Previniendo el suicidio
Diariamente dos venezolanos ponen fin a su existencia y se suman a las más de 900 mil personas que lo hacen cada año en el mundo. El fenómeno ha crecido 60% en los últimos 45 años y afecta cada vez a más jóvenes.
'Cuando mi hermano se suicidó yo me sentí culpable durante meses, porque muchas veces nos lo dijo a todos en la familia de una u otra forma, incluso años antes de que ocurriera. El asunto es que pensamos que hablándole podríamos evitarlo, pero no fue así. Y es muy duro no conseguir ayudar a alguien que amas y verlo tomar una decisión tan drástica. A nadie le gusta perder un ser querido, y mucho menos de ese modo". Las palabras son de Andreína (su verdadero nombre está en reserva), quien perdió a su hermano Lucho, de 46 años, por esta causa.
876 venezolanos como Lucho se suicidan cada año, según reporta el Ministerio de Salud en su último anuario de mortalidad (2008). Esto quiere decir que cada 24 horas dos paisanos acaban con su vida por voluntad propia. Aunque la cifra ha ido descendiendo en los últimos años y el número puede resultar bajo frente a otras causas de muerte como el cáncer o las enfermedades del corazón, para los allegados a un suicida la tragedia es más grave de lo que indican las estadísticas.
Andreína lo confirma. "Por supuesto que me sentí frustrada por no encontrar respuestas. La impotencia es mucha porque sabes que esto pudo evitarse, aunque no sepas cómo". "La complejidad de este acto tiene un impacto devastador para familiares y amigos -alerta la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio-, dejándolos con incertidumbre sobre las causas, preguntándose qué señales no vieron y manejando el duelo por la pérdida en medio de culpa, rabia, estigma o abandono", se lee en su página www.iasp.info.
Ayer 10 de septiembre fue el Día mundial de la prevención del suicidio. A propósito del tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) remarca que los intentos de suicidio suelen ser tan o más graves que los propios fallecimientos. "Pueden llegar a ser 10 a 40 veces más frecuentes que los suicidios consumados", se lee en un documento extraído del site del organismo, www.who.int. En otras palabras: por cada persona que se quita la vida, 10 tratan de hacerlo, con las secuelas físicas, psicológicas y sociales que, muchas veces, implican estas fatales decisiones.
Almas en el foso
Te vas Alfonsina con tu soledad/
Qué poemas nuevos fuiste a buscar/
Una voz antigua de viento y de sal/
Te requiebra el alma y la está llevando/
Y te vas, hacia allá, como en sueños/
Dormida, Alfonsina, vestida de mar"
El extracto es de Alfonsina y el mar, emblemático tema del cancionero latinoamericano, inspirado en la poetisa argentina Alfonsina Storni, quien se quitó la vida a los 46 años en 1938, víctima de una severa depresión. Según la OMS, una persona acaba con su existencia en el planeta cada 40 segundos y el suicidio es la tercera causa de muerte entre quienes tienen entre 15 y 44 años. En Venezuela, siete de cada 10 casos se registran en ese rango de edad.
¿Qué lleva a alguien en la plenitud de su vida a tomar una decisión tan drástica? Al igual que ocurrió con Storni, los suicidios son la salida que encuentran, en muchas oportunidades, quienes sufren depresión, un desorden mental que padecen 121 millones de individuos en todo el mundo y que supone un estado de "tristeza permanente, sentimientos de culpa profunda y pérdida de interés por las cosas de la vida, que disminuye la capacidad de quien la sufre de hacerse cargo de sus tareas cotidianas (definición de la OMS)". "El suicidio es un asunto complejo y envuelve factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales", aclara el organismo, aunque refiere estudios que dan preponderancia a los problemas psiquiátricos sobre los demás factores. "Más de 90% de las personas que se quitan la vida en Estados Unidos y Europa tenían un problema mental, mientras la depresión y la dependencia al alcohol están asociadas a 80-85 % de los casos", se lee en una guía de prevención primaria del suicidio, elaborada por el ente sanitario.
"Aunque era muy inteligente y siempre fue el consentido de la casa, mi hermano sufría depresión, decía que nadie lo quería y tenía un comportamiento muy solitario, pese a que era muy picaflor y muy atractivo para las mujeres -apunta Andreína. Además, se sentía un hombre peligroso, había sido diagnosticado como esquizofrénico y creía que podía hacerle daño a otros. Él estuvo recibiendo medicación y atención psicológica. Sin embargo, él nunca se sintió conforme con su vida y lo que hicimos no fue suficiente".
Las adversidades cotidianas o situaciones estresantes pueden ser la pólvora que encienda la mecha. Sin embargo, diariamente, millones de personas quedan desempleadas, son diagnosticadas con enