Cómo convertirse en un cantante pop

Jonathan Moly, Víctor Drija y Francisco Strippoli -tres cantantes venezolanos del género- llevan su crecimiento artístico a velocidades distintas. Sus historias podrían resultar inspiradoras para aquellos que se pregunten cómo andar un camino en la industria, a veces, partiendo de cero.

por NÉSTOR LUIS LLABANERO  |  DOMINGO 28 DE JULIO DE 2013
Jonathan Moly
De cómo se llega a un segundo disco y a un buen manejo de Twitter
Cuando un cantante pop pretende grabar un segundo disco debe antes analizar qué ha pasado con el primero. Es lo que hizo Jonathan Moly. Dice que con el trabajo musical A mi manera despertó el interés de una audiencia que en su cuenta de Twitter se cuenta de a miles.

Para Jonathan, hijo del cantante de merengue Miguel Moly y de Miss Venezuela 1987, Inés María Calero, la carrera de un artista no se sustenta solo en los anhelos sino también en los resultados y huellas que vaya dejando.

"Al mismo tiempo que un primer disco se promociona para que la gente lo conozca y se identifique con los temas, el artista necesita darle nuevos mensajes y nueva música a la gente, y decirle con un segundo disco cómo va la evolución".

Moly sabe de transiciones y crecimiento. A los cinco años se presentaba con su padre en televisión; a los 15 pasó a formar parte de la agrupación Salserín y, de forma simultánea, exponía su vena de actor en la serie juvenil Robando Corazones.

"Hay artistas a los que les gusta hacer en su nuevo disco lo mismo que hicieron en el anterior, yo marco diferencia porque prefiero proponer cosas distintas. En este segundo disco, aún sin nombre, todos los temas son de mi autoría y eso no ocurrió con el primero. No traigo más de lo mismo, porque aburriría a la gente".

Eso sí, ambas placas tendrán una misma etiqueta que identifique su camino: pop urbano. Cuenta que es lo que siente apropiado para él y lo que le pide la industria y la gente en Twitter. De la opinión que se genere sobre él en esa red social, saca aproximaciones para darle afinaciones a su recorrido profesional.

En su condición de artista, ¿cómo maneja esa red?
"No hay un estándar para todos los cantantes, pero opino que debe hacerse de manera natural. No siempre poner a votar a la gente para que se gane un premio, no siempre colocar videos para promocionar, no siempre poner frases cómicas para divertir a los demás. Lo importante para mí, y esa sería mi recomendación, es que los seguidores sientan que el artista puede estar cerca y hacer que la magia en la relación no se pierda".

Con este segundo disco, aún sin nombre y con diciembre como fecha tentativa para salir al mercado, el cantante de 20 años tiene una meta: lanzarlo desde Estados Unidos: "Es un país muy grande y si pegas en Estados Unidos, pegas en Latinoamérica".

De momento, la disciplina es otro de los valores en los que se apoya para darle solidez a su carrera. En Miami, donde vive, acude al estudio de grabación a las 12 del mediodía y graba hasta las 5:00 de la tarde, aunque, en ocasiones, la jornada se extiende hasta las 7:00. "Siempre salgo contento porque avanzo cada vez más en mi trabajo como cantante".

Víctor Drija
De cómo se trabaja por ser internacional y se elabora una puesta en escena
Para ser un cantante de pop internacional, que es un gran objetivo para Víctor Drija, primero debe conquistarse un lugar en la escena nacional. Tarea nada fácil para quien se inicia. Dicho a su modo: "Para ser número uno en el exterior debes antes serlo en tu país".

Drija, que desde niño conoce la industria del entretenimiento por ser hijo de los coreógrafos Anita Vivas y Antonio Drija, decidió en 2010 lanzar su primera producción discográfica -Pasado, Presente, Futuro- y desde entonces intenta su propio camino como cantante.

La anterior, según él, es una fórmula de ascenso, pero, claro está, no existe una sola manera de consagración que aplique a todos los artistas. Drija toma como ejemplo a Ricardo Arjona, quien logró ascender a la lista de número uno primero en México y luego en su país natal, Guatemala. "Lo que quiero decir -aclara el también actor- es que un cantante debe alcanzar un sitio privilegiado en un país para que esa posición sea el aval con el cual pretenda la internacionalización".

