ESPACIO PUBLICITARIO
 |  
 |  
Notas

La dolce vita de Lorenzo Vigas

A los 15 años filmó El Ídolo, travesura de suspenso registrada con una cámara VHS que le regaló su padre, el maestro Oswaldo Vigas. Recientemente hizo historia al convertirse en el primer latinoamericano en obtener el León de Oro, máximo galardón del Festival de Cine de Venecia con su filme Desde Allá. Después de los aplausos, este biólogo cuenta su idilio con el cine.

por PABLO BLANCO  |  DOMINGO 1 DE NOVIEMBRE DE 2015
Una llamada internacional es la única posibilidad de conversar en este momento con Lorenzo Vigas, el realizador merideño que logró, este año, para Venezuela y toda Latinoamérica, el primer León de Oro, premio más importante del Festival de Cine de Venecia, con Desde Allá, filme protagonizado por el chileno Alfredo Castro (Lucho Guzmán en la nominada al Oscar No, de Pablo Larraín) y un descubrimiento local con nombre de cantante de música llanera: el joven Luis Silva.

Se trata de una producción de Rodolfo Cova, antes a cargo de la ganadora del Goya 2013 Azul y no tan rosa y de éxitos de taquilla local como Papita, maní, tostón, La hora cero y Piedra, papel o tijera, entre otros. El guión fue escrito a cuatro manos entre Vigas y su amigo, el mexicano Guillermo Arriaga, artífice de las exitosas historias filmadas por Alejandro González Iñárritu: Amores Perros, 21 Gramos y Babel. En la producción ejecutiva resaltan los nombres del "Cacique" Edgar Ramírez y del mexicano Gabriel Ripstein, ganador del premio a la Mejor Ópera Prima en el Festival de Cine de Berlín de este año con 600 Millas.  

Tras el triunfo, Italia no ha sido, obviamente, la última parada. A través de Celluloid Dreams, la compañía francesa que coordina los estrenos y la rotación de la película fuera del país, ya han estado en la agenda: el Festival de Cine de Toronto, en el que estuvo en la categoría Discovery, que presenta nuevos talentos; luego en el de San Sebastián, donde Silva obtuvo una Mención Especial por "su carisma y valentía a la hora de componer su personaje", y posteriormente, en Biarritz, Francia, donde el joven se llevó el premio al Mejor Actor. Luego del Festival de Cine de Londres y otros encuentros internacionales, la cinta llegará a Venezuela en el primer trimestre de 2016 y seguramente será postulada al Oscar 2017, aunque el realizador aún no lo da por sentado. "No está en mis manos, hay que darles chance a los estrenos venezolanos de 2016".

Para quien no está familiarizado con el festival, Lorenzo se ha encargado de explicarlo de una manera muy sencilla: "Esto es como el equivalente en fútbol a haber ganado la Copa Mundial de la FIFA", comenta entre risas. Fuera de broma, este León vale su peso en oro. El de Venecia es el festival de cine más antiguo del planeta, reúne a los más grandes directores de arte y ensayo. Se trata de un festival Clase A; es decir, está reconocido por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Fílmicos (FIAPF), como uno de los más importantes del mundo, en el que también se cuentan La Berlinale, en Alemania; el Festival de Cine de San Sebastián, en España; y el Festival de Cannes, en Francia.

"Poco a poco todo va volviendo a la normalidad", comenta Lorenzo tratando de convencerse de ello y enfocado en conseguir financiamiento para La Caja, su próximo proyecto, que completa lo que ha sido anunciado como una trilogía sobre la paternidad ausente, a la que preceden Los elefantes nunca olvidan, su cortometraje de 2004, y la triunfadora de Venecia. Cuando se le pregunta cómo está su ego después del premio dice riendo: "Eso está por verse".

Cinema Paradiso
Entre las citas obligadas del cine y, especialmente, de la prensa especializada está la del Festival de Venecia, enmarcado en la Bienal de la misma ciudad, con unos niveles de cobertura mediática que permiten a los cinéfilos deleitarse con galerías que registran el encuentro entre los realizadores más respetados de Europa y Asia y a los directores y estrellas del Hollywood contemporáneo. Siendo así, no es menos que pertinente preguntarle a Vigas cómo es esa experiencia in situ.

"Es mágico, indescriptible. Hay una sensación de tranquilidad a pesar de la presencia de todas esas estrellas, los paparazzi, y el glamour inherente al encuentro. Uno siente una cosa relajada muy agradable en ese sitio maravilloso que es la isla de Lido, a cinco minutos en lancha de Venecia, un balneario bellísimo. Después de la presentación de la película y de leer las buenas reseñas de Variety y de The Hollywood Reporter, los representantes internacionales de la película nos montaron en los barcos oficiales del festival y nos llevaron a cenar, fue realmente especial. Y sin querer sonar pretencioso debo mencionar que nuestra película marcó un antes y un después en el festival. Supimos que el jurado ya casi tenía listo el veredicto final y tuvo que replantearse la premiación por nosotros. Aparecieron nuestras esperanzas".

