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Noel Schajris, Doctor corazón

"¡No! ¿De dónde sacan eso!", y enseguida una carcajada. Se refiere al título. Lo cierto es que junto a Leonel García, su compañero de Sin Bandera, el cantautor argentino ha hecho de la pasión amorosa un modus vivendi. Tras dos años de separación, el dúo se reencuentra en la gira Una última vez, que tocará Venezuela el 17 de marzo.

por SIMÓN VILLAMIZAR  |  imagen: CORTESÍA | DOMINGO 12 DE MARZO DE 2017
Foto: cortesía Sony
Ha escrito decenas de canciones de amor para el dúo Sin Bandera.  Ha grabado cuatro discos como solista. Y ha hecho dúos con veteranos del romanticismo como Alejandro Sanz, Diego Torres, Luis Fonsi, David Bisbal, John Legend, y con los venezolanos Ricardo Montaner, Franco de Vita y Kiara. Pero Noel Schajris, el cantautor argentino, se niega rotundamente a que le coloquen alguna etiqueta. ¿Gurú del amor? "¡Nooooo! ¿De dónde sacan eso?", respinga él con sorpresa. ¿Acaso un acólito de Cupido? La pregunta solo dispara su sonora carcajada. ¿Poeta? No es él quien tiene que decirlo.

Schajris, quien naciera en el barrio porteño de Las Flores hace 42 años, se formara musicalmente en el Conservatorio Juan Pedro Esnaloa de Buenos Aires, se curtiera a los veinte con una banda de amigos a la que bautizó como X-tra Soul, y finalmente encontrara el estatus de estrella de la música latina gracias a su vínculo profesional con Leonel García, ha hecho, sin embargo, de la pasión amorosa un modus vivendi al que, mejor aún, ha terminado por sacarle cuantiosos dividendos, amén de dos Grammy Latinos, seis premios Lo Nuestro, tres estatuillas Oye!, y un Ascap, que entrega anualmente la reputada Asociación Americana de Compositores.

"¿Gurú, yo? No, no sé si llamarme así", se presta Nahuel Schajris Rodríguez  su verdadero nombre a reflexionar acerca del asunto, pocos días antes de aterrizar en Venezuela con su gira Una última vez, que planificó meses atrás para brindarle a sus fanáticos la posibilidad de un nuevo encuentro con los éxitos de la agrupación Sin Bandera, de la que terminó separándose hace dos años. Tal vez no el último, porque se opone a pensar que el concierto del 17 de marzo, en la terrraza del Centro Ciudad Comercial Tamanaco (CCCT), al que traerá la misma banda completa de músicos que lo ha acompañado ya por Perú, Chile y Estados Unidos, pueda llegar a ser una despedida definitiva. Ya habrá tiempo de montar deja escapar como una novedad , su show Primera fila encore.

"Hay algo que sí está claro para mí agrega el cantautor vía telefónica. Uno percibe, generalmente, que el amor solo está en una balada pop, pero no es así. Definitivamente está presente en todos los estilos de música. En el rock hay amor, en el funk hay amor, en la salsa, en la cumbia, en la bachata y en el merengue. Mira que también en la ópera hay amor.  Y, por supuesto, que hay también en el reguetón... Lo único que cambia, de acuerdo con el género, es la manera de abordarlo. Pero cuando hablas de amor y lo haces de una manera profunda en una canción, suele ser muy poderosa, sin duda".

¿Usted se atrevería a definir el amor?
"El amor es el material del que está hecho el universo. Soy de los que cree firmemente que cada cosa está hecha con esa energía infinita a la que hemos bautizado como amor".

Pero si uno escucha las canciones de Sin Bandera, y también las suyas como solista, se da cuenta, sin embargo, de que su especialidad y la de su compañero Leonel García es precisamente la energía contraria: el desamor...
"No sé si diría que la especialidad de Sin Bandera sea el desamor. Sobre todo porque nosotros hemos mantenido siempre una misma línea: dejar una puerta de luz abierta, inclusive en las canciones más tristes. Para mí la mayoría de las canciones de Sin Bandera tiene mensajes que te elevan, no que simplemente te deprimen o que te hacen sentir nostálgico. No, no, si te fijas bien te darás cuenta de que hay una constante en la mayoría: una nota positiva, a seguir creyendo, a no perder la esperanza".

De modo que usted diría que hay una cura para el desamor...
"Ahhh, por supuesto que existe cura. El tiempo cura absolutamente todo. Nada es tan dramático como pensamos que es en el momento. Con el tiempo, con el contexto de la vida, y con la perspectiva que te da la madurez, al final siempre te terminas dando cuenta de que, en realidad, te estabas ahogando en un vaso de agua. Seguramente sonará a frase hecha, pero las cosas son bien pequeñitas cuando ves el contexto del universo".

Antes el despecho se curaba a punta de rockola, mucho bolero de La Lupe, Carmen Delia Dipiní y Olga Guillot, y con una buena dosis de alcohol. ¿Es verdad que ahora se trata con los cinco discos de Sin Bandera?
"Yo espero que nosotros podamos ayudar a hacer una catarsis emocional. Seguramente hemos contribuido a que alguien encuentre una cura, por qué no. Pero la música, en general, ayuda a procesar las cosas. Siempre digo que la música es el mejor doctor".

Hay estudios científicos que sostienen, sin embargo, que el amor dura a lo sumo tres años. ¿Qué dice usted?
"Esos estudios son muy raros. No sé qué le diría a esos científicos en caso de conocerlos. Pero yo puedo atestiguar que dura más. Mucho más que eso. Y estoy seguro de que hay miles y hasta millones de personas que opinan como yo. Lo que ocurre es que va cambiando, sí, se va transformando".

Disculpe que lo contradiga, pero en una entrevista usted llegó a decir: "Prometer amor eterno, es irreal"...
"Es que hablaba, quizás, de ese amor idílico de los primeros meses. Pero el amor eterno sí existe. Sólo que se sustenta y se alimenta día a día. Sí, es lo que dicen todos: es una plantita que se riega todos los días. Y si no la riegas, no hay amor eterno, y punto".

Por cierto, en su caso experimentó años atrás el tipo de amor más grande que existe: el de padre.
"Eso es cierto: el amor de padre es el más grande. Puedo decir que es infinito. Tanto, que cada día descubro nuevos niveles de profundidad. Y ahora con el hijo que está por nacer, estoy seguro de que será la misma historia. Toda mi vida, todo lo que hago, incluso mi trabajo musical, está tocado por ese amor, por eso que yo defino como una bendición".

¿Qué clase de amor lo une a Venezuela?
"Si revisas mi Instagram, te darás cuenta de que la mayoría de mis seguidores son venezolanos. Eso es totalmente cierto. Y mi primer Disco de Oro como solista lo obtuve en Venezuela. Eso nunca lo voy a olvidar, así que es parte de lo que hemos hablado aquí: de las distintas formas de amor que existen. El que siento por ustedes es un amor que se nutre de aprecio, de cariño, de gratitud. Se nutre también de las maravillas que uno encuentra allá: la gente, la comida, como el pabellón criollo y los tequeños de hojaldre, y la energía inmensa que desbordan todos en los conciertos. Por eso cuando a uno le dicen que va a cantar en Venezuela, siente alegría de poder regresar y de poder cantarles. Yo estoy seguro de que va a ser maravilloso. No puede ser de otra manera porque lo hacemos con amor".

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