- Ricky Martin
multicolor


- El monitor
se pasea
por la música


- Una dupla
escandalosa


MODA

- Come o muere

- Albi De Abreu
Menos es más


- Erase una vez
un imperio


- De profesión:
payasos de hospital


BELLEZA
- Melenas a salvo
SALUD
- La temida gota derramada
COCINA
- Diferentes crepes saladas
MASCOTAS
- Medidas para mantener la salud
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
revista Estampas
 

Albi De Abreu
Menos es más

Próximo a cumplir la mayoría
de edad dentro de la pantalla
local y tras una dura —pero
productiva— incursión
en el mercado audiovisual
de Los Angeles, el recordado protagonista de La Soberana
regresa a casa, esta vez para
ser contrafigura en Mala Conducta,
la más reciente producción de
RCTV. Un rol sobre y detrás
de las tablas, dos propuestas cinematográficas y su debut
como director de un cortometraje
son algunos de los proyectos
que están por venir.

María De Los Angeles Herrera.
Fotos: Alfonso Zapata

 

Luego de un año particularmente movido, donde sobraron las propuestas actorales
y de producción en suelo estadounidense, Albi De Abreu decidió volver para estrenarse en el teatro local dentro de Se te nota, una de las obras más polémicas
de 2006, donde encarnó a un homosexual que estaba a punto de contraer
matrimonio. Lo que en principio se planteó como un corto receso de la escena audiovisual californiana terminó por convertirse en una estadía indefinida en territorio venezolano, gracias a una lluvia de prometedoras ofertas, encabezadas por la interpretación del rol antagónico dentro del nuevo dramático escrito por Carolina Espada que ya comenzó a grabarse en los estudios del canal de Quinta Crespo.

A pesar de ser tentadora, esta propuesta no fue la única responsable de su prolongada estadía. El rodaje de dos cortometrajes y dos películas —Desautorizados, de Elia Schneider, y Miranda Regresa, de Luis Alberto Lamata—, además de la oportunidad de producir y actuar dentro del montaje Una pareja con Angel —obra escrita por el desaparecido Eduardo Palomo— figuran en la lista de prioridades que el joven actor se plantea para el año que apenas comienza.

De entrada, es difícil adivinar que se trata del mismo personaje que le dio vida al cruel Alirio Agüero del Toro en La mujer de Judas —dramático que, como ningún otro, le valió el reconocimiento del público local—, ni mucho menos del fresco pero infantil animador de Supercrópolis, el espacio televisivo donde comenzó a hacerse notar.
En este momento da la impresión de que su personalidad se rige por la máxima minimalista de menos es más. Y no es una exageración. Una camiseta blanca, un jean gastado y unas hawaianas negras —aparte de un par de pulseras oscuras hechas con fibras naturales— son sus únicos acompañantes, en un look que no por simple deja de ser interesante, quizá por el halo de misterio que le aportan su descuidada barba castaña y su mirada celeste y profunda.

Si de respuestas se trata, su naturalidad permanece invariable, pues De Abreu parece tener siempre una salida simple y al mismo tiempo inteligente, aunque carente de ese aire de superioridad tan común en quienes creen haberlo vivido todo. Realidad que, precisamente, parece ser la suya: según sus propias afirmaciones, ha estado arriba y abajo, se ha visto obligado a trabajar en cosas en las que no ha querido para poder mantenerse, ha saboreado las mieles de la protagonización pero también le han puesto trabas a la hora de encarnar algunos roles; en Los Angeles, tuvo que empezar de cero y lidiar con el estigma de ser latino, pero logró salir airoso en una prometedora carrera delante y detrás de cámaras, donde tuvo la ocasión de producir el cortometraje Dayshift —que el realizador venezolano Diego Velasco filmó para 20th Century Fox—, de actuar en dos cintas estadounidenses —The Boardwalk Spy and Other Stories y Dark World— y hasta de escribir su propio corto, que piensa dirigir y rodar en suelo venezolano a finales de 2007.
     
Visa para un sueño. Espontáneo pero a la vez reservado. Durante la entrevista no pudo ocultar su incomodidad para referirse a ciertos temas, entre ellos la rutina laboral que le ayudó a mantenerse en Los Angeles, cuando las actuaciones ocasionales y sus incursiones como productor ya no eran rentables.

“Lo más duro de haber estado allá
fue tener que trabajar en cosas
en las que tú no quieres trabajar,
pero debes. Llegar a un punto
decisivo donde se te acaba el dinero
y tienes que hacer varias cosas que nunca pensaste hacer. Fue muy difícil pero al final de ese camino entendí
por qué sucedió, y mucho de la transformación de mi ego tiene
que ver con eso”.

En medio de una carrera
de preparación y perseverancia
dentro de un mercado completamente desconocido, De Abreu tuvo que
echar mano de la típica astucia criolla para hacerse notar y así conformó
en Los Angeles un círculo de amistades que tienen una sólida carrera detrás de cámara,  tratando de ampliar sus conocimientos sobre ese particular mundo. “Como yo estaba estudiando actuación y no me daba tiempo de estudiar dirección, esa fue la forma en que yo decidí abordar el aprendizaje”, aclara. Los directores Diego Velasco, Gustavo Hernández y Jonathan Jakubowicz; Lucía Díaz, Oscar Lobo y Carlos Rodríguez, una triada de noveles directores de fotografía; el editor Otto Schoenrich y el actor Erich Wildpret conformaban la cofradía de venezolanos que unieron esfuerzos para despuntar.

Pero este no fue su único recurso, pues antes de consolidarse como actor y productor tuvo muchos tropiezos. “Los Angeles es una ciudad, muchas veces, extenuante —enfatiza—. Tienes que trabajar casi 20 horas al día tanto en la computadora como aprendiendo libretos, además de que yo no sabía inglés y hasta tuve que aprenderme una obra por fonética. Es una combinación de trabajar muy duro, salir a la calle para darte a conocer, publicitarte, dejar tu ego abajo y la pena, llamar a gente que no conoces, pedir favores, una entrevista o que te inviten a eventos y reuniones. Es una constante jaladera. Si lo dices de otra forma no suena igual (risas). Hasta que por fin
ya la gente empieza a conocerte y a darte oportunidades”.

Esencialmente orgánico. La estampa de Albino De Abreu Do Nascimiento arribará muy pronto a los 18 años de exposición, pues empezó a hacer comerciales desde que era un adolescente. Tras una poco trascendente carrera dentro del mundo de los programas infantiles —incluyendo el desaparecido espacio peruano Nubeluz—, incursionó en el mercado de los dramáticos y desde entonces, en mayor o menor medida, ha logrado figurar dentro de la pantalla local en populares telenovelas como Mariú, Angélica Pecado, La Soberana y La mujer de Judas

A lo largo de tu carrera, ¿cuál ha sido el consejo que más te ha marcado?

“Hay tres consejos clave. Uno de ellos me lo dio Amalia Pérez Díaz: ‘No importa qué tan rápido se llegue, lo importante es cuánto puedes mantenerte’. El segundo lo escuché de varias personas y es que esto es una carrera de resistencia. Y el último, que es prácticamente una lección que me doy yo mismo, es que esto es una carrera en la que mientras menos ego tengas mejor te va a ir y menos problemas vas a tener”.

Pero en una oportunidad dijiste que eso era lo único que aún no habías aprendido a manejar…


“Sí. Lo que pasa es que la gente malentiende el ego, piensa que es creerse estrellita y pedir cosas como un camerino, un carro o un maquillador privado, pero no. El ego va desde cosas tan sencillas como molestarse por nimiedades, que a veces ni siquiera tienen que ver con el trabajo. Aprender a llevarlo implica ser más tolerante, entender que las cosas pasan por algo y de esa forma tener la oportunidad de ver los pequeños milagros cotidianos que la gente no ve porque se la pasa quejándose”.

Luego de tres años fuera, ¿cómo evaluarías tus experiencias en Venezuela y en Los Angeles?

“Las mejores experiencias las he vivido en este país, aquí tengo mis bases. Digamos que, si yo fuera un edificio, Venezuela aportó toda la estructura y en Los Angeles aprendí a decorarlo por dentro”.

Si fueron las mejores, ¿por qué decides irte?

“Por crecimiento. En los libros de Osho hay unas líneas interesantes donde él compara al ser humano con un río, un elemento que siempre está en movimiento y que cuando se queda en un sitio se estanca y empieza a oler mal, se llena de basura, le caen bichos… en cambio, si sigue en movimiento, por muchas piedras que encuentre siempre va a hallar un camino por donde fluir. Creer que lo que está aquí es lo único que hay para mí sería estancarme. Yo necesito no sólo ir a Estados Unidos sino a otros países, seguir viendo, comparando otros trabajos, observando cómo se trabaja afuera. Es la única forma de renovarse”. 

En la distancia, ¿qué extrañabas de Venezuela?


“A mi familia, mis amigos y la libertad que tienes aquí de hacer, hasta cierto punto, lo que te da la gana. Yo siento que Estados Unidos es como un kinder para adultos.
Te limitan mucho y por todo te quieren meter una multa”.

Cuando estuviste en Los Angeles, ¿fue un factor limitante el ser latino?

“Muchas veces. Tienes que hablar acento neutro —que para ellos es mexicano— hasta en los comerciales. También me pasó que yo decía que era latino y por el look nadie me creía. Me decían: ‘Eres latino pero dónde te meto’, porque tenían la idea de que ser latino es ser mexicano y no entendían que hay venezolanos, argentinos, brasileños, chilenos… y que somos todos diferentes”.

Pero Los Angeles está lleno de talento latino delante y detrás de cámara...

“Sí. El cine de los Estados Unidos ya dejó de ser un cine local, ahora es mundial. Cada día es mucho más fácil para un extranjero conseguir trabajar dentro de Hollywood, porque ya es normal para un americano ver a alguien de otro país trabajando en sus películas. En televisión sí es más difícil porque muchas personas no quieren ver una serie con un latino machucando el inglés y con acento, quieren ver gente de su país entreteniéndolos, a no ser que sea una serie para inmigrantes. Definitivamente, el cine latino está cambiando sólo que no a la velocidad que todo el mundo espera y esa transición se ve en el hecho de que las caras mexicanas han empezado a sustituirse por otras más homogéneas”.

¿Sientes que estando fuera te perdiste de la movida cinematográfica local?


“No me la he perdido porque está ahí. Empezó un boom con el cine nacional pero creo que el gran boom es este año, porque me parece que lo que vi el año pasado fueron muchas películas que se habían hecho años atrás. Yo no quiero decir que estoy dentro, pero siento que empecé con un buen pie, porque en seis meses que llevo aquí ya hice dos cortometrajes, una película con Elia Schneider y tengo otra en puertas”. 

¿Qué le falta a Venezuela para llegar al lugar privilegiado que hoy ocupa México?

“Creo que hace falta criticarnos menos. El venezolano siempre tiene un pero para todo y, realmente, te encuentras en un país donde hay muchas opiniones y poca gente hace algo. Desde mi punto de vista, Venezuela es un país que ha tenido expresiones artísticas exitosas en el ámbito televisivo, teatral, cinematográfico y musical pero han sido muy intermitentes. Cualquier persona nueva que se atreva a hacer algo va a cometer errores, lo importante es apoyarla para que se mantenga y sobre la experiencia se vaya puliendo. Eso es lo que tiene México, es un país nacionalista donde no dejan entrar actores, músicos y directores que no sean mexicanos, el público va al cine y lo apoya. Yo creo que una fórmula segura para alcanzar esa meta implicaría que el público venezolano tomara la decisión de darle un voto de confianza al talento nacional en todas sus expresiones artísticas”. 

mherrera@eluniversal.com

En pocas palabras

Cine, teatro y televisión

“El cine es mi amor, el teatro está en un nivel más romántico y es, definitivamente,
donde el actor se prueba. La televisión es un excelente entrenamiento y una
herramienta que me permite hacer otras cosas”.

