SÉPTIMO ANIVERSARIO

Trapo: Historias de vida

Locura amorosa

La llamaban "loca", pero Zobeyda era feliz con su locura. Con sus manos hacía las muñecas, les daba nombres y vida, pero jamás un valor, porque el arte del amor por la humanidad no tiene precio y era como venderse a sí misma

por MARLON GÓMEZ  |  imagen: JULIO COLMENÁREZ | DOMINGO 4 DE NOVIEMBRE DE 2012
"Soy Zobeyda Jiménez, a veces soy Zobeyda, a veces soy muñeca... soy las dos cosas", así se presentó en líneas escritas una de las muñequeras más famosas de Venezuela.

Sus anhelos los describe fácilmente en una autobiografía elaborada en una noche normal: "Quiero niños felices, gente feliz". Nació prematuramente en Píritu (Portuguesa) el 2 de febrero de 1942. Por ser sietemesina su madre requirió abrigarla muy bien durante sus dos primeros meses de vida. A ese primer contacto con el trapo y algodón ella atribuyó años más tarde su locura de creerse muñeca.

Ser hija de Nicolás Jiménez, considerado subversivo durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, la obligó a vivir una niñez nómada. Arichuna, Maracay, Valencia y otros pueblos fueron su casa durante algunos años.

La niña Zobeyda creció y se convirtió en maestra, pero en algún punto de su vida descubrió una fascinación por las muñecas y las coleccionaba. Su casa y su oficina estaban repletas de ellas y fueron llamándole "loca", pero ella aprendió a crearlas y luego enseñó a los niños del preescolar donde trabajaba a hacerlas también, aprovechando así los pocos recursos económicos que les asignaban en hacer algo creativo.

"Algunos dicen de Zobeyda que está loca, pero qué hermosa la locura de Zobeyda. Siente tanto amor por los seres humanos que con ternura humaniza sus muñecas. El arte solidario, aquel que se ejerce en función del amor del hombre y su combate, tiene en ti un fiel soldado, una hermosa militante", le cantó Alí Primera a esta portugueseña en su álbum Entre la rabia y la ternura.

Comenzada la década de los ochenta, La Muñequera, seudónimo que la inmortalizó, se vio obligada a incapacitarse como docente. Su hijo, Pablo Ochoa, relata que para entonces su casa ya era la casa de las muñecas y fue entonces cuando también la convirtió en escuela.

"La muñequería fue un pretexto para revalorizar el hecho creativo y rescatar los juegos tradicionales. Muchas personas aprendieron a hacer muñecas con ella, pero nunca vendió una. Su objetivo era enseñar que no había que comprar una muñeca de plástico, porque la más bonita era la que uno hacía con sus manos. Esas son las muñecas que tienen vida y que ella tomó de las manos para que caminaran por el pueblo", apunta Pablo.

La tolerancia, el respeto, la unión, fueron algunos de los valores que protagonizaban las historias que contaba en los talleres que dictaba en escuelas, casas o plazas, enseñando a hacer muñecas a niños, jóvenes, adultos y abuelos.

Además de coser retazos de trapos para crear militantes de su amor, Zobeyda Jiménez dejó valiosos escritos sobre el arte de la muñequería. Testimo-nios sobre las muñecas (Fondo Editorial Ipasme, 1983); En todo corazón palpita una muñeca (Universidad de Carabobo, Ediciones del Rectorado, 1990) y Fiesta de muñecas (Conac, 1993) son algunos de los títulos de la decena de publicaciones de la artista.

Las obras completas, tres obras inéditas y un centenar de muñecas permanecen en su hogar en la Calle Real en Píritu. Esa casa de muñecas se convertirá en 2013 en la sede de la Fundación Zobeyda Jiménez, institución registrada por sus cinco hijos en la que pretenden propagar la obra de quien en el año 2006 fue condecorada con el Premio Nacional de Cultura.

La Unesco y otras instituciones nacionales e internacionales también premiaron su trabajo. Hasta dos meses antes de su muerte, el 2 de febrero de 2012, Zobeyda compartió sus técnicas con el fin de humanizar y compartir amor, porque bien lo dice el poeta Aquiles Nazoa: "Contra la fastidiosa monotonía de la muñequería industrial, que solo saben decir mamá... hay en el astroso corazón de cada muñeca de trapo un subrepticio depósito de poesía, una vida privada en la que se entretejen los pedazos de muchas vidas"

Coordenadas:
Estervina Gutiérrez. Calle Araguaney con avenida Bolívar, Agua Viva Centro, Taller Hoja de Agua, Palavecino, estado Lara.
María Artahona. Avenida Terepaima, sector Las Lomas II, Taller Agua Tinaja, Palavecino, estado Lara.
Adela Méndez. Avenida Bolívar, Calle 5, sector El Panadero, Palavecino, estado Lara.
Maritza Montesinos. Avenida Circunvalación, entre calles 17 y 18, casa 14-126, El Tocuyo, estado Lara.


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