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A la conquista de otras lenguas

Decenas de jóvenes venezolanos buscan aprender nuevos idiomas y acercarse a culturas que generaciones previas tomaban poco en cuenta. Aprender chino, japonés o catalán está entre las opciones como lo han estado históricamente el francés y el inglés.

por VERÓNICA PÉREZ | DOMINGO 5 DE FEBRERO DE 2012

El anime me abrió las puertas para descubrir la cultura japonesa

-Manuela Suárez


Cuenta la tradición que cuando los hombres quisieron abrirse camino hasta el cielo a través de la construcción de una enorme torre, Dios tomó la decisión de que era hora de que los seres humanos comenzaran a hablar en lenguas distintas. De esta forma logró que las personas desistieran de su empeño de alcanzar artificialmente las puertas del paraíso.

Ahora las costumbres están reescribiéndose gracias a la Aldea Global. Aquellas lenguas distantes que abrían las puertas a mundos apartados están cada vez más cerca. Los jóvenes, siempre a la vanguardia de las tendencias, son quienes están tomando la iniciativa de romper con el mito de la Torre de Babel para colarse en nuevas culturas conociendo lenguas jamás pensadas por sus progenitores. Hoy, los muchachos buscan aprender japonés, mandarín, ruso, gallego y hasta catalán. Para ellos el inglés, el francés o el italiano, lenguas que sus padres usualmente aprendían, son idiomas que manejan a diario en videos que bajan de Internet o en informaciones que comparten con aquel amigo de Tailandia que conocieron en las redes sociales.

Gracias a ellos la belleza de la diversidad y el conocer otros mundos por el aprendizaje de idiomas distantísimos, están a salvo. Acá un ejemplo de estos valientes de la lengua.

Más que otaku

"Yo estudio en una escuela de origen italiano, tengo 17 años. Puede decirse que estoy en sexto año, que es el último. Es decir, a punto de graduarme del bachillerato". Así se presenta Manuela Suárez, una joven que comparte su tiempo entre las clases de viola y su gusto por la biología y el dibujo, además de estar aprendiendo el enigmático idioma japonés.

Manuela se acercó a la lengua nipona gracias a la televisión. Cuando estaba pequeña adoraba ver anime (comiquitas de origen japonés). Digimon y Pokémon fueron algunas de sus series animadas favoritas mientras crecía. "Más grande, cuando comencé a interesarme de verdad por este arte, fue cuando me enteré de que todas esas comiquitas eran japonesas. Así me involucré por la cultura otaku".

"Otaku" hoy se refiere a los fanáticos del anime y el manga (cómic nipón), productos de la cultura pop del Japón. Aunque para muchos es un vocablo ofensivo, agrupa a un enorme conjunto de jóvenes aficionados a este tipo de historias. "A pesar de que pueda sonar superficial, el anime me abrió las puertas para descubrir la cultura japonesa", añade Manuela.

Actualmente, la joven estudiante se encuentra en el nivel B del curso de japonés que tradicionalmente imparte la Embajada de Japón desde hace más de dos décadas. "En total son cuatro niveles y cada uno tiene una duración de 20 semanas. Aunque nuestra sensei (maestra) recomienda que los dos últimos niveles se cursen en más de una ocasión, porque los niveles C y D —siendo el D el más avanzado— son algo más complicados".

En cuanto al japonés en sí, Manuela considera que tiene facilidades para la expresión oral del idioma. De acuerdo con la estudiante esto obedece a que el japonés "como lengua hablada no es difícil porque la estructura sintáctica es muy sencilla, no tiene tiempos verbales". Adicionalmente, la estudiante menciona que gracias a escuchar los anime en su idioma original ha logrado acostumbrarse al lenguaje. Sin embargo, agrega: "Lo que sí es muy difícil es la parte escrita".

El japonés cuenta con varios sistemas de escritura. Por una parte están el Haragana y el Hatakana, los cuales están definidos como silabarios; el Romaji que agrega letras romanas y que se usa en nombres comerciales. Adicionalmente, está el Kanji, ideogramas de origen chino que en Japón tienen una lectura completamente distinta.

"Para los mismos habitantes de Japón el Kanji es un problema. Dicen, por ejemplo, que para leer un periódico debes al menos graduarte de secundaria para así entender la cantidad de caracteres de manera adecuada, sobre todo cuando tratan de materias específicas como biología o ingeniería, por ejemplo", menciona la joven, quien muestra un entusiasmo sin igual por "el país del sol naciente".

Para practicar, los jóvenes estudiantes de japonés se juntan a hacer las tareas y también a conversar, y buscan programas de televisión y videos en Internet con la intención de escuchar el idioma, pero para Manuela lo mejor es seguir series de animados.

El fin último de los estudiantes, aparte de dominar y expresarse en el lenguaje nipón, es visitar el país. Esto es posible gracias a la embajada de Japón. "A través del curso que estoy haciendo —dice Manuela Suárez—, uno puede recibir becas para visitar Japón y estudiar allá. Hay becas de pregrado y postgrado. Espero optar por una de estas últimas porque prefiero comenzar mis estudios universitarios de biología en mi idioma natal. También, en la Semana Cultural del Japón hay un concurso de oratoria en japonés en el cual uno prepara un discurso acerca de un tema (que impone el jurado del concurso) y lo recitas. De resultar ganador, puedes viajar a Japón y permanecer con una familia típica por dos semanas. Eso me parece genial porque se da la oportunidad de conocer el país y la cultura que uno viene siguiendo desde tiempo atrás".

¿Dónde estudiar?
Embajada de Japón en Venezuela.
Telf.: (0212) 261.8333.