Gritos y susurros
El jurado del festival de Venecia estuvo presidido por el mexicano Alfonso Cuarón, ganador del Oscar por Gravity. Esto abrió una pequeña polémica en torno a la posibilidad de que el mexicano "ayudara" a ganar a Desde Allá, gracias a la relación amistosa que tiene con su paisano Guillermo Arriaga, guionista del filme.

"Lo que más me gusta es que haya críticas encontradas", dice Lorenzo. "Y lo peor que puede pasarle a una película es que deje a todo el mundo indiferente. Ahora bien, pensar que Alfonso Cuarón nos favoreció es una forma muy banal y simplista de evaluar cómo ocurren las cosas. Sin embargo, nunca va a faltar ese tipo de comentarios. En todo caso, después del premio se nos acercó el jurado y supimos que la decisión fue bastante unánime. Tuve la oportunidad de conversar con el turco Nuri Bilge Ceylan, a quien admiro profundamente, y me dijo que él fue uno de los que más se peleó para que nos diesen el León de Oro. Le comenté que como director yo era obsesivo, compulsivo, controlador y perfeccionista. Y me dijo: ‘Es bueno que seas así'. En realidad soy así, es un peso para mí, pero no puedo ser de otra forma. Hago que el equipo ‘sufra' el rodaje y Desde Allá implicó una filmación intensa, muy cargada emocionalmente".

Más allá del silencio
Salvando las distancias que hay entre ambas producciones, es inevitable recordar, con el triunfo de Desde Allá en Venecia, el de Pelo Malo, de Mariana Rondón, en San Sebastián. Las une a juzgar por las reseñas sobre la cinta de Vigas la economía del diálogo, el tema de la homosexualidad y el de la violencia social. Tras sus premios, la cinta de Rondón se estrenó en el país y generó opiniones encontradas por estas características. Se le pregunta a Vigas qué cree que ocurra con la suya en Venezuela.

"No critico las películas que nos muestran nuestra realidad. Desde Allá también lo hace, refleja el contexto social venezolano, conflictivo, con una diferencia de clases muy fuerte, donde los jóvenes tienen que salir a la calle a buscarse la vida. Yo procuré que eso viniese acompañado de una historia muy interesante que atrapase la atención del espectador. Sería muy simplista decir que es una historia sobre la homosexualidad. La película trasciende eso. Es un elemento más. Lo es más sobre las carencias de afecto y sobre un encuentro de mundos muy separados. Si a Elder (Silva) en vez de Armando (Castro) se lo lleva una señora de 60 años y lo cuida como él, igual se enamora de ella.

"En cuanto al ahorro de parlamentos, es normal que haya gente a la que le guste más las películas muy dialogadas. Entraríamos en un terreno subjetivo. Pero que se señale que en mi película predomina el gesto sobre la palabra para mí es un elogio, no una crítica. En todo caso, espero que Desde Allá nos ayude a dialogar, que es finalmente lo que nos hace falta en Venezuela.

"El guión cuenta, también, una historia sobre la soledad y tiene a Caracas como un escenario maravilloso, con toda su complejidad, su bullicio y su tensión, pero también con sus cosas bellas. Habrá realizadores a los que les gusta hacer películas para entretener, sin ningún tipo de profundidad. Yo no tengo nada en contra de ese tipo de cine, es bueno que esté y que nos haga olvidarnos de nuestros problemas, pero no es lo que yo hago".

Un poco de allá, un poco de acá
Antes y después de la noticia del León de Oro, Lorenzo ha comentado lo emocionado que se sintió con el hecho de que en el jurado de Venecia estuviesen Nuri Bilge Ceylan y Hou Hsiao-hsien, dos de sus realizadores predilectos. Del cine venezolano menciona tres favoritas sin titubear: Araya, de Margot Benacerraf; Jericó, de Luis Alberto Lamata, y El pez que fuma, de Román Chalbaud.

"Yo veo cine de todo el mundo, lo cual creo que es muy importante para todo cineasta. Hou Hsiao-hsien tiene una película que se llama Millenium Mambo que para mí es toda una referencia. Me gusta Hsiao-hsien por la simpleza y la síntesis con la que filma. En cuanto a Ceylan, es capaz de crear atmósferas de una forma tan sutil como poderosa metiéndose mucho dentro de los personajes. Lo comprobé en Uzak, la primera película suya que vi, y luego en Érase una vez en Anatolia, una de sus mejores. Veo con el mismo interés los trabajos del francés Bruno Dummont, del austríaco Michael Haneke y a los maestros del pasado como Robert Bresson. El primer director importante que yo seguí en mi adolescencia fue a Bergman. Fue quien hizo que yo me percatara de que podían hacerse películas sobre la psique".

Genio y figura (paternal)
Durante su alocución al recibir el León de Oro, Vigas dedicó el premio a su padre, su primera influencia en torno al arte.

