Salvadores de tortugas

Los kilómetros se acortan entre la Guajira y Maracaibo cuando el llamado del rescate se hace presente. Aquí los rostros y anécdotas de quienes entregan todo por ser protectores de la vida: los tortugueros zulianos

por NORGE BOSCÁN  |  DOMINGO 25 DE NOVIEMBRE DE 2012
Más 17 mil kilómetros de espacio marino ocupa el golfo de Venezuela, el cual sirve de marco para que aniden tortugas de todo el mundo, en su tránsito por las corrientes marinas. En estas aguas se pueden encontrar cinco especies de tortugas marinas: verde, caguama, lora, carey, cardón. Todas están en peligro de extinción, pero para las dos últimas, la situación es mucho más grave.

No se vislumbra una solución a mediano plazo para frenar esto, pero una luz de esperanza ilumina a estas especies, puesto que, en Zulia, existe un grupo de tortugueros que buscan proteger a los animales y crear conciencia entre las comunidades del estado zuliano.


El visionario
La visita al acuario de Héctor Barrios con su familia y el contacto con los animales acuáticos marcó su vida. En su visión de niño se vio como un "domador de delfines", pero luego de unos años determinó mejor su opción académica y decidió ser biólogo.

Durante su carrera observó que el estudio de tortugas estaba desprovisto de investigaciones científicas, sólo tres documentos existían, con data de 1947, 1987 y 1994. Según Barrios, él encontró "el problema y la oportunidad" y comenzó su búsqueda de datos científicos actuales y constantes.

Con libreta y cámara en mano, la Guajira se convirtió a ser su lugar de estadía todas las vacaciones. Recuerda que, durante las primeras visitas, encontraba sólo caparazones en lo ancho y largo de la costa; algo le despertaba la suspicacia... su persistencia, constancia y confianza le abrieron las puertas a una realidad social.

Luego de cuatro años, yendo y viniendo de la Guajira a Maracaibo, pasó varios días internado en una comunidad wayuú. Con brillo en sus ojos recuerda: "A las 11:00 de la noche el cacique me dijo que si me quería ir o quedar, para presenciar la captura de una tortuga". Decidió quedarse y dejar registro científico del suceso. Anotó en su libreta lo que experimentó. "Escribí en inglés para que los indígenas no supieran que estaba escribiendo". La penumbra encubrió sus lágrimas producto de la escena que le tocó vivir, pero continuó anotando hasta que, una vez muerto el animal, cerró con la frase: "No puedo escribir más...".

Barrios experimentó una realidad social: el hambre de un pueblo que ve en las tortugas su único alimento. De esa vivencia nació un fuerte nexo con una sociedad tan cerrada como la wayuú y el científico decidió orientar su trabajo a la educación de las comunidades, para que conserven y protejan a las tortugas. Sus acciones dieron fruto.

En la actualidad, cada día son más las tortugas rescatadas y dejadas en libertad, gracias a la conformación de una red de comunicación entre pescadores y habitantes de las comunidades costeras. El trabajo es de hormiga: mucha abnegación para poder consolidar lo que hoy es un triunfo para Barrios. "Un tortuguero no tiene horario, no importa la fecha o festividad: la prioridad es el rescate de la tortuga".

En ese trajinar, Barrios conoció a su compañera de aventuras y esposa, Natalie Wildermann, quien es una de las "alijunas" que aborda a los más jóvenes de la Guajira y Zapara, para explicarles la importancia de la conservación del animal. La pareja buscan llegar más lejos en sus investigaciones y han emprendido un nuevo proyecto de estudio en Australia, en la búsqueda de más experiencias y aprendizaje, que aplicarán en las costas zulianas; quizás simulando a las tortugas en sus viajes trasatlánticos, que luego regresan a la arena de donde alguna vez eclosionó su huevo.


Maestro de pescadores
La brisa salina refresca la arena y los pies descalzos se hunden en ella para dejar huellas que borran las olas. Una vez más Francisco Rodríguez camina por las costas de Zapara. Mejor conocido como "Piñita", observa el horizonte y su mente recuerda cuando era niño y caminaba por las playas de Castilletes en las que podía ver a las tortugas emerger y andar hasta la tierra.

En ese andar por los caminos de la isla, "Piñita" busca continuar su labor de educador, pero esta vez no en la escuela local, sino a cielo abierto con los pescadores. Desde hace 15 años su labor se centra en sensibilizar a los pescadores para que se minimice la captura de tortugas; esa es su intención.

Su historia como ambientalista y conservador se inició en 1997, con el proyecto Shawa (tortuga). Luego del contacto directo con estudiantes y biólogos, comenzó a dictar charlas, talleres y conversatorios a los pescadores. A veces, solo se deja "ver" por el puerto y los exhorta para que liberen a los especímenes capturados; pero el trabajo más importante es "la labor que realiza con los niños, los propios pescadores del futuro".

Los resultados son positivos, muchos de sus "estudiantes" ya no buscan capturar tortugas; incluso, cuando atrapan una porque por accidente se atasca en la red, la dejan ir.

El maestro les enseña y dice: "Hay que dejarlas vivir para tener vida, si las tortugas desaparecen, se les hará más difícil conseguir comida". A pesar de los años, Francisco sigue caminado por Zapara entre la arena húmeda de la playa o cálida del médano y continúa enseñando el amor y cuido de la naturaleza y las tortugas.