Dar a conocer el material discográfico no siempre es posible a través de un canal convencional como una emisora de radio. Víctor Drija, quien ya va por su segundo disco -Romance Dance , recuerda que también el mundo 2.0 resulta de mucha ayuda. "Uno cuelga un video con su canción y la viralidad que se produce contribuye a masificarte. Pero aunque pueda alcanzarse popularidad, un artista debe estudiar y prepararse".

En su caso, además del entrenamiento de vocalización, es fundamental el de la coreografía. "Es una premisa en mi proyecto y por eso el cuidado que le ponemos a lo que hacemos, porque la gente se acostumbró a nuestro baile. No quiere decir que todo cantante pop deba bailar, lo importante es disfrutar el trabajo porque eso es lo que posibilita la conexión con el público".

El vocalista, nacido en Caracas el 16 de enero de 1985, sabe que no está exponiendo nada nuevo en la música. Tampoco en su empaque cuya etiqueta lo define como pop electrónico en español. "Lo que marca la diferencia es la forma como se presenta cualquier material. Yo, por ejemplo, no olvido mis influencias tropicales y eso se observa en mi nuevo tema Amanecer, del segundo disco, que está en los primeros lugares en HTV".

Son los canales transnacionales los otros pilares de difusión internacional. Y Drija apuesta a esa vía. Para dicho objetivo, también valora aquellas presentaciones donde la tarima es compartida con intérpretes de otros países.

Francisco Strippoli
De cómo se trabaja siendo independiente y despierto a las oportunidades
Francisco Strippoli lo sabe más que muchos, que la permanencia y crecimiento en su medio el de la industria del entretenimiento se basa en sumar contactos, cultivar buenas relaciones y, claro está, en contar con un talento aliñado con carisma y moldeado con estudio. No hay, según dice, otra manera de acumular solvencia artística.

Él, que es independiente, que no cuenta con un sello que abogue por sus finanzas, aspira a ocupar un lugar en el mundo de los intérpretes apoyándose, por ahora, en la voluntad de su madre y mánager, Meryjane Navas. "En el principio de la carrera, donde yo me encuentro, uno se enfrenta a gente que desecha en tu cara el material promocional que has grabado, y debes estar preparado para eso", aconseja Strippoli, ya cicatrizado de esas experiencias.

En ese proceso de consolidación, el deseo no debe resultar suficiente para echar a andar una profesión. "Es el inicio, pero lo principal es el trabajo constante, además de las condiciones reales para el canto. Se requiere estudios, si no en una academia, sí con personas formadas que ofrezcan consejos, porque eso también es aprendizaje". Strippoli fue becado en El arte de cantar, la academia de la cantante Mayré Martínez.

Una vez convencido de que hay condiciones para salir al ruedo musical, el aspirante debe identificar el estilo de pop que quiere abordar. "El mío, hasta ahora, es el de baladista, porque es una expresión matriz. Franco De Vita y Ricardo Montaner comenzaron con baladas y aunque ha pasado el tiempo siguen haciéndolas y no se ven incoherentes. No sucedería igual si la elección hubiese sido el reggaetón".

Luego de precisado el rumbo musical, hay que darse a conocer. Para ello, un cantante debe estar atento a todas las oportunidades de promoción. Participar en un  reality es importante. Él lo ha hecho dos veces. En Yo sí canto (Venezuela) y La guerra de las Américas, en Miami.

Estar despierto también significa intervenir en las audiciones que contribuyan con la difusión de la imagen y el trabajo. Ese fue el modo como él consiguió colocar su tema Amar de nuevo en la telenovela La viuda joven.

La actitud frente al cambio es primordial. Esto implica tener la disposición a incorporar elementos diferentes a la propuesta original. "Yo era muy plano cuando cantaba, me preocupaba solo de mi voz y olvidaba la presentación escénica. El empaque, incluyendo tu vestuario, es valioso para quien escucha y observa".

Francisco Strippoli promueve ahora el tema Con razón, corazón, escrito por Yasmil Marrufo y su esposa Daysi Sanz. "Toqué las puertas de Yasmil y él me dijo que tenía referencias de mí. Eso me ayudó. Siendo Yasmil un productor que ha trabajado para grandes de Venezuela, como Montaner y Servando y Florentino, para mí fue un honor recibir su confianza".

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