CIRCULACIÓN

Várices masculinas: ¿Mito o realidad?

Las piernas de las madres (pero también las de los padres) son espejos que reflejan si un caballero es candidato a padecer la enfermedad venosa crónica...

por NÉSTOR LUIS LLABANERO  |  MIÉRCOLES 21 DE AGOSTO DE 2013
"Las várices aparecen por igual en uno y otro sexo", dice el doctor Tomás Alberti, presidente del centro vascular Angios, ubicado en Chuao. "Anteriormente pensábamos que eran más frecuentes en las mujeres, pero solo porque eran ellas quienes tenían mejor calidad de atención médica".

De acuerdo con Alberti, esas consultas abiertas de las mujeres cuando veían que sus venas brotaban de sus piernas produjo la impresión de que las várices eran potestad exclusiva del territorio femenino. Hoy se sabe que no es así.

Asegura el especialista en cirugía cardiovascular que, por lo general, cuando los hombres acuden al médico lo hacen tardíamente, presentando así problemas más serios que las mujeres. "A nivel de consulta, la proporción masculina con varices, úlceras y complicaciones es mayor que el rango femenino".

Lo que todo hombre debe saber en cuanto al sistema de venas es que no puede protegerse. Cuando se afecta es por razones de antecedentes genéticos. No es como muchos piensan: que si un hombre permanece de pie durante tiempo prolongado generará el problema.

En cambio, advierte el cirujano que a un individuo genéticamente afectado en sus venas le resultaría contraproducente el hábito de estar de pie, pues aceleraría el desarrollo de la enfermedad.

Explica el doctor Alberti que quienes padecen esta condición tienen válvulas venosas deficientes, es decir que no cierran correctamente, de modo que cuando las personas están paradas, las ‘venas disfuncionantes' refluyen, es decir, circulan a la inversa, lo que hace aparecer y crecer las várices.

Por su condición hereditaria, este mal se anuncia a una edad temprana. "Muchas veces es visible en la segunda década de vida y se agudiza con el tiempo, dado que es una enfermedad progresiva".

No puede revertirse; puede sí, operarse, aclara Tomás Alberti. Basta sellar o extraer las venas causantes del inconveniente. 

El presidente de Angios compara la solución de la enfermedad venosa crónica con el  mismo procedimiento seguido para la miopía: Las personas pueden eliminar el defecto quirúrgicamente, o corregirlo a través de algún otro método. En el segundo caso, puede usarse medias de compresión, que serían el equivalente a los lentes en las personas con miopía.

Alberti describe ese procedimiento como una media especial que aprieta en la parte baja de la pierna y menos arriba, lo que obliga a la sangre a subir, cumpliendo así el efecto de una válvula artificial que sustituye a aquella que no funciona bien.

Según sus cálculos hasta 10 % de la población mundial está afectada a nivel de rango quirúrgico; hasta 1 % sufre por causa de úlceras venosas, mientras que las várices de pequeño calibre, casi siempre de interés estético, afecta hasta 60 %. Esas cifras incluyen a ellas y a ellos.

El oscurecimiento del color de la piel en la parte baja de la pierna y la pérdida del pelo, también en el área cerca del tobillo, son dos rasgos que delatan una extremidad enferma en los hombres. "La pierna se llena de sangre sucia y se daña la zona".

Para advertir de su posible enfermedad, un hombre debe fijarse no solo en las piernas de su madre sino también en las de su padre. En ambos encontrará huellas que avisen sobre su propio padecimiento.


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