Lo mejor y lo peor de hacer
tus propias piezas


“Lo mejor es que son mías, las hago como yo quiero y trabajo con puros panas.
No podría decir que hay algo malo”.

Una frase que te movilice

“El ser humano es lo que piensa
y con sus pensamientos hace
el mundo”.

Un hábito del cual te gustaría
deshacerte


“El de juzgarlo todo y comparar”.

Rutinas innegociables

“Comer bien, sobre todo vegetales, meditar, leer en inglés y tomarme una cerveza al menos cada dos semanas con mis panas, porque es la excusa para compartir con ellos”.

Un objeto que atesores

“La pañoleta que usaba cuando
fui Boy Scout”.

 

 
El más buscado

Mala Conducta

Ambientada en el mundo de los medios impresos, la próxima telenovela de RCTV —escrita por Carolina Espada— mostrará a Albi De Abreu como el tercero de la discordia. Pero Gustavo Casanova —personaje que opacará el amor de Juliet Lima y Daniel Elbittar— no será el malo maloso de la historia, sino un editor juzgado por su carácter malencarado y su obsesión por el trabajo.

Una pareja con ángel

Luego de haber actuado en el montaje original, realizado en suelo estadounidense, De Abreu se animó a comprar los derechos para traerla a Venezuela. Aunque por sus compromisos actuales no podrá estrenarse como director, está encargado de la producción de la pieza que
se estrenará en abril en el Celarg.

Desautorizados

En el próximo proyecto de Elia Schneider —la realizadora de Punto y raya—, Albi encarnará
a un actor sediento de fama, decidido a llegar a la cima de cualquier forma. Dentro de la trama compartirá cartel con Erich Wildpret, Dad Dáger, Juan Carlos Alarcón, Samantha Dagnino
y el colombiano Rafael Uribe —el inspector de la cinta Elipsis. El largometraje, cuyo estreno se espera para finales de 2007, promete ser el más íntimo y polémico de la carrera de Schneider. 

Silvia

En esta adaptación del cuento de Julio Cortázar del mismo nombre, Albi encarna a Fernando,
el personaje principal, un hombre que logra comprender las inesperadas invenciones del mundo infantil. Quienes estén interesados en ver el cortometraje de la novel realizadora Natalie Sar-Shalom, pueden ingresar a www.youtube.com.

Miranda regresa

Una coproducción cubano-venezolana dirigida por Luis Alberto Lamata que comenzó a rodarse en febrero y que será llevada a la gran pantalla como largometraje y también a la televisión local, en formato de miniserie. De Abreu  —quien encarnará al estadounidense William Smith, el mejor amigo de Miranda— compartirá escena con Jorge Reyes, Adrián Delgado y César Román en una historia que muestra la vida del prócer en la lucha por sus ideales de unión latinoamericana.

Alma

De su propia pluma, este cortometraje muestra —según sus palabras— “la evolución del ser humano y su encuentro con el alma”. Aunque espera poder realizar el rodaje —en el que fungirá como director y actor— durante el último trimestre del año, aún no ha definido el resto del elenco que participará en el proyecto. 

 

Fotos: www.alfonsozapata.com. Maquillaje y estilismo: Rey Sandoval, Telf.: 0414 910.1780
Vestuario: franela de hugo boss orange label y blue jean de Armani Jeans. tienda casablanca,
av. principal de la castellana, entre 2da y 3ra trans., telfs.: 263.3216-9646
www.casablanca.com.ve. Agradecimientos: Mariale Rivas


Ver también en Encuentros:
- Albi De Abreu Menos es más
- Erase una vez un imperio

- De profesión: payasos de hospital


404 Not Found

404 Not Found


nginx