Hablaré catalán
La canción del maestro Aldemaro Romero parece darle título a la vida de Mariángel Rostro García, una joven de 18 años quien se declara enamorada del idioma catalán.

"Toda la vida el catalán ha sido importante para mí. Mis abuelos provienen de España y toda nuestra historia está allí implícita. Siempre tuve muchas ganas de estar allá y de aprender este lenguaje", dice la estudiante de la Universidad Metropolitana.

El catalán es un idioma de poca difusión en el mundo entero. Solo se habla en Cataluña, la Comunidad Valenciana, Aragón y algunas otras provincias de España y lugares aledaños. Forma parte de las lenguas romances al provenir del latín vulgar. "El catalán mezcla varios idiomas. Tiene algo del gallego, del portugués, del francés, entonces es cuestión de afinar el oído de tal forma que puedas entender y ampliar el vocabulario que te permita expresarte", explica Mariángel, quien tiene el objetivo de aprender el idioma para continuar sus estudios en Barcelona, España, donde se exige el dominio del castellano y también del catalán.

"Recibo clases los sábados en el Centro Catalán de Caracas. Las clases son muy divertidas, pues la profesora nos imparte el aprendizaje del idioma totalmente en catalán y aprovecha para ir descubriendo la historia, y así poder ir entendiendo por qué las cosas en este sitio son como son".

Actualmente, Mariángel Rostro comparte las clases de catalán con su papá, José Francisco Rostro. "Mi padre no quiere emigrar a Barcelona como yo a estudiar, pero ambos somos realmente muy aficionados a la cultura de la región. A mi papá le fascina el Futbol Club Barcelona y entonces, obviamente, pretende aprender el catalán para visitarme cuando esté allá y hasta poder entender las entrevistas a Josep Guardiola y los jugadores del Barça (risas)".

Para aprender el idioma, al menos en Venezuela, se deben cursar tres niveles de curso: básico, general y avanzado. Para pasar por los niveles hay que presentar pruebas de suficiencia que determinarán si la persona está en condiciones de proseguir.

Para complementar el aprendizaje, los estudiantes del idioma de Cataluña buscan tener contacto con medios que contengan la lengua. "Desde el principio, yo intentaba escuchar las noticias, leer el periódico y lo que llegara a mí en catalán -explica la joven Mariángel Rostro. Siempre trato de buscar películas habladas en el idioma, porque al oído es muy hermoso. Yo tuve clases de francés e inglés en el colegio, pero para mí el catalán es sencillamente especial".

Para cerrar Mariángel Rostro escribe una frase en catalán: "Convido a tots els que llegeixin Estampas, a aprendre un idioma nou i més encara el català un dialecte únic", que se traduce: "Invito a todos los que lean Estampas, a aprender un idioma nuevo y más aun el catalán, un dialecto único" y añade: "Ojalá puedan ponerla en la revista".

¿Dónde estudiar?
Centro Catalán.
Telf.: (0212) 283.9897.


Del otro lado de la muralla

"En la medida que empiezas a pensar en cualquier idioma, a expresarte, a entender el sentido del humor de ese lenguaje, entiendes mucho más de la cultura y de la forma de ser que, de otra forma, uno prejuzga. Después de todo, el lenguaje es el que define la realidad y, efectivamente, la realidad cambia si el idioma cambia", explica Javier Rivas Domínguez, terapeuta de acupuntura y estudiante de Educación de la Universidad Central de Venezuela.

Para el joven de 24 años, las clases, en cuanto a estructura, bien por circunstancias o por suerte, son personalizadas, lo que le ha permitido profundizar aún más en el idioma chino-mandarín sin perder un solo minuto, lo que, de acuerdo con el estudiante de Educación, le ha permitido avanzar con mayor rapidez.

"El idioma mandarín en sí tiene una estructura muy compleja en la que la pronunciación es un factor primordial. El énfasis que uno coloque a la palabra que se está pronunciando cambia el sentido completamente. De igual modo, la asociación de palabras cambia totalmente el significado. Noes como en el español que uno puede alzar la voz y el significado literal de la palabra es el mismo. Ahora, poniéndome en los pies de una persona de China, el español es mucho más difícil de hablar, porque en castellano una palabra puede tener una pronunciación similar a otra y significan algo totalmente distinto", explica el joven quien anhela en el futuro visitar el país amarillo.

Para prepararse mejor, Javier está poniendo empeño en la conversación y en la lectura. "Es importante lograr memorizar todos esos caracteres. Entonces uno aprende más o menos por qué ese símbolo está dibujado de esa manera y no de otra, y gracias a ello uno puede saber un montón acerca de la cultura china", menciona.

Para practicar, el estudiante de chino-mandarín habla por teléfono con amigos que viven en China, quienes le corrigen la pronunciación. Igualmente se reúne con su tutor, el profesor Tomás Chen, y con los paisanos de este para escuchar sus conversaciones y perder el "miedo" de intervenir en una conversación.

Al final de cuentas, la lejana China parece estar cada vez más cerca y ya no existen murallas posibles que puedan aislar al resto del mundo del idioma de esta nación.

¿Dónde estudiar?
•AFTE c.a. (núcleos Centro de Caracas y Universidad Católica Andrés Bello)
Telf.: (0212) 925.4874.

•Profesor Tomás Chen.Telf.: (0412) 436.4205.



Relacionado con: idomas, chino, japones, catalan

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Comentarios (1)

Daniel Marcelo Francos
06.02.2012
4:05 AM

Comentario 3695905

Haragana es la persona que escribio el articulo. Investiguen y revisen lo escrito antes de publicarlo, tengan la decencia por favor.


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