El cine único de Ang Lee

El realizador sorprende con una propuesta tan diferente como interesante: La vida de Pi: Una aventura extraordinaria, adaptación cinematográfica del best seller del mismo nombre, que ha obtenido 11 nominaciones al Oscar. Acá las impresiones del propio realizador

por JOSÉ DANIEL BORT  |  DOMINGO 17 DE FEBRERO DE 2013
No hay tema que se le resista, desde cowboys gays de Wyoming (El secreto de la montaña), pasando por Jane Austen (Sensatez y Sentimientos) o el cine Wuxia de peleas chino (El tigre y el dragón). Pocos cineastas han tenido una carrera tan variopinta como Ang Lee, el director nacido en Taiwán, naturalizado estadounidense.

En este momento, el autor entrega una de sus películas más honestas e indelebles, la saga de Piscine Molitor Patel, mejor conocido como Pi, una adaptación cinematográfica del best seller del mismo nombre, escrito por el canadiense Yann Martel en 2001. El libro había sido considerado, hasta ahora, un clásico imposible de llevar a la pantalla grande.

"Cuando lo leí por primera vez, pensé, esto es imposible de filmar. De hecho, creo que muchos cineastas sintieron lo mismo", comentaba Ang Lee en un encuentro con los medios en la ciudad de Los Ángeles. "Especialmente cuando tienes frente a ti una película tan cara como esta, sencillamente, no te arriesgas. Me tomó un largo tiempo definir un enfoque que incluyera una primera y una tercera persona, de tal forma que el relato adquiriera una estructura cinematográfica. Después necesitaba previsualizar la forma como iba a crear el ambiente. Setenta minutos de la película transcurren en el agua", añadía Lee en referencia a su nueva creación.

La vida de Pi cuenta la historia de un único sobreviviente al naufragio de un barco carguero que viajaba entre India y Canadá. En medio del océano, el joven debe subsistir en un pequeño bote con una cebra, un orangután, una hiena y un tigre de Bengala, bautizado Richard Parker, con el que desarrolla una conexión especial. Su lucha por sobrevivir en el agua -que dura 277 días, la mayor parte de ese período sólo con el felino- se transforma en una aventura épica, en un viaje interior, tan real como espiritual.

La película ha sido un éxito rotundo de crítica y público en todo el mundo, especialmente en Asia, donde la novela es venerada. Ha conseguido once nominaciones a los premios Oscar 2013 (tan solo una por debajo de la líder Lincoln, de Steven Spielberg), y se considera segura ganadora dentro de las categorías técnicas de los efectos visuales, por encima de cintas tan importantes como Los Vengadores, El Hobbit y Los Miserables.



Los elementos de Pi
El mar y el cielo juegan un papel muy importante en la narración y se convierten en personajes por sí mismos. "En esta película, el agua se convirtió en las tablas del teatro, mientras que el cielo es el ciclorama, son las luces del teatro que estamos representando. También quería que el agua representara lo transparente y lo reflexivo, lo que se convierte en la forma de sentir de Pi, como fluyen sus emociones", destacó Lee.

Además los elementos cobran vida propia: "El agua puede verse como si fuera un desierto, si quieres, pero también puede convertirse en algo muy arbitrario visualmente. Con respecto al cielo, el mismo adquiere distintos significados en la película, a veces es Dios, a veces es la muerte, se convierte en cosas muy abstractas. A veces el cielo y el mar se mezclan y se transforman en uno solo, a veces están perfectamente separados por el horizonte. A veces contrastan, ves al cielo muy tranquilo y ves al mar convertido en un maremoto. Cada vez que muestro la interacción entre el cielo y el mar, puedo hacer entender al público como se siente internamente el personaje," afirmaba Lee.

Y por supuesto, el autor no tiene reparos a la hora de establecer su propia visión, entre tanta opinión formada, de la novela: "Yo tuve mi forma de ver esta historia, la cual era más parecida a la sensación que se siente en el estómago que a como se racionaliza en la mente, y decidí entregarla en forma de cine. Al ser literatura y cine tan diferentes, quisiera asumir que fui fiel al espíritu del libro, pero que la película genera interés por sí sola. El mismo tema a tratar, a veces las mismas palabras, inclusive escenas, pero dos formas narrativas diferentes", añade Lee.

Para el director, era importante concebir esta producción con la tecnología 3D recién creada. "Justo antes de filmar, Scorsese usó las mismas cámaras para Hugo, así que pudimos ver la capacidad de esta nueva generación. Todos somos novicios con referencia al nuevo 3D, todavía hay tanto por aprender", decía Ang Lee, quien se vio comprometido muchas veces durante el proceso. "La filmación no fue fácil. A veces necesitábamos llamar al servicio al cliente (de la compañía que manufactura la tecnología) y hacerle preguntas con respecto al equipo, pero a pesar de todo fuimos capaces de hacerlo", decía Lee.

Si quiere ver el trailer haga clic aquí


El chico de Taiwán
Lee viene de una familia de la China continental que se muda a Taiwán huyendo de la guerra civil de 1949. En la zona agrícola donde creció, sus padres le inculcaron una apreciación grande por los clásicos de la literatura china. Su padre quería que Ang fuera profesor como él, pero luego de graduarse en la Escuela Nacional de las Artes de Taiwán, el joven decidió probar suerte al otro lado del océano, en Estados Unidos. Lee se graduó en La Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde conoció a su actual esposa, la taiwanesa Jane Lin. Este año cumplen treinta de matrimonio.

Lee decide estudiar su máster en cine en la prestigiosa New York University, donde compartió clases con otro ilustre del séptimo arte con el mismo apellido, Spike Lee (Malcolm X). Incluso formó parte de su equipo de filmación en varias oportunidades. En este período nacen sus dos hijos Haan y Mason Lee, quienes disfrutaron plenamente de su padre durante la primera etapa de sus vidas, ya que el joven cineasta tardó seis años en conseguir un trabajo como director por lo que se vio forzado a cuidar de ellos mientras su esposa Jane sostenía el hogar con su trabajo como microbióloga.

Justamente una relación paternal fue la que creó con el actor Suraj Sharma, quien encarna al personaje principal en La vida de Pi y actúa frente a las cámaras por primera vez. Sin embargo, no fue fácil conciliar las diferencias entre director y actor: "Era interesante, porque el choque cultural era evidente. Suraj viene de un mundo completamente indio, mientras que yo soy un chino irremediable", expresaba Ang con una sonrisa. Sin embargo, luego del natural choque de personalidades, las cosas fluyeron. "Todo el mundo durante la filmación tenía a Pi en su mente, todo el equipo trataba de cuidar a Suraj, que tenía una gran responsabilidad, todos le pedíamos cosas y él trataba de dar lo mejor de sí para satisfacerlas. Él es quien prácticamente está en escena todo el tiempo. También tiene que hacer el mismo viaje que Pi, debe perder peso, debe sufrir la misma transformación, física y emocional. Pero después de un tiempo de filmación, ocurrió un cambio, él se convirtió en nuestro líder, por la forma como reaccionaba. Su actitud era inocente y su esfuerzo fue puro, él nos recordaba por qué habíamos escogido hacer cine en primer lugar", declaró Lee, con un inglés que todavía es difícil de entender.

La vida de Pi, una aventura extraordinaria ya está en la salas de cine del país.


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