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Notas

Con el viento a favor

El Yaque, pueblo de campeones lleva a la pantalla la gesta de cuatro atletas excepcionales en su empeño por traerse a Venezuela todas las glorias del mundo. Llega a las salas el 08 de febrero

por ENMAR PÉREZ GARMENDIA  |  DOMINGO 3 DE FEBRERO DE 2013
Fotos: Cortesía El Yaque, pueblo de campeones
Una historia que valga la pena filmar es lo más próximo a un tesoro para un cineasta. A veces -las más- son historias mínimas, próximas, con personajes reales cuyas hazañas, grandes o pequeñas, desafían la imaginación.

Fue un tesoro, pues, lo que los realizadores venezolanos Javier Chuecos y Horacio Collao encontraron, en 2006, en el pueblo de El Yaque, en la isla de Margarita -qué mejor lugar para tal suerte de hallazgos. "La idea inicial era hacer un largo de ficción, pero tras filmar las primeras secuencias decidimos que este relato merecía ser contado por sus verdaderos protagonistas", refiere Chuecos.

No podía ser de otra manera: allí estaban Yoli de Brendt, "Gollito" Estredo, Ricardo Campello y "Cheo" Díaz, cuatro jóvenes windsurfistas de El Yaque, desde hace largo tiempo héroes de sus propios sueños, haciendo piruetas imposibles tanto en el mar como en la vida , dispuestos a traerse a aquel rincón del país la gloria de los campeonatos mundiales, con el favor del viento y contra toda marea. Un empeño personal, autodidacta, una gesta en ocasiones a contramano del pronóstico, que, además, estaba dando frutos y era desconocida por la mayoría de los venezolanos. Unos personajes con visos entrañables para quienes habían sido esquivos tanto la ayuda oficial como los grandes titulares de los medios nacionales y, sin embargo, reverenciados más allá de estos mares. A no dudarlo: triunfadores de película.

"El windsurf es la coincidencia que los une, pero, al final, lo que queremos contar es la historia de sus vidas explica el cineasta. Le pusimos El Yaque, pueblo de campeones porque nos parece increíble que en un pueblo que tiene prácticamente una calle principal vivan a tan solo metros de distancia cuatro deportistas tan destacados".

Tres de ellos, Gollito, Cheo y Ricardo, son amigos desde la infancia. Los dos primeros provenientes de familias muy humildes para las que sus muchachos se han empeñado en cambiar la dirección del viento. El último es hijo de emigrantes brasileños que se instalaron en la isla. Yoly, por su parte, es una chica profesional que tenía una carrera encaminada en un banco, cuando, a los 26 años, decidió desviar su destino en su empeño por ubicarse entre las mejores windsurfistas del mundo.

"Todos formaban ya parte del Tour Mundial de la PWA (Professional Windsurfers Association). Para hacer el documental los seguimos entre 2007 y 2010", comenta Chuecos. "Recopilamos 160 horas de filmación, entre lo nuestro y material de archivo de los protagonistas".

Dentro de estas últimas arcas Chuecos y Collao tropezaron con una perla: un filme casero de un cumpleaños de Ricardo, el día que le obsequiaron su primera tabla y donde aparecía, siendo todos niños, junto a Gollito y Cheo. Para entonces, sus risas todavía no presagiaban finales de campeonato. Eran tiempos de trabajar en los clubes de windsurf para conseguir, a cambio, el préstamo de un equipo que les permitiera navegar por una hora. Con este video arranca El Yaque, pueblo de campeones. Un filme para reconocerlos y, con ellos, para reconocer a esa Venezuela que merece gritar sus triunfos a los cuatro vientos. Y esto, aquí, es literal.

 Ricardo Campello
Es la vela V-111 en los campeonatos. Esa V que precede al número indica que compite por Venezuela, un país que lo recibió a los 12 años, en 1998, cuando su madre y su padrastro emigraron a Margarita evadiendo la violencia que azotaba a Río de Janeiro, ciudad donde nació. Desde entonces se entusiasmó con el windsurf, deporte que se practicaba en El Yaque, el pequeño pueblo donde su familia fijó residencia. Con sus amigos locales comenzó, pues, a navegar y las maniobras de los más avanzados se convirtieron en su sueño mayor. "Se me metió en la cabeza que quería ser muy bueno en eso -recuerda Campello y de pronto me di cuenta de que mi nivel estaba bien alto para el poco tiempo que tenía navegando".Fue en esa época (2000) cuando un alemán que visitaba la isla vio en él un enorme talento y le consiguió su primer patrocinio. De allí en adelante, ha resultado indoblegable: hasta ahora acumula tres títulos como Campeón Mundial de la PWA en la categoría Freestyle (2003-2004-2005) y dos títulos como Subcampeón del mundo en la categoría Olas (2010-2011), entre otros reconocimientos.