"Papá compartió con el equipo durante la filmación de Desde Allá. Todos en el set estábamos contentísimos de que estuviese allí. Nunca interrumpía nada, yo le pedía su opinión y me la daba. Recuerdo que le gustó mucho una escena en la que Elder va por segunda vez a casa de Armando y se lleva un dinero que Armando tiene sobre la mesa. Le llamó la atención la mirada de los personajes en esa escena y el uso de la luz. Me hizo varios comentarios sobre eso en el set. Murió justo después de que terminamos de filmar. Fue muy duro. Tuve que esperar un par de meses para comenzar el proceso de postproducción que, finalmente, me ayudó un poco a salir del luto. No me quedaba otra opción que ponerme a trabajar duro. En mis películas hablo de la ausencia paternal, pero mi padre siempre estuvo. El tener la necesidad de contar historias a través de la imagen se lo debo a él".

Entre la ciencia y la esencia.
Lorenzo, de formación mayormente autodidacta en materia cinematográfica, y licenciado en Biología, comenta que cuando le faltaban dos meses para terminar una maestría en Biología Molecular tomó la decisión de irse a la New York University a hacer dos talleres de cortometraje, con el sentido de canalizar a tiempo lo que ya era una pasión.

"Desde niño, hacíamos maratones de películas en mi casa. Mis amigos se quedaban dormidos y yo podía seguir corrido hasta el amanecer. Cuando papá me regaló la cámara comencé a hacer películas caseras con esos amigos, que eran también los de las tardes de fútbol en el colegio Francia: André Maillet, Arturo y Humberto Jaimes, hijos del pintor Humberto Jaimes Sánchez, y John Frasser, por nombrar solo algunos. Hacíamos películas de adolescentes de suspenso, muy malas. Una se llamaba El Ídolo. Mi papá tenía una gran colección de arte precolombino y había una figurita alrededor de la cual creamos esa historia. Quien tenía acceso al ídolo tenía acceso a sus poderes. Te estoy hablando de historias de muchachos. Eran ideas mías pero todos aportábamos algo. Fueron años divertidos".

Lo que define el realizador como su "primer trabajo serio" es Vigas en la Moneda, un documental que recuerda haber completado a principios de los noventa cuando contaba unos 26 años sobre la exposición de Oswaldo Vigas en el Museo de la Moneda de París.

"Hasta lo transmitieron luego en la televisión. Yo estaba en Boston haciendo un postgrado en Biología Molecular y me di cuenta de que como científico tenía dos posibilidades: trabajar como profesor universitario o en un laboratorio como investigador. No iba a poder ser feliz. Mi decisión de hacer cine fue radical".

Después le llegó la oportunidad de dirigir dos capítulos de la serie Expedición, que transmitía Radio Caracas Televisión. Carlos Oteyza vio su trabajo y lo contrató en Cinesa, donde dirigía micros institucionales y hacía documentales por encargo.

"Yo estaba trabajando en una historia. Vino Guillermo Arriaga a Venezuela y nos hicimos amigos, le conté mi historia, le encantó y me dijo: ‘Yo quiero ayudarte'. En ese momento Desde Allá era solo una idea".

Vigas partió a México y desarrolló Los elefantes nunca olvidan, donde está contenido el génesis de aquella idea. Más de 10 años después, su primer largometraje continúa la trilogía que cerrará La Caja. "Voy a atender varios partos", bromea el entrevistado en alusión a que en diciembre se convertirá en papá de un varón, así como en el padre de dos criaturas más: La Caja y la rotación que le falta a Desde Allá. Lo demás, literalmente, es historia.
                                                                    
@pabloblanco3

Participa (envíanos tu comentario).

 

VÍA RÁPIDA A:  
ESPACIO PUBLICITARIO

AHORA EN ESTAMPAS

La cena, esa comida para cerrar el día

Mucho se enfatiza sobre la importancia del (...)

ENTRETENIMIENTO Carlos Cruz: Un cargamento de seriedad

Traslada encima una masculinidad que, para un (...)


 

BELLEZA Y MODA Siempre labios rojos

Inspiración y origen El rojo es el rey de la (...)

CUERPO Y MENTE El entrenador personal de la era digital

Levantarse por la mañana con una botella de agua (...)


 

HOGAR Y ESTILO Prácticas literas

Las literas son uno de los muebles favoritos para (...)



ESPACIO PUBLICITARIO
BLOGS
Ser Espiritual, TERESA LEÓN

Recupera tu energía

En esos momentos en que estás sometido a una avalancha de textos, videos y (...)

Punto Paladar, ADRIANA GIBBS

El paisaje del Penedés en tres copas

520 años tiene Bodegas Raventos i Blanc, bodega de tradición familiar en la (...)

Pare y respire

He visto en varias esquinas la señal de transito conocida por todos que dice: (...)




 
Cerrar
Abrir