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ENTRETENIMIENTO

Ensayando al país entre el teatro y las librerías

Dramaturga, escritora y directora, Vyana Preti es una promotora de la cultura que usa como principal herramienta las palabras: las escritas en papel y las que resuenan desde los escenarios

por SIMÓN RODRÍGUEZ LANDAETA  |  imagen: LUIS MORILLO | DOMINGO 17 DE DICIEMBRE DE 2017
Vyana Preti es una gestora cultural que se ha enfocado en generar propuestas que aporten a la regeneración del tejido social del país por medio de las artes. La directora y fundadora de la Escuela de Teatro Musical de Petare, también es directora adjunta de la cadena de librerías Lugar Común, que cuenta con seis sedes a nivel nacional. Además es dramaturga y se ha especializado en teatro infantil. Escribió y dirigió la taquillera obra Ratón y Vampiro, basada en el cuento homónimo de Yolanda Pantin.

La Librería Lugar Común es uno de los emprendimientos culturales más exitosos del momento ¿Cómo logra mantenerse y expandirse un negocio dedicado a la literatura?
Lo que tratamos de hacer con todos nuestros espacios es que no sean solamente de libros, sino que sean flexibles, que puedas encontrarte desde un evento de hip hop hasta unas reflexiones sobre la obra de Ednodio Quintero. Son espacios que dejan de entenderse como recintos para lectores o ambientes académicos, y se vuelven espacios de encuentro, de fiesta, de reflexión y de crítica.

Otra cosa que ayuda a que las librerías estén abiertas es que están allí para ser utilizadas por los ciudadanos. Mucha de la programación se arma sola ya que numerosas organizaciones, editoriales independientes, embajadas, o los estudiantes que presentan sus trabajos en el Espacio de Tesis, todo encuentra un lugar común, un espacio presto a ser utilizado por ellos. Es una relación de retroalimentación con los ciudadanos.

El éxito se lo debemos a los lectores que son fieles, el que ama leer lo va a seguir haciendo siempre. Pero también se lo debemos a las nuevas generaciones, los nuevos consumidores de cultura que se han permitido habitar estos espacios desde todas las formas: la música, la política, las nuevas artes visuales como el GIF, todo eso es este espacio. Nosotros ensayamos lo que queremos ser como país.

También diriges la Escuela de Teatro Musical de Petare ¿Cómo surgió ese proyecto?
Surgió en el 2011 como una respuesta a un proyecto iniciado por la alcaldía de Sucre, reinaugurar el Teatro de Petare César Rengifo. Se reconstruyó todo el teatro: sus butacas, el sonido, los telones, el piso, todo. A medida que íbamos avanzando en la reinauguración, nos dimos cuenta que el teatro no tenía todavía arraigo en la comunidad, a pesar de que ese era un espacio que tenía que ser para la comunidad, no para que el público foráneo viniese, aunque eso también sucedió luego. Pensamos que la manera de hacer esto era a través de los niños, formándolos como espectadores y haciendo que generaran también sus propios espectáculos.

¿Cómo ayuda el teatro a la formación de los niños?
Yo estudié filosofía en la UCV, me interesé por el ámbito de la ética y me especialicé en filosofía para niños. Encontré en el teatro la manera perfecta de unir muchas ideas que me interesaban: cómo hacer para propiciar en los individuos capacidades democráticas, no entendiendo la democracia como un proceso acabado, sino como un proceso en continua progresión y que necesita que sus actores, los ciudadanos, tengan habilidades como trabajar en equipo, saber escuchar, dar razones y argumentar.

La escuela está inmersa en Petare, uno de los barrios más peligrosos de Latinoamérica, y forma parte de Venezuela, un país violento, no solo en el sentido de la inseguridad, sino porque las maneras de relacionarnos con el otro no son las más asertivas. Por eso la escuela es un espacio donde no solamente se forma de manera profesional a actores y actrices, sino que también tiene muy clara que su misión es construir prácticas para la convivencia democrática y acompañar a los jóvenes que han crecido con nosotros en sus procesos, para que sigan su educación y rompan los patrones que les impiden seguir sus sueños.

Algunos piensan que las generaciones de niños y adolescentes que están naciendo y creciendo en este momento son "generaciones perdidas". ¿Qué les dirías a quienes opinan esto?
Pienso que cada generación tiene un reto y el de esta ha sido muy duro. Por un lado considero que los niños con los que tengo la dicha de compartir y verlos crecer, incluida la generación de mi hija que ya es adolescente, han tenido que tomar decisiones políticas desde muy pequeños. Ya con cinco o cuatro años saben quién es el presidente, si están en contra o a favor; pienso que eso los hará entender que la política es un aspecto cotidiano de la vida. Tener la consciencia del sacrificio de sus padres es una vivencia dura. Esto no los hace una generación perdida, sino una generación que va a renacer con fuerza y con una visión muy clara.


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