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Los ricos también llorar

por DANIEL LEAL  |  imagen: CORTESÍA | DOMINGO 11 DE MARZO DE 2018
En su segunda temporada, The Crown, señalado frecuentemente como "el programa de televisión más caro" en Netflix, continúa relatando la historia del reinado de la actual monarca británica en clave de melodrama

A simple vista, la reina Isabel II del Reino Unido puede resultar uno de los personajes más sosos y menos interesantes de la historia contemporánea. Lo poco que la monarca ha dejado entrever al público, por alguna grieta accidental entre alocuciones y apariciones rigurosamente planificadas, es que se trata de una persona tímida, cautelosa, quizás hasta aburrida. Todo lo contrario a lo que algunos manuales para escritores sugieren como un buen protagonista. Pero para el escritor Peter Morgan, la pluma detrás de películas como La Reina (2006) y Frost/Nixon (2008), allí es donde está el verdadero encanto real: fuera de la corte británica, nadie sabe cómo ni quién es Elizabeth Alexandra Mary Windsor. Y ese es el punto de partida que utiliza Morgan para la serie The Crown, una joya en la corona del servicio de programación por suscripción Netflix.

La primera temporada de The Crown, estrenada en noviembre de 2016, abarca desde el período inmediatamente anterior a la muerte del rey Jorge VI, el padre de Isabel II, hasta los primeros años del reinado de ésta, retratando las dificultades que enfrenta no sólo como una (jovencísima) monarca recién ungida, sino también como esposa, como hermana y como madre. La segunda entrega de la serie, disponible para los suscriptores de Netflix desde diciembre de 2017, estalla en Egipto con la Guerra del Sinaí en 1956 y culmina con el escándalo Profumo, en 1963. Esta segunda temporada arrastra a la Reina desde una humillante derrota bélica hasta un vergonzoso escándalo sexual –problemas maritales y crisis familiares, inevitablemente, se añaden a la receta.

Aunque los eventos y personajes históricos son el pilar de la narración en The Crown, los diálogos son pura ficción y, cuando es necesario, los hechos se acomodan a los caprichos de la narración. De ninguna manera esto es una lección de geopolítica vintage, sino un adictivo culebrón "isabelino". Como se espera de cualquier proyecto que enliste al director británico Stephen Daldry, el mismo detrás de películas como Las horas (2002) o Billy Elliot (2000), The Crown es un impecable melodrama con diálogos conmovedores, un vestuario impresionante y elevadísimos valores de producción. Básicamente, es lo que se obtiene al combinar la opulencia exagerada de la serie Dinastía, con los buenos modales y el refinamiento de otro seriado, mucho más elegante, reciente y británico: Downton Abbey.

Línea de sucesión
Desde su concepción original, The Crown estuvo planeado como un proyecto de 60 horas de duración, repartidas entre seis temporadas. En vez de envejecer a los actores con maquillaje o prótesis, cada dos temporadas éstos tendrían que cambiar. Así, Claire Foy, quien interpretó a la reina en las primeras dos ediciones, y en 2016 ganó el Globo de Oro a la mejor actriz en una serie dramática por este papel, abdicó del trono en favor de Olivia Colman para la tercera y cuarta temporada. La británica Helen Mirren, ganadora del premio Óscar a la Mejor actriz por su interpretación de Isabel II en la película La Reina, ya declaró que ella no será la heredera de la pesada corona para las últimas dos temporadas de la serie.

La princesa Margarita, el miembro más divertido del clan Windsor hasta la llegada del príncipe Harry, es interpretada en las primeras dos ediciones de The Crown por Vanessa Kirby. En la tercera y cuarta temporadas, Helena Bonham Carter será la actriz responsable de encarnar a la oveja negra, rebelde,  descarriada y borracha de Buckingham.

El imperio contraataca
Isabel II es la monarca que ha estado sentada en el trono del Reino Unido por más tiempo, sesenta y cinco años, superando incluso a su tatarabuela, la reina Victoria, quien duró sesenta y tres años en el cargo. Durante todo este tiempo, Su Majestad sólo ha concedido a la prensa un puñado de entrevistas, alimentando ese mito que asevera que Isabel II sólo puede mantener una conversación sobre perros, caballos o el clima.

Con la velocidad de respuesta y parsimonia que caracteriza al palacio de Buckingham, apenas en diciembre de 2018, el canal de televisión británico BBC estrenó el documental The Coronation. En él, la Reina se sienta para entablar una "honesta conversación" sobre la trascendencia del evento televisado que ella misma protagonizó en 1953. Algunos medios de comunicación han llegado a especular que esta es la respuesta oficial de la Corona a la realidad, y la realeza, ficcionadas por Peter Morgan.

Relacionado con: isabel ii, the crown, netflix

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