"Hay nueve títulos mundiales en El Yaque y pocos lo saben", dice el deportista, quien junto a Gollito Estredo ha inventado el mayor número de maniobras del windsurf, varias de ellas usadas para practicar y ganar. El documental lo retrata dando en el aire dos vueltas y tres cuartos de un impresionante salto triple. "Fui el primero en intentarlo. Todavía nadie lo ha logrado. Completarlo es uno de mis retos", admite Ricardo. El otro: alcanzar, en Olas, la cima mundial. Que así sea, entonces, campeón.

Douglas "Cheo" Díaz
Quien asume la vela V34 es otro de los windsurfistas más destacados del país y una racha de brisa fresca en el filme. "Empecé a practicar el deporte porque vivía en El Yaque y tenía allí mismito la playa", expresa con sencillez Cheo Díaz, margariteño nacido en 1985, quien en 2005 subió al podio como Subcampeón Mundial de la PWA en la categoría Freestyle, acompañado por Campello y Estredo, conquistadores del primer y el tercer lugar, respectivamente. Un momento de excepcional arrase para el país y uno de los días que más recuerda Cheo, entre tantos buenos que le ha brindado su disciplina deportiva. "Mi vida la construí a base del windsurf. Con él logré comprarle la casa a mi familia", dice Díaz, un muchacho de origen humilde, que no dudó en invertir sus primeras ganancias para asegurarle un techo sólido a los suyos. El documental lo encuentra, en ocasiones, al lado de su hermana Carolina, asimismo una talentosa windsurfista y kitesurfista que quedó en silla de ruedas tras sufrir un accidente practicando kitesurf.  "Me gustaría que tras el documental los venezolanos conocieran que los deportistas valiosos no solo están en el beisbol, el fútbol o el básquet -confiesa Cheo. Aquí ha sido muy difícil conseguir apoyo para nosotros, si así hubiese sido habríamos traído medallas de oro para el país desde 2002". A no dudarlo. Lo alcanzado está a la mano para comprobarlo.

José "Gollito" Estredo
La hoja de vida de "Gollito" indica que tras obtener en 2005 el tercer lugar del ranking mundial, al año siguiente se coronó como el campeón más joven de la historia del Freestyle, igualando la marca de su amigo Ricardo Campello cuando obtuvo el título más alto con solo 17 años. Hoy tiene 23, ha sido en total cinco veces Campeón Mundial en esa categoría (2006-2008-2009-2010-2012), subcampeón en 2007 y tercero en 2005 y 2011.

Oriundo de El Yaque, su familia vivía en la más absoluta pobreza tras la desaparición de su padre, pescador, cuando Estredo era tan solo un niño. Como Cheo, sus primeros "realitos" fueron para obsequiarle a su mamá una casa. La suya es una historia que conmueve.

"Mi hermano trabajaba en un club de windsurf y mientras podía lo ayudaba a él limpiando las tablas, para ganarme una hora navegando", cuenta el pentacampeón sobre sus inicios. Ahora recorre el mundo para entrenarse y competir y, cuando puede, le regala a los pequeños de El Yaque equipos para navegar. Sus sobrinos le siguen los pasos.

"Tuve suerte. Un día vino un cazatalentos de España, me hizo unas tomas y gracias a eso me conocieron un poco las compañías de tablas y velas". En otras palabras, los patrocinantes, esos que hacen posible que estos deportistas puedan mantenerse compitiendo en el tour de la PWA. Todos extranjeros. "Lo que más quiero ahorita es que en Venezuela sepan más acerca de nosotros, los windsurfistas de El Yaque. Que sepan lo que hemos logrado".

Yoli Freites de Brendt
V-26 es su vela. Yoli es la única mujer del documental. Cuando el windsurf le robó el sueño para siempre, tenía 26 años y nunca lo había practicado. "Estudiaba y trabajaba en un banco para poder pagarme mis estudios. Estaba muy estresada, así que un día me fui a El Yaque, vi a los deportistas y decidí que quería aprenderlo. Al principio fue muy difícil porque no tenía entrenador ni nadie que me guiara. Ninguno de nosotros lo tiene. Mi apoyo, en este sentido, ha sido mi esposo Tom Brendt a quien conocí cuando me inicié". Tom es alemán y cuando volvió a Europa por seis meses Yoli le prometió que a su regreso habría subido de nivel. "Ese sería mi regalo para él". Eso fue hace 10 años.

En 2010, quedó subcampeona mundial de la PWA en la categoría Freestyle y en 2011 conquistó el tercer lugar.

"Mi mayor logro ha sido estar entre las tres primeras del mundo. Fue lo que me propuse cuando comencé. Tener el reconocimiento y poder agradecer a esas personas que me apoyaron. Todas son empresas alemanas, son gente que no te conoce, no tienes con ellos ni contactos ni 'palancas', pero confían en ti y te brindan la confianza".

Tanto ella como Gollito tuvieron la oportunidad de cambiar la V por G (Germany) en agradecimiento a sus patrocinantes. No lo han hecho. "Todavía competimos por Venezuela porque amamos nuestro país".

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