Telenovela Global

El invento latinoamericano que ha fascinado tanto a amas de casa como a eruditos estaría retomando el buen camino en Venezuela gracias a tres coproducciones con posibilidades de cambiarle el rostro a la televisión nacional.

por VERÓNICA PÉREZ  |  imagen: FOTO: ARCHIVO | DOMINGO 18 DE NOVIEMBRE DE 2012
Quién no recuerda a Constitución Méndez con su enorme copete de mujer encumbrada en Señora, o a Doris Wells destrozando una bodeguita en una de las escenas más memorables de La Fiera, o a Maniña Yerichana llevando en brazos a su querido Tacupay en el final de Ka Ina, o el grito de "Kasaaaandraaaa" que brindaba 60 minutos de tregua en medio de una guerra?

Guste o no dependiendo del intelectual que la mire la telenovela nacional ha tenido una gran influencia en la cultura del venezolano, y hasta del extranjero, que cada tarde o cada noche se sienta a mirar las vidas de aquellos que entran por su televisor. Sin embargo, el esplendor de la telenovela nacional quedó atrás, en las décadas de los ochenta y de los noventa, cuando el producto era reconocido y seguido mundialmente.

Los costos de producción, la crisis económica y la migración de escritores, directores y actores derivaron en un corto callejón para la producción dramática nacional que pasó de 12 producciones terminadas por año a simplemente tres o cuatro. "Por supuesto, también el cierre de RCTV contribuyó de manera contundente a que la telenovela nacional no figurara o estuviera figurando precariamente", añade el director y actor Tony Rodríguez.

Pero el ciclo de la vida televisiva pareciera estar brindando una nueva oportunidad. Soplan vientos de esperanza por Horizonte, La Colina y Quinta Crespo, pues tres coproducciones de alta factura están realizándose en Venezuela gracias a la unión de capitales nacionales y foráneos con el fin de crear nuevas telenovelas que vayan a llenar el vacío de los últimos años.

"Es momento muy interesante -explica la escritora Mónica Montañés- porque, desde el pasado año, venimos saliendo de un gran susto. Entre 2008 y 2010 'las latas' (producciones grabadas y compradas fuera) nos tenían invadido el mercado. Pensamos que la gente se había ido de manera irrecuperable hacia las 'narconovelas', por decirlo de alguna manera, pero ahora creo que se ha hecho un gran esfuerzo a nivel gerencial para recuperar el mercado interno y creo que hemos logrado recobrar a nuestra audiencia".

José Simón Escalona, conocido hombre de dramáticos explica que es muy positivo que en nuestro país se esté mirando nuevamente la posibilidad de hacer telenovelas acá, porque indudablemente sigue siendo un mercado atractivo, ya que hay muchísima gente preparada, no solo desde el punto de vista técnico, sino también desde el de la creatividad y la producción, lo que se traduce en una gran fortuna. "No hay otra manera para impulsar la televisión nacional en este momento que no sea con las coproducciones".

¿Coproduc-qué?
La coproducción es frecuente en cine, sobre todo a nivel independiente. Esto significa que se juntan varios capitales (humano, económico, tecnológico...) para crear un producto vinculando distintos países que aportan en uno o varios aspectos del proyecto.

También este tipo de sistemas es aplicado a las telenovelas. Aunque parece algo de reciente data en la pantalla chica, Venezuela ha participado en esta clase de trabajos desde los años setenta, pues cuando varios actores extranjeros actuaban en una telenovela nacional significaba que había otro mercado involucrado y posiblemente asegurado. Por ello en la historia de la televisión nacional se cuenta con intérpretes provenientes de España, Colombia, Ecuador y Perú. No obstante, ahora la presencia de canales y productoras extranjeras es mucho más fuerte.

"La realidad es que la telenovela se ha convertido en un formato universal. Es decir, ha cambiado mucho con respecto a la televisión venezolana del boom de los ochenta y de la consolidación de los noventa. En estos primeros años del nuevo siglo se ha ido conformando una telenovela mucho más internacional, por los altísimos costos que significa hacer una producción. Por ello, hoy no existen mercados puros o primordiales que asuman todo el costo de una telenovela, tal vez a excepción de la televisión brasilera", expresa Escalona quien ha estado asesorando la coproducción de Televen, Dulce Amargo.

Hay muchas fórmulas para hacer coproducciones. En la actualidad, puede hablarse de un trío de telenovelas realizadas en Venezuela que están siendo financiadas por una o más compañías de diversas latitudes y que son grabadas en el país con importante participación del talento local.

"Definitivamente el espectáculo es universal. Lo difícil de este tipo de trabajos es lo burocrático más que el hecho artístico, porque todos los países que estamos haciendo estos proyectos hemos hecho una coproducción antes y ha tenido buenos resultados. En ese sentido no es ajeno para ninguno. Pero bueno, son empresas, países distintos, leyes distintas, con circunstancias diferentes y es lo que hace que esto se demore un poco más en cuajar", explica Tony Rodríguez, quien regresó a Venezuela para dirigir Las Bandidas para RCTV, una versión remozada de la muy exitosa Las Amazonas.

Según los entendidos, las coproducciones también obedecen a que cada vez hay mercados más grandes y más diversificados, por lo que tal vez no todas las telenovelas tengan el mismo impacto. De esta forma las grandes casas productoras y canales de televisión estarían desarrollando productos de entretenimiento con los ojos puestos en el futuro.

Clase de historia universal
Conforme con los entrevistados, generalmente las coproducciones parten de libretos ya hechos una y otra vez -historias clave que han funcionado previamente-, ya que invertir entre seis y diez millones de dólares por telenovela (entre 25.800.000 y 43.000.000 bolívares) implica grandes esfuerzos de canales y productoras que buscan recibir una retribución importante gracias a la distribución y al apoyo del público. A pesar de ello, algunas coproducciones están inclinándose por historias diferentes.

"Hay como un acuerdo tácito en que lo universal en cuanto a telenovelas es lo que hace México insiste Mónica Montañés, escritora de Válgame Dios , pero los mexicanos son mexicanísimos y los colombianos, colombianísimos. El meollo de la historia no es que se diga guayoyo, café o tinto, sino lo que ocurre, que es lo que hace a una producción universal. Venevisión, que es la empresa que conozco y donde trabajo, apuesta a eso. Ahora, la experiencia que están teniendo con la coproducción Los secretos de Lucía, que es una telenovela con mucha acción y nada de libretos repetidos, va a dejar un gran aprendizaje en tecnología y en los excelentes niveles de producción para competir, porque nosotros no solo rivalizamos con otras telenovelas sino también con el cable, que ofrece miles de alternativas".

¡Sí se puede! ¡Sí se puede!
Pareciera que hoy, en lo que concierne a la producción de telenovelas, todos están yendo hacia un mismo punto, lo que propicia el refrescamiento del género en Venezuela y, probablemente, en el resto de Latinoamérica.

"Actualmente no es posible repetir la Venezuela de los ochenta y de los noventa -dice con nostalgia José Simón Escalona. No solo por los problemas propios del país, sino por cómo se ha movido la industria en este tiempo. Imponer una telenovela netamente venezolana en el mundo es un despropósito porque no es lo que exige el mercado internacional. Estas coproducciones están volviendo a mover el empleo para muchos que amamos hacer televisión. La única forma de conmover el mundo de la telenovela es con la inversión extranjera y con la visión internacional de las producciones. Ya lo está haciendo Televen, felizmente también RCTV y, desde hace tiempo, Venevisión".

"Yo salí del país a trabajar fuera porque la industria televisiva se deprimió cuenta Tony Rodríguez. Así que cuando se presentó esta oportunidad no creo que me haya tomado más de 30 segundos aceptar, porque obviamente está la posibilidad de seguir poniendo en el mapa la telenovela venezolana a través de un buen aprendizaje; digo 'seguir' porque nunca ha salido, pero ha pasado por un momento difícil. Pienso que la coproducción es una alternativa, pero debemos hacerlo con conciencia de que hay cosas que retomar y otras que debemos aprender porque hemos estado muy ausentes de lo que ha estado pasando. Yo tengo fe, mucha esperanza de que Venezuela vuelva a ser punta de lanza en el arte de hacer telenovelas".

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