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  • MAYTE NAVARRO

05/08/2018 12:00 am

Aunque el bautizo del tercer hijo de los duques de Cambridge no tiene la categoría de una celebración de Estado levantó las mismas expectativas. Considerado un acto familiar, cumplió con las tradiciones de los Windsor: se utilizó aguas del río Jordán y Louis Charles Arthur vistió el faldellín que es una réplica del encargado por la reina Victoria para el bautizo de su hija en 1840.

El príncipe William y Catherine quisieron revivir momentos especiales de su vida durante esta ceremonia, por eso encargaron que en el programa musical se incluyeran dos piezas que se interpretaron el día de su boda, This Is the Day Which the Lord Hath Made y el Prelude on Rhosymedre, que también se escuchó en el matrimonio del príncipe Carlos y Diana, abuelos del recién cristianado.

Notorio el segundo plano de Meghan y Harry, quienes no quisieron robarle el protagonismo a su sobrino, quien tampoco tiene padrinos de la realeza sino a los mejores amigos de sus padres, entre ellos Nicholas van Cutsem y la prima de la duquesa, Lucy Middleton. 



Para la duquesa de Sussex la capilla del palacio real de St. James guarda recuerdos recientes muy especiales, pues allí también recibió el bautizo antes de su boda con el príncipe Harry.

Quizás el hecho más significativo de esta ceremonia haya sido la ausencia de Isabel II y de su esposo, lo que indica como la soberana, paulatinamente, va disminuyendo su actividad.

Según el fotógrafo Matt Porteous, un reconocido retratista y encargado de hacer las fotos oficiales del acto, la gráfica más famosa de la celebración, no fue planificada. El público la pudo disfrutar porque a los duques le encantó y la agregaron a las tradicionales. Una fotografía que representó la primera sonrisa pública de Louis de Cambridge y se convirtió en viral.




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