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  • YOLIMER OBELMEJÍAS

05/08/2018 12:00 am

El intérprete certificado en dos ocasiones por la Academia Latina de la Grabación comparte cómo divide su tiempo entre el canto, la composición, la producción y su apretada agenda de conciertos, adelanta sobre sus planes de internacionalización y lo que ha tenido qué sacrificar en su camino hacia el éxito.

Parado frente a un piano no lo piensa. Se sienta frente a él y empieza a ejecutar los acordes de un tema de Franco de Vita. Es algo orgánico. ¿Y cómo no lo va a ser? Si cuando tenía cuatro años Juan Miguel Dell'Orco (Turén, 1982) agarraba las ollas de su abuela y las tocaba cual batería, su primer interés musical. “A los siete, soñaba con ser cantante o tocar en bandas de artistas famosos”.

Viendo su deseo, su mamá María Herminia, le propuso tocar el timpani en la Orquesta Sinfónica Infantil Juvenil de Acarigua. “Como no había cupo para lo que quería, me pusieron a estudiar violín. Así empezó todo”.

A medida fue creciendo, participó en concursos de canto y se convirtió en vocalista y baterista de la banda Oxono y empezó a escribir y producir. “Me hice productor porque mi familia no tenía dinero. Busqué presupuestos y como no podía pagar, pedí un teclado prestado y comencé a hacerlo yo mismo”.


Lanzó los discos Baila morena y Segundo; y que ha trabajado con: Jerry Rivera, Eddy Herrera, Sharlene Taule, Guaco, Nelson Arrieta, Oscarcito y Jonathan Molly, entre otros. 

La Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación lo certificó dos veces por su trabajo como productor en Guaco Histórico 2 y Bidimensional, de Guaco. 

Hace poco, concluyó el Tour 3 Generaciones, que lo llevó junto con “La superbanda de Venezuela” y La Melodía Perfecta a las principales ciudades del país. 

- ¿Cómo hace para bandear las facetas de cantante, compositor y productor?     
- Es difícil. He perdido momentos familiares importantes y amigos. Me ha tocado hacer sacrificios para disfrutar más adelante de las mieles del éxito. He tenido que priorizar al cantante y desde que comencé a hacerlo, he visto mejores resultados.

- ¿Cuál le gustaría que fuera su contribución al mundo de la música?
- Hacer temas que perduren en el tiempo. Y me he planteado un compromiso doble, que me gusten a mí y que funcionen en la calle. 

- ¿No le da miedo que lo tilden de artista comercial? 
- Para nada. No tengo ningún complejo en decir que soy un artista comercial. A mí me hace feliz hacer esta música y qué bueno que coincida con el espectro comercial y la gente la disfrute. Si tuviera que escoger el mismo camino como cantante, compositor y productor lo escogería de nuevo. 

- ¿Cuáles son sus ambiciones? 
- Odio la comodidad, es peligrosa. Hace que te conformes, que no alimentes tus aspiraciones. Poco a poco, aquí en Venezuela, he ido cumpliendo objetivos que fueron muy difíciles de lograr para mí durante muchísimos años, pero no quiero quedarme pegado en eso. Pienso que no hay metas sino caminos constantes. Sin metas nuevas me quedo una zona de confort, así que actualmente estoy concentrado en arriesgarme más con las canciones. Si no tienes razones profesionales para luchar todos los días, se pierde el sentido de la vida. Vienen otras etapas profesionales en mi carrera. Pienso llevar mi música a Centroamérica, Perú, Ecuador y Chile. He logrado hacer alianzas artísticas con colegas cubanos, colombianos y puertorriqueños. Ahora viene un trabajo muy fuerte. Este año es clave, de hacer grandes apuestas a nivel internacional. 



- ¿Cómo hace para marcar una diferencia entre su sonido y los temas que hace para otros artistas?
- Siempre se va a notar porque forma parte de mi identidad musical. Es mi responsabilidad hacerlo porque el mercado ya no aguanta tanta copia y pega. Hay mucha música parecida, copiada, reversionada y la gente se merece mucho más. 

- ¿Siente la presión de que cada tema nuevo sea un éxito?
- Sí, es un reto, es más presión cuando es para otro artista porque cuando te pagan te dicen: “estoy garantizado” y entonces, ¿cómo hago para que esa expectativa se cumpla? Yo no mateo a ningún producto, así esté full. Trato de trabajar con pocos. Hago un promedio de 6 a 10 canciones mensuales porque así le dedico a los productos el tiempo que se merecen.

- ¿Cómo hace con el cansancio físico, psicológico y emocional? ¿de qué manera hace para preservar su salud?
- El cansancio físico es constante. Soy de los que les gusta acostarse tarde siempre y, por ende, me cuesta levantarme temprano. Mis horas más creativas son en la noche. Trato de comer bien y hacer ejercicios, pero últimamente no he podido. Y en la parte emocional, me aferro mucho a Dios. Me pega cuando duro mucho tiempo sin ver a mi papá y a mi mamá, pero trato de estar comunicados con ellos. 

- ¿Su familia reclama su presencia? 
- No, entiende porque saben que nací para esto y que los sacrificios son necesarios. A mi pareja María y a mi hijo Cristian los veo cuando están aquí en Caracas. 

- ¿Cuántos años tiene con María? 
- 11 años. Hemos aprendido a vivir así y es una realidad. O la disfrutamos o nos quedamos lamentándonos por una situación que no va a cambiar. 

- ¿Cómo hace para que la fama no se le suba a la cabeza?
- Comprendo que todo esto forma parte de una cadena de logros que están ligados a la música, pero estoy consciente de que es pasajera. Con el número de artistas que hoy dominan la escena musical es ridículo creerse cuentos. Va a llegar un momento en que no vas a hacer un artista tendencia. Yo no estoy exento de eso y eso me va a pasar si no hago las cosas bien; no hago música; y si cuelgo los guantes. 



- ¿Qué significó para usted poder participar en el Tour 3 Generaciones?  
- Guaco es la banda venezolana que he admirado desde que tengo uso de razón y el hecho de que hoy en día pueda trabajar con ellos es indescriptible. Gustavo Aguado ha sido como un padre musical y su hijo Gilberto, el mánager, un aliado increíble, son como mi familia. Hace 10 años los perseguía para entregarles un demo del tema Mi tierra y nunca se dio. Si en aquella época me hubieran dicho que algún día saldría con ellos de gira, no lo hubiese creído. Y a La Melodía Perfecta le he tomado mucho cariño, hemos logrado hacer juntos cosas importantes. 

- ¿Cree en el poder de la visualización?
- Totalmente. Creo en el poder de la atracción porque me he dado cuenta de que todo lo que he visualizado gradualmente se ha ido cumpliendo. Imaginé que miles de personas cantaran un tema mío en un concierto y lo he logrado. He soñado muchas cosas que hoy en día estoy viviendo y estoy seguro que muchas más se harán realidad, pero por sobre todas las cosas, creo en el poder de Dios para premiar a la gente. 


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