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ENTRETENIMIENTO

Gustavo Rondón, un sueño construido con rigor y disciplina

Precedido por el premio como mejor cinta en el Festival de Cine de lima y su selección en La Semana de la Crítica del Festival de Cannes, el director de La Familia habla de su proceso de formación y sus ganas de seguir contando historias alejadas de todo artificio y espectacularidad

por KARÍN VALECILLOS  |  imagen: CORTESÍA | DOMINGO 27 DE AGOSTO DE 2017
"Esta es la historia de un padre y un hijo aprendiendo a ver, aprendiendo qué hacer, aprendiendo cómo mirarse. Este es el punto central de esta película, la esencia de la experiencia visual, la naturaleza del cine en sí mismo". Estas fueron las palabras de Charles Tesson, director artístico de La Semana de la Crítica, que dio paso a la premier de La Familia, de Gustavo Rondón Córdoba en la 70 . Edición del Festival de Cine de Cannes, siendo el primer largometraje venezolano seleccionado en esta sección.

Gustavo Rondón comenzó su carrera como director de cortometrajes. Su corto Nostalgia fue parte de la Selección Oficial de La Berlinale 2012. La Familia es su primer largometraje, producido por Natalia Machado, Marianela Illas, Rubén Sierra y Rodolfo Cova, y es el resultado de un viaje que inició como espectador y amante del cine.

Eres egresado de Comunicación Social, ¿cuándo surgió el interés de hacer cine?
La inquietud surgió hacia la segunda mitad de la carrera cuando empecé a ver materias relacionadas al cine. Yo era un cinéfilo pero miraba el cine como espectador. Luego hubo un par de películas que me hicieron pensar: "si esto se puede lograr en el cine, a mí me gustaría intentarlo".

¿Cuáles fueron esas dos películas?
Alicia en las Ciudades y París, Texas. Recuerdo que Alicia en las Ciudades tenía unas atmósferas increíbles y eso es algo que a mí me interesa, el contar con muy poco, el contar a través de atmósferas que a su vez generan sensaciones. En el caso de París, Texas hay una propuesta estética que trabaja en función de la historia y no a la inversa.

Cuando decides especializarte, realizas estudios en la Escuela de Cine de Praga.  ¿Por qué? ¿Qué te interesaba?
Tenía un interés por el cine de Europa del Este. Cuando decidí continuar mi formación, busqué en esa dirección hasta que llegué a la Escuela de Cine de Praga. Lo que encontraba atractivo en ese entonces es que era un cine ligado a la cotidianidad del ser humano. El cineasta que terminó de marcarme fue Kieślowski. También Milo Forman, era un cine que para mí tenía una magia increíble, no se valía del artificio ni de la espectacularidad para contar historias que me conmovían.

¿Qué se dejó permear en tu obra luego de tus estudios en Praga?
En la Escuela me sucedió algo muy importante, cuando llegué ya había realizado tres cortos. Uno fue el que hice para el canal TNT, que fue como un "toma todos los juguetes para que vivas eso". Yo pensaba que el camino del aprendizaje hacia un largometraje iba a ser más corto y por el contrario, al entrar en una escuela de tradición, fue como una cachetada. Tuve un mentor que fue muy estricto en volver a lo básico, empezar a hacer cosas muy pequeñas.

Hay en tus trabajos una constante: la exploración del vínculo familiar, ¿quisieras hacer de esto tu poética, tu línea de trabajo?
Le tengo mucho miedo a quedarme enfrascado en algo, pero sin duda el tema de las relaciones familiares me sigue llamando la atención. Hay otra cosa que me inquieta y está en La Familia, creo que estamos en un lugar que nos define mucho y me interesa narrar ese lugar, cuál es la influencia que tiene sobre nuestras vidas y nuestra cotidianidad.

En Venezuela la figura de la madre es central en nuestra cultura, sin embargo, tú indagas en el padre, ¿qué te motiva?
En Nostalgia obedeció a un proceso personal, no solo porque estaba afrontando el hecho de ser padre, sino la responsabilidad que implica la adultez. En cuanto a La Familia fue extraño, al inicio existía la figura de la madre, pero no lograba hacerla funcionar en ese triángulo, siempre iba hacia el padre, hasta que se planteó que el personaje no estuviera, y es entonces cuando me propuse que los personajes estuvieran marcados por su ausencia.

La Familia tiene su premier en la Semana de la Crítica, pero ha tenido un recorrido internacional previo, ¿crees que la selección en Cannes es el resultado de ese trabajo?
El trabajo de desarrollo de La Familia arranca desde los cortos, soy quizás uno de los directores venezolanos que más ha hecho cortos antes de realizar un largometraje, y esto me permitió comenzar un camino internacional. La selección de Nostalgia en La Berlinale fue fundamental. Luego, al trabajar con los productores, unimos la fortaleza de la idea a la experiencia que ellos traían en el desarrollo de proyectos internacionales. Como dicen: "hacer una película mala es fácil, hacerla es difícil, hacerla bien es aún más difícil". Es el producto del trabajo de un montón de gente, hasta que la película encuentra su lugar.

Tomando esta última frase, luego del éxito de Azul y No tan Rosa, Pelo Malo, Desde Allá, y ahora que en el Festival de Cine de Múnich estuvieron presentes tres películas venezolanas, incluida La Familia, ¿nuestro cine está encontrando su lugar?
Me gustaría pensar que sí, me gustaría pensar que no es una coincidencia. Hay gente que se las ha visto duras, que les ha tocado solos hacer que sus películas consigan un espacio. Creo que hay algo que también debemos tener claro: hay un interés en el país por todo lo que está pasando. Las películas que de alguna manera hablen de ese país y no le den la espalda encuentran un lugar.

Después de estrenar La Familia en Cannes, ¿cuál es tu siguiente paso?
Tengo una idea nueva que quiero escribir con la mayor calma posible. Veo Cannes como un resultado y no como un objetivo. Si estar en Cannes nos da la oportunidad de impulsar nuevos proyectos, maravilloso. Es un momento raro, porque muchos hacen planes para irse, pero yo creo que nuestro cine aún tiene mucho para dar.

Si un joven o una joven te dice que quiere hacer cine, ¿qué le dirías?
Que vea muchas películas, que estudie y se cultive lo más que pueda, y que se junte con la gente que hace cine parecido al que le gusta. Lo más difícil en este medio es encontrar a la gente con la que a uno le guste estar. Hay quienes piensan que hacer películas es fácil, el buen cine se hace con rigor y disciplina, y muchos tiran la toalla rápido. A veces veo películas venezolanas que me hacen preguntarme qué películas ve este director. Por eso es necesario el rigor y la disciplina para apuntar a lo que quieres y hacer la película que sueñas.

¿La Familia es la película que soñaste?
La Familia se parece mucho a la película que soñé, en algún momento tuve temor de que envejeciera en mis manos, pero después de todo, siento que se parece bastante a la película que yo contaba desde el comienzo.

Relacionado con: cine venezolano, gustavo rondón

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