Pescador conservacionista
Para los guajiros las tortugas marinas son un regalo de Maleiwa, su dios, que complementa su alimentación y costumbres. Tanto para los guajiros como para los zapareños, la cabeza del animal sirve para la reproducción, mientras su manteca se usa para mejorar el asma. Las leyendas y sueños sobre tortugas marcan místicamente la vida de un indígena. A pesar de que las leyes venezolanas prohíben la captura y venta de tortugas, la Ley Orgánica de los Pueblos Indígenas no sanciona su consumo, ya que forman parte de sus costumbres ancestrales.

"Hay tortuga, llámame", versa el mensaje de texto que envía Yordano Palmar a Héctor Barrios. Palmar es uno de los primeros pescadores conservacionistas conquistados por el proyecto de Barrios y tiene 10 años siendo tortuguero en Paraguaipoa. Rememora "Al principio no me gustaban las tortugas, pero gracias al trabajo de mi papá con Héctor, me fue interesando". Su rol como tortuguero consiste en motivar a los pobladores y pescadores para que administren el consumo de los animales y alertarles "que las tortugas se pueden acabar y son ellos los más afectados si esto ocurre". Además, funge como técnico de campo para el equipo de biólogos.

Para él lo más emocionante fue poner su primera placa metálica para identificar a una tortuga rescatada. En la actualidad, a los habitantes de la zona, les enseña a poner placas y a medir a las especies encontradas. "Esto ayuda a que la comunidad proteja a las tortugas y las sienta suyas, profundizando el empoderamiento de las comunidades".

Ahora, la comunidad le indica a Palmar dónde se encuentran los caparazones, inclusive lo llaman cuando encuentran alguna tortuga, avistamientos o nidaciones. "Antes tenía que caminar 60 kilómetros para informar a los biólogos", ahora gracias a la tecnología, es más fácil. Yordano avanza por las costas de la guajira, sorteando los marullos del mar, que acaricia intempestivamente las arenas. Él recorre grandes distancias, sin importar el camino, esta vez el busca pescar conciencias y corazones.


Unidos por las tortugas
Los tortugueros zulianos conforman un equipo que ya cumple 15 años: el Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela GTTM-GV, compuesto por 40 personas entre biólogos, habitantes y pescadores. Sus metas están orientadas en la conservación y educación ambiental proyectados a la comunidad. Tiene varios proyectos donde se puede resaltar el sistema de adopción, "Un regalo una sonrisa", el órgano informativo impreso Torreón de Zapara y el proyecto más próximo a realizar es la creación de una estación biológica. 

Crea y mantiene la red de información conformada por los pescadores hacia los biólogos y actúa sobre las comunidades de Castilletes, Porshoure, Cuzia, Cojoro, Cazuzai, Paraguipoa, Caimare, San Carlos, Zapara y Ancón de Iturbe. En sus registros el rescate más laborioso  resalta el de YoYo, un ejemplar masculino proveniente de África, que fue herido por una lancha en la Isla de Zapara, produciéndole una tripe fractura craneal. Después de una recuperación de 15 días en una piscina con 200 kilos de sal, YoYo pudo volver a su hábitat. 

Cada día Héctor, Francisco, Yordano y todos los tortugueros, esperan que su labor dé nuevos frutos y que su proyecto de vida siga creciendo, así como las tortugas que rescatan. Que no sea un sueño como las leyendas wayuú, para que así, como a las tortugas, su trabajo encuentre la corriente marina que los lleve a nuevos horizontes.


Generación de relevo
A los 13 años Graciela Pulido decidió su norte: el estudio de la vida. Su prioridad: la naturaleza. Es así como entra a un grupo de boy scout. Al momento de elegir su carrera decide ser bióloga. Al principio su atención se centró en las serpientes, pero luego, durante su carrera se inspira en la labor de Héctor Barrios y se enamora perdidamente de las tortugas.

Graciela es la primera venezolana seleccionada para representar a Venezuela en Tortuguero, Costa Rica, sitio donde se encuentra uno de los mayores lugares de nidación y desove de la tortuga verde. La experiencia para ella es "única y enriquecedora" espera poder junto a sus colegas replicar la forma de trabajo en pro de la protección y conservación de estos animales.

Otro joven es Luis Valero, quien heredó de su abuela el amor a la naturaleza. En su jardín de las tierras altas de Trujillo ella le enseñó el respeto y el valor al medio ambiente, este sería el motor para su estudio de la biología. Actualmente estudia esta carrera en la Universidad del Zulia. Él junto a Graciela Pulido y otros jóvenes integra la nueva generación de tortugueros. Es el segundo venezolano que representa al país ante la organización Tortuguero en Costa Rica. Su estadía fue de tres meses.

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Comentarios (1)

Graciela Pulido
25.11.2012
7:47 AM

Comentario 4802391

Muchas gracias por el artículo, como miembro del GTTM-GV es importante aclarar que el golfo es una zona de Alimentación de tortugas marinas principalmente, considerada una de las tres mas importantes del Caribe, también hay anidación pero no tan significativa, además agradecer a la Asociación Scout de Venezuela en especial a Programa Scout del Mundo por su apoyo en el proyecto de la Estación científica y recordar que somos muchos más miembros. A todos ellos, y a nuestros donantes muchísimas gracias, así como a Estampas por ayudarnos en el camino de la conservación educativa.


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