del curso para madres le había dado unas orientaciones bastante claras, reforzamos el concepto del círculo de respeto hacia la bebé y el por qué debe hablársele constantemente y ella terminó de hacer la evaluación de los espacios de seguridad en la casa. Logramos corregir, incluso, el hábito de sueño que yo no había podido inculcar en la niña, porque ella se duerme tomando pecho y ahora con Marianella, cuando yo no estoy, logra dormirse sola”.

A su parecer, comprender la importancia de la creación de una rutina y de la aplicación del círculo de respeto en los infantes son los mayores aportes que el curso ofrece, además de que iniciativas como éstas constituyen un “acompañamiento” que le enseña a los padres a concentrarse en los aspectos básicos y en las necesidades de los pequeños en sus primeros años de vida y contribuye a formar niños seguros y sanos emocionalmente.   

Marianela Zúñiga, 23 años
Niñera y técnico medio en Enfermería

“Es una experiencia maravillosa y siento que aprendí mucho con este curso: la creación de hábitos y la estimulación, qué esperan los padres de una niñera, la prevención de accidentes y la creación de un ambiente seguro para un niño dentro del hogar. Allí (en Nanny Training) me dieron las técnicas de base y todos los días las pongo en práctica”l

 

 

¿Cuál es el suyo?

Entrenamiento para madres
Dirigido a madres con hijos hasta los dos años,
sean o no primerizas
Duración: dos sesiones (de 150 minutos cada una)
Costo: 120.000 bolívares

Taller para niñeras I
Orientado a quienes tienen a su cargo a niños durante
sus dos primeros años de vida
Duración: incluye dos encuentros con la madre
(de una hora cada uno) y tres sesiones con la niñera
(de 150 minutos cada una)
Costo: 220.000 bolívares

Taller para niñeras II
Creado para féminas que supervisan a pequeños entre
tres y seis años de edad
Duración: Incluye dos encuentros con la madre
(de una hora cada uno) y cuatro sesiones con la niñera
(de dos horas cada una)
Costo: 280.000 bolívares

Para mayor información, visite
www.nanny.com.ve

 

La mejor elección


A continuación encontrará alguna de las recomendaciones
de Nanny Training para que no se equivoque a la hora
de contratar una niñera:

Entreviste, preferiblemente, a jóvenes recomendadas
por familiares o amigos y no deje de constatar —vía telefónica—
cada una de sus referencias.

Procure tener al bebé cerca durante ese primer encuentro,
pues eso le ayudará a identificar la afinidad de la candidata
con los pequeños. 

Explore el estado de salud general de la persona, pues,
el consumo de ciertos medicamentos puede generar efectos
secundarios contraproducentes para el desempeño laboral.

Con la intención de mantener una relación de trabajo estable,
indague sobre los planes de vida de la aspirante, sobre todo de
sus expectativas laborales y familiares.

Existen aspectos que no debe pasar por alto, entre ellos las
razones que la llevaron a retirarse de sus empleos anteriores,
su relación con las familias para las cuales ha trabajado, sus
motivaciones personales para desempeñarse como niñera y
las cualidades que —a su juicio—posee para obtener el cargo.
También puede ser de utilidad conocer algunas anécdotas de
su rutina con alguno de los niños que ha cuidado o si ha
experimentado situaciones difíciles en medio de una jornada
de trabajo.
 

 

 

 
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