Concebir desde el amor y buscando el mejor apoyo
Yuraima Medina, autora del libro Mi propósito creando vida, cuenta cómo cambiar la perspectiva de lo deseado es clave para traer un nuevo ser al mundo

PEDRO ROJAS

10/05/2020 05:00 am



Un libro sobre un propósito: ser padres, un plan que ya comienza a concretarse y el surgimiento de nuevos caminos de crecimiento es lo que se le está presentando este 2020 a Yuraima Medina.

La autora del libro Mi propósito creando vida, una historia que pasea a los lectores por las vivencias de una pareja tras el deseo de concebir, hoy cuenta orgullosa que “hay una pequeña bendición creciendo en mi vientre”.

“Logramos realizar nuestro procedimiento in vitro y gracias a Dios resultó positivo y hoy hemos sido bendecidos”, agrega la también conferencista y farmacéutica de la Universidad Central de Venezuela.


Para Medina vienen nuevos retos, uno de ellos vinculado muy pronto con Estampas, por lo cual conversar con ella teniendo como referencia el Día de las Madres cobra especial significación.

Nuevos puntos de vista
Uno de los aspectos que decidieron cambiar dentro de su matrimonio, acerca de buscar un bebé, fue retirar el concepto de "lucha" pues, como explica, “cuando se habla de lucha lo primero que viene al cerebro es un alto nivel de estrés, de alerta. En el tema de fertilidad sería una lucha personal contra lo que me impide quedar embarazada y esa batalla implica que, o gano yo, o gana ella”.

Enfatiza que “cuando lo ves desde la perspectiva de que nadie tiene que perder nada, que requerimos paz para crear vida y no enfrentamiento, y que crear una vida debe ser lo más sublime del mundo, bajas tus armas”.

Cuenta que su punto de partida fue “reconocerme como un ser sublime y femenino”.

Desde allí partió para dejar de luchar y quitarse la “armadura de guerra para reconocer que necesito del que está a mi lado; que los roles deben estar claros en un hogar, y que ser empoderada no debe ser motivo de masculinidad, hablando desde el punto de la esencia personal”.



Medina agrega que sus experiencias han estado de la mano en apoyarse en otras personas, que el proceso no está centrado en la soledad.

–Siendo la experiencia un proceso muy personal, ¿qué función le ha dado a los "grupos" o "tribus" que menciona en su libro para el apoyo y el impacto positivo que ha podido sentir?
–Si bien es algo personal, afrontarlo solo es muy difícil porque esta sociedad empáticamente no está preparada para acompañar a un paciente con infertilidad. No existe la conciencia real de lo que es, de lo que implica y de lo que se debe hacer. La maternidad se da por sobrentendida: eres mujer por tanto serás madre; y cuando no pasa lo primero que dice tu amiga o tu madre es: ‘deja de pensar en eso’. Y no hay nada peor que esa frase. ¿Cómo le quitas un sueño a alguien del corazón? La verdad nunca dejarás de pensar en lo que deseas. Por ello la idea de crear tribu da la oportunidad de reunirte con personas que están pasando lo mismo que tú, desde su realidad pero la misma situación.

Como impacto positivo, cuenta que siente “el poder de aportar un granito de arena a esas mujeres que no sabían con quién desahogarse. Me han llegado online chicas que ni sabían con quién hablar, porque nadie las entendía. Desde mi experiencia médica las he podido guiar, siempre dirigiéndolas a los especialistas, pero con los conocimientos que uno como paciente requiere para afrontar este proceso”.

-¿Qué papel tiene la pareja en este proceso?
-La pareja es vital, a menos que sea una maternidad sola por elección, donde se usa un donante. Pero si estás en pareja, la comunicación, el hablar sinceramente el uno con el otro de sentimientos, miedos, límites y hasta dónde están dispuestos a llegar, es fundamental. Si no eres capaz de tocar estos puntos con tu pareja, desde mi punto de vista, veo muy complejo que resistan la travesía.

-¿Cuánto de lo que plasmó en el libro ha ido cambiando para bien en estos meses?
-Pues en mí han cambiado muchas cosas. Aprendí a estar en paz, solía estar muy estresada y ser perfeccionista. Aprendí a soltar y a dejar fluir, y a dejar actuar a Dios. No todo lo podemos controlar y este ha sido mi mayor aprendizaje. Otra de mis grandes lecciones es que en soledad los caminos duros son muy difíciles. Como seres humanos es más sencillo afrontar juntos las dificultades, y que ser vulnerable no necesariamente te hace débil.

Un propósito más
Yuraima Medina relata que cuando debió crear la campaña de recolección de fondos para lograr su tratamiento in vitro se dio cuenta de que “nos han formado solo para contar nuestros éxitos. Tener que exponer una dificultad desde el punto de vista de nuestro ego nos resulta muy difícil pues socialmente suele verse como un fracaso”.

Aplaude que hoy son más las puertas que abren el camino a una mejora en el mundo y que en su caso pudo notar que “hay muchas causas, fundaciones, etc. para pacientes con cáncer, por ejemplo, cosa que me parece perfecta; pero no existen, o son muy pocas, las causas para dar vida. Siento que es tan importante salvar una vida como crearla”.

Afirma que eso le abrió un espacio para buscar “la manera de lograr que el mundo pueda detectar lo importante que es para la humanidad crear una vida”.

Fotos Norman Milwood @normanmilwood

Conoce más de Yuraima Medina en su proyecto que también está en Instagram