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Notas

Vivir Mejor |  SALUD

Bebés sin caries

La caries temprana de la infancia es una enfermedad severa, de carácter multifactorial, que está afectando cada vez más a los lactantes y niños de preescolar. Prevenirla es una tarea que debe comenzar desde la gestación

por YUBELITZE ANGARITA BORGES  |  imagen: FOTO: WWW.SHUTTERSTOCK.COM | DOMINGO 19 DE MAYO DE 2013
Sabía usted que desde que nace el bebé es importante limpiar regularmente sus encías, así como también la lengua una vez al día; y que apenas sale el primer diente debe cepillarse con un cepillo especial infantil y llevarlos a la consulta con el odontopediatra para prevenir enfermedades bucales? La caries dental no es un problema único de los niños más grandes, se vincula con hábitos que tienen los padres desde antes del nacimiento y repercute en la salud general del bebé, causando dolor y atenciones de emergencia que pudieran evitarse.

Si bien es cierto que los llamados "dientes de leche" se mudan, eso no significa que hasta llegado ese momento queden exentos del aseo diario, ya que, de igual manera, el estado de la salud bucal repercutirá de buena o mala manera en el bienestar del niño. Incluso, la transmisión de las bacterias está relacionada con los padres, hermanos, cuidadores y personas más cercanas al bebé, quienes, de no mantener una correcta higiene bucal, se convertirán en reservorios de bacterias cariogénicas.

En este sentido, la prevención se inicia desde el embarazo y es el obstetra quien debe orientar a la madre para que asista a la consulta odontológica y revisar si tiene placa bacteriana, sarro, caries o algún diente roto, ya que todo eso favorecerá la transmisión de bacterias al bebé, por ejemplo, a través de la saliva, por un simple beso o cuando compartan cucharillas; al probar su comida o verificar la temperatura del tetero y de la sopa.

"La caries es una enfermedad infecciosa y es transmisible. Cuando sale el primer diente del bebé ya hay placa bacteriana que fue heredada desde la mamá, por eso es que es tan importante la odontología materno infantil para sanear toda la boca de la madre antes de dar a luz. De igual manera, luego de la leche materna, que es el alimento más completo o si se administran fórmulas, esas bacterias también deben ser removidas, por lo cual es imprescindible darle agua al bebé y limpiarle los dientes inmediatamente después de alimentarlo, además de nunca dejarlo durmiendo con el tetero en la boca, una costumbre que se ve con frecuencia", advierte la doctora Mónica Pérez, odontopediatra.

Una boca enferma es un niño enfermo
Pérez, quien es especialista en odontología para bebés, explica que la caries temprana de la infancia (CTI) es una enfermedad severa, de carácter multifactorial que está afectando cada vez más a los lactantes y niños de preescolar, comprometiendo, por lo general, muchos dientes y generando una rápida destrucción del tejido dentario. Está relacionada principalmente con la presencia de bacterias cariogénicas, en especial el estreptococo mutans, y con las prácticas de dietas inadecuadas con alto consumo de azúcar.

A escala mundial, la prevalencia de caries  a los tres años va de 41,8% hasta 78,9%, de lo cual se deduce que la  caries aumenta 3,15 veces entre el primero y segundo año de vida; 1,7 veces en el segundo y tercer año de vida; y 1,4 veces entre el tercer y cuarto año. Esto demuestra que el riesgo de caries está entre el primer y segundo año de vida, según se lee en el libro Odontología para bebés, en el capítulo V sobre educación odontológica.

Aunque hay pocos estudios odontológicos nacionales, en menores de tres años, según señala Pérez, los resultados de varias investigaciones realizadas por especialistas en la Universidad Central de Venezuela y la Universidad del Zulia, indican que entre 55% y 90% de las CTI comienzan a aparecer a partir del primer año de vida con la erupción de los primeros dientes y el riesgo va aumentando significativamente a medida que se incrementa la edad.

En esta misma línea, coincide el estudio realizado por Morón y col. (2008), según el cual la caries dental afecta a 76.4% de la población y de 55% hasta 70% en niños menores de tres años, lo cual impacta no solo en la salud bucal sino también en el bienestar general y la calidad de vida.

De allí que, aunque la dentición primaria (incisivos centrales inferiores, incisivos laterales inferiores, incisivos centrales superiores, incisivos laterales superiores) tiene tiempos diferentes de aparición en cada niño, es importante que siempre antes de que supere el año de edad asista a su primera consulta con el odontopediatra. "Una boca que no esté saludable se traducirá en niños enfermos, por ejemplo, con una gingio estomatitis herpética, que se manifiesta como llaguitas en toda la boca y esto es muy doloroso e incómodo", agrega la especialista.

"A pesar de lo que muchas personas pueden creer, la consulta con los bebés no es estresante ni agresiva -refiere la odontopediatra- es un momento de mucho amor y compenetración entre la madre o representante, el bebé y su odontólogo. Para ello, tenemos unas cunitas especiales traídas de Brasil, en las cuales se acuesta al bebé y la especialista trabaja desde atrás y mira la boca, mientras que la madre está acariciándolo y así se siente protegido. Lamentablemente, por un tema de costo y disponibilidad, en los dispensarios públicos no tenemos estas cunitas, pero ese no es un impedimento y para ello hemos ideado la técnica 'rodilla con rodilla', la de la mamá cercana a la de la odontóloga, para crear ese espacio en el cual el bebé se sentirá seguro".

Por una sonrisa sana
Varias recomendaciones generales pueden seguirse desde que el niño nace, para prevenir las caries:

• Desde que nace limpie sus encías y lengua con una gasa o pañito mojado en agua hervida, una vez al día.

• Al salir sus primeros dientes deben ser cepillados dos veces al día, en la mañana y en la noche, con un cepillo dental infantil y agua, sobre todo antes de dormir.

• A partir de los dos años comience a colocar pasta dental infantil en el cepillado, especialmente formulada para niños menores de seis años, la cual tiene menor concentración de fluoruro. Se utilizará la cantidad del tamaño de una lenteja.

• Pregúntele al odontopediatra sobre los beneficios de la colocación del barniz de flúor en el esmalte de los dientes primarios.

• No acostumbrar al niño desde pequeño a consumir exceso de azúcar.


Coordenadas
•Mónica Pérez Yépez. Telf. 0212-261.8882 / 265.4405
•Sonia Feldman. Telf. 0212-552.0913



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