Willie era encantador
Así lo creía la viuda Hattie Hales, pero su hermana no confiaba en él
Todos en La Crosse, Wisconsin, pensaron que la viuda Hattie Hales era la mujer más afortunada en todo el estado; su esposo, quien había muerto unos años atrás, era revisor de la compañía de ferrocarriles Northwestern Railroad. Solo imaginen la situación: Hattie, toda una matrona, estaba de nuevo en circulación a la madura edad de 53 años.
Fue en el verano de 1926, durante una reunión social en la iglesia, que Hattie conoció a William Coffee; él era tres años más joven que ella, hablaba mucho sobre sus propiedades en Madison y su acogedora casa en Detroit. A la regordeta le resultaba penoso vivir con la minúscula pensión de viudez y su reducido salario como agente de compras de una tienda por departamentos local. Además, Willie era un hombre bien parecido, aunque un tanto pícaro.
El 15 de septiembre se fueron a Minnesota en el auto de Willie y contrajeron matrimonio. Los felices recién casados pasaron su luna de miel viajando.
Hattie insistió en que pasaran unas semanas con su madre en Rockford, Illinois. Mientras estaban en Rockford, como se podría suponer, Willie conoció a otros miembros de la familia de Hattie. A una de sus hermanas, Annette Holdridge, Willie no le inspiró confianza. Simplemente no podía concebir la idea de que el acaudalado y sofisticado hombre se interesara por su hermana.
Los recién casados continuaron su idílica luna de miel. Annette recibió una carta firmada por Hattie y con el sello de correos de Dubuque. Sin embargo, después de partir de Dubuque, Hattie obviamente se cansó de escribir. A partir de entonces, todas las cartas las escribía su nuevo marido y estaban firmadas por B y H. A Annette le molestaba un poco no recibir correspondencia directamente de su hermana, por lo que le escribió unas líneas a Hattie, pidiéndole que le escribiera una carta ella misma. Hattie obviamente hizo caso omiso de la petición. Se recibieron más cartas de B y H, las cuales describían la maravillosa experiencia que estaban teniendo al asistir a obras de teatro y ver los lugares de interés turístico. En una carta enviada desde Chicago, Willie escribió que Hattie y él asistirían a un banquete que brindaban esa misma noche en su honor.
Poco después del banquete en Chicago, Annette recibió una carta de B y H. La misma tenía en general un tono alegre, pero Willie incluyó un perturbador párrafo sobre el momento en que Hattie conoció a un tal señor St. Clair; evidentemente, este hombre había pasado una cantidad de tiempo inusual en compañía de Hattie en el banquete. Cartas posteriores mencionaban a menudo a St. Clair, quien parecía estar hasta en la sopa.
Tiempo más tarde, Annette recibió una carta mecanografiada directamente de su hermana, en la que le explicó que Willie había comprado una máquina de escribir para ella, de forma que pudiera escribir personalmente con más frecuencia. La carta estaba firmada; sin duda, era la rúbrica de Hattie; su hermana estaba desconcertada: Hattie no sabía escribir a máquina. Pero después de que sus dedos se acostumbraron al teclado de su máquina de escribir, envió una auténtica ráfaga de cartas. Una de las misivas fue enviada a la compañía Elroy Service Oil Co., en la cual transfería un certificado de acciones de 500 dólares a su querido esposo William.
La madre de Hattie quedó devastada por una carta que recibió el 3 de noviembre: Willie reveló que su esposa lo había abandonado y huido con el bribón de St. Clair. Le contó que él y su ahora exmujer habían acampado cerca de Asheville, Carolina del Norte, pero un buen día regresó a la carpa y encontró a Hattie y al señor St. Clair en pleno acto sexual.
Willie narró que quedó tan impresionado que se desmayó. Cuando se recuperó, encontró una nota de Hattie en la cual le indicaba que se marchaba con su amante. Como de pasada, Willie mencionó que Hattie le había dejado el certificado de acciones Elroy, ya transferido a su nombre.
A Annette le hablaron de la carta. Aquello era demasiado; Hattie sencillamente no encajaba en aquel cuadro. Comparó las firmas de varias cartas escritas por su hermana. Cuando las colocó a contraluz, resultaron ser idénticas. Annette pensó que las firmas habían sido hechas con un sello. La mujer informó a la compañía Elroy Oil Co. sobre la transferencia de acciones y le dijeron que una reunión de accionistas tendría lugar el 20 de enero de 1927; Willie se presentó, lo detuvieron y lo acusaron de falsificación.
Así estaban las cosas hasta que a alguien se le ocurrió revisar el pasado de William Coffee. La investigación condujo a Madison donde, sorpresa, la policía descubrió a otra señora Coffee. Ella había estado casada con Willie durante 23 años e ignoraba sus actividades extramaritales. La mujer accedió a que inspeccionaran su casa; la policía encontró el sello que Willie había usado para firmar las cartas.
La señora Coffee informó a la policía que su esposo había alquilado un auto, el cual se encontraba en un estacionamiento. Dentro del baúl había una maleta que contenía ropa y joyas de mujer. Con los ojos llenos de lágrimas, Annette identificó el contenido de la maleta como pertenencias de su hermana.
En la cárcel lo interrogaron exhaustivamente. Willie confesó. Según declaró, Hattie lo había acusado de andar con otras mujeres. Esa noche discutieron en la carpa en Dubuque. Él la golpeó en la cabeza con un bate de béisbol y quedó consternado cuando el impacto la mató. Entró en pánico y arrojó el cuerpo en un río cercano. Después de la muerte de Hattie mandó a hacer el sello e inventó el personaje de St. Clair.
Pero nadie creyó la historia. Continuaron los interrogatorios. Dos días después ofreció otra versión. Reveló que, después de matarla, diseccionó su cuerpo y enterró las distintas partes en los bosques cercanos. Parte tras parte del cadáver de Hattie fue recuperada de sepulturas poco profundas.
Cuando encontraron la cabeza de la víctima, no se requirió un patólogo para ver que ella había recibido varias heridas -Willie había declarado que un único golpe del bate de béisbol había causado la muerte.
¿Por qué Willie la había asesinado? Todo había sido por los pocos miles de dólares que el esposo de Hattie le había dejado. Fue declarado culpable y sentenciado a cadena perpetua. Permaneció en prisión durante 35 años y siete días.
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