Brujas de Hollywood

Michelle Williams interpreta a la bruja buena, Rachel Weisz, a la mala, Mila Kunis, a la vengativa. Y James Franco es el falso ilusionista que ellas se disputan. Son los protagonistas de Oz, el poderoso, precuela de El mago de Oz, a estrenarse el 8 de marzo, dirigida por Sam Raimi. Estampas sucumbió a sus hechizos

por PABLO BLANCO  |  DOMINGO 24 DE FEBRERO DE 2013

Mucho antes de que Dorothy Gale llegara de Kansas a Oz con su perro Toto y conociera a aquel hombre de hojalata que quería tener un corazón, al espantapájaros que deseaba tener un cerebro y al león cobarde con ansias de convertirse en héroe, tres hechiceras hacían de las suyas: Glinda, la buena, Evanora, la mala, y Theodora, la inocente. El después famoso "mago de Oz" era entonces Oscar Diggs, un recién llegado ilusionista de pacotilla, a quien un tornado arrastró hasta ese lugar, en el que fue recibido como un mesías. En su trayecto, seduce a Theodora y la abandona, se encuentra con Evanora, quien intenta llevarlo por el mal camino, y se cautiva con Glinda, quien lo presenta como el anunciado salvador.

Así -más o menos- es la historia que se planteó contar Sam Raimi (director de la trilogía cinematográfica de Spiderman) en Oz: The Great and Powerful, titulada en español Oz, el poderoso, precuela de El mago de Oz, inspirada en la novela El maravilloso mago de Oz, escrita por el célebre Lyman Frank Baum y publicada en 1900, llevada al cine con éxito por Victor Fleming, en 1942, con Judy Garland como heroína.

Acompaña a Raimi en el diseño de producción Robert Stromberg, ganador del Oscar 2011 a la Mejor Dirección de Arte por la versión que hizo Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas para la gran pantalla.

La tecnología C.G.I (Computer Generated Imagery), usada para filmes concebidos en tercera dimensión, fue la herramienta que el director consideró "lógica" para recrear de manera coherente los universos plasmados en las páginas escritas por Baum. Esto significa que los actores de carne y hueso completaron un rodaje en el que no hubo más que una pantalla verde sobre la que fue creado, en el proceso de postproducción, el mundo fantástico con el que se les verá interactuar en la versión final.

James Franco encarnó a Oscar Diggs, quien se convierte, a la fuerza, en Oz; Michelle Williams, a la buena de Glinda; Rachel Weisz, a la malosa Evanora; y Mila Kunis, a la vengativa Theodora. A propósito del estreno del filme, Estampas fue invitada al encuentro internacional de las divas con la prensa, llevado a cabo en Los Ángeles. Allí, cada una destiló su magia.

La buena
Quien ha seguido de cerca la carrera de Michelle Williams sabe que tiene una mirada triste, muy acorde con los dramas que le ha tocado asumir para la pantalla: desde la serie que la sacó del anonimato, Dawson's Creek, hasta cintas como Brokeback Mountain, Blue Valentine y Mi semana con Marilyn, que le valieran tres nominaciones al Oscar.

En persona, Williams -actualmente novia del comediante Jason Segel- luce como una delgada muñeca de porcelana. En esta oportunidad, apuesta por un look sexy: vestidito negro de cuero y  cabello casi al rape. Su verbo es risueño y tímido. Acá recordó que, aparte del cine, tiene otro empleo: es mamá de Matilda, la hija que tuvo con el fallecido actor Heath Ledger, hace ya siete años.

Partiendo de que la moda es una expresión de la personalidad es obvio que algo ha cambiado en ti...
"Cumplí 32 años y pensé que ya era hora de dejar de usar colores estilo Peter Pan". 

Sam Raimi opina que transmites una bondad que traspasa la pantalla...
"¿En serio dijo eso? ¿Y qué crees tú? (risas)".

Prácticamente te comparó con una virgen...
"(Reprime una gran carcajada) Bueno, imagínate, ante eso no tengo nada que decir: 'una bondad que traspasa la pantalla', 'una virgen'... Me recuerda los comentarios maliciosos de mis excompañeros de bachillerato (risas)".

¿Se metían mucho contigo?
"Cuando prestas mucha atención a lo que dicen los que te rodean, tienes dos caminos: o comportarte para agradarles, o actuar totalmente distinto para llevarles la contraria. Yo siempre he preferido definirme a partir de mí misma".

¿Qué concepto tienes de ti misma?
"Trato de no pensar mucho en ser alguien. Soy alguien y punto".

¿Cómo construiste a Glinda?
"Pasé unos meses revisando películas animadas como Fantasía y leyendo mucho sobre misticismo. Trato de estar lo mejor preparada posible ante un nuevo proyecto. En el colegio, me aterraba la idea de llegar a un examen y no saber la respuesta, era bastante nerd al respecto".

¿Qué haces cuando no estás en pleno rodaje?
"Soy mamá. Es un empleo a tiempo completo, muy demandante, que requiere de mucha dedicación y que adoro profundamente".
La mala
Ella trata de pasar desapercibida, pero sus inmensos y expresivos ojos verdes se lo impiden. Sin aires de estrella, como quien pide permiso para interrumpir una reunión, vistiendo casual y con maneras serenas y sonrientes se presenta Rachel Weisz, la ganadora del Oscar a la Mejor Actriz de Reparto, en 2006, por El jardinero fiel. Está casada con Daniel Craig (el actual James Bond) y recientemente fue doctora de otro agente secreto en El legado de Bourne. Relajada, contó lo bien que la pasó haciendo maldades.

¿Cómo fue el proceso de crear a esta villana?
"Realmente divertido. Es más que mala, es cruel, ególatra, mentirosa... Y a eso se suma el hecho de que mientras es más despiadada, más bonita se pone...".

¿En quién te inspiraste?
"Me basé en mi propia niña mala y me dejé fluir con la historia".

¿Y qué tan "mala" eres?
"¿Yo? No sé, probablemente sea tan humana como el resto de los individuos promedio, consciente de que, en lo cotidiano, debo controlar mi lado 'malo'. Ser una villana es parte de las libertades que te da la actuación. Y eso es lo que me parece grandioso de este oficio, que puedo jugar a ser niña otra vez y todos sabemos que los niños pueden ser muy crueles entre ellos".

¿Crees en brujas?
"Conozco un grupo de brujas, de hecho. Hacen magia blanca, su trabajo es sanar a otros. Nunca lo han hecho conmigo, pero sé que tienen ese poder".

¿Podrías hablar de Sam Raimi como director?
"Es muy gentil, muy paternal, tiene una imaginación increíble y bizarra y, al mismo tiempo, es misterioso. Es como un Oz".

¿Y eso de trabajar en un set en el que no hay nada?
"Para mí, es como soñar despierta. Nuevamente, todo consiste en ser una niña; en imaginar que hay todo un universo a mi alrededor y dejarme llevar. Aunque sí tuve más que una pantalla verde en el set".

¿Qué cosa?
"Mi trono (risas)".
 
¿La fea?
Mucho antes de que las sesiones de preguntas y respuestas comenzasen formalmente, Mila Kunis llegó al hotel y pasó casi inadvertida. Vestía suéter de lana, jeans, lentes oscuros y dejaba ver un rostro algo demacrado o al menos notoriamente afectado por una noche de fiesta. Minutos más tarde, se aparece, altiva, en el salón dispuesto para la prensa, transformada en la beldad que el público está acostumbrado a ver en portadas de revistas y con un humor tan atravesado que rayaba en lo cómico. Así es la Jackie de That '70 Show, la novia actual de Ashton Kutcher, quien, años atrás, fuera su pareja –de mentira- en aquella sitcom.

¿Cómo describirías a Theodora?
"Ella es la más joven de las tres brujas y también la más inocente. Y termina siendo un poco mala porque abusan de su inocencia. Tiene la mentalidad de una chica promedio de 16 años".

¿Cuán inocente eres tú?
"Contéstame primero cuán inocente eres tú. Creo que todos tenemos un lado inocente, pero es complicado saber cuánto. Hay una parte de mí que es muy confiada. Creo ampliamente en lo que me dicen mis amigos, por ejemplo. Pero no sé si esa es una buena medida".

¿Conoces a alguna bruja en la vida real? Rachel Weisz sí...
"¿En serio? Qué bien por ella. A mí me encantan los shows de magia, creo que los ilusionistas son fantásticos, pero no tengo experiencias personales al respecto".

¿No te llama la atención?
"A estas alturas, me gusta imaginarme las cosas por mí misma. Tengo 20 años de carrera".

Este año cumples 30, ¿cómo te sientes al respecto?
"Todo el mundo me lo recuerda como si fuese algo urgente o dramático: ‘vas a cumplir 30'. Y yo respondo: ‘yo sé'. No siento que sea ‘dramático' pasar de los 20 a los 30. Probablemente lo sea de los 50 a los 70, no lo sé. Me encantaron mis 20, cometí un montón de errores y aprendí de cada uno de ellos. Ahora me preparo para una nueva etapa, más parecida a la vida real, supongo".

¿Qué clase de poder te gustaría tener?
"Ser la mujer invisible, sin duda".

Eso, especialmente, porque eres famosa, ¿no? 
"Claro que no. Creo que a cualquier persona le parecería atractivo volverse invisible por unos momentos. Te apuesto a que no me dirás ‘no gracias' si yo entro a este salón y te digo: ‘te doy el poder para ser invisible'".

¿En qué situación específica te gustaría ser invisible?
"Me encantaría ser invisible todo el tiempo. Iría tranquila de shopping, compraría golosinas o daría una caminata alrededor del parque, sin nadie que me molestase".

¿Vendrías a esta entrevista?
"No, no lo haría".

Era de suponerse...
(Se ríe).

 
pblanco@eluniversal.com
Twitter:
@pabloblanco3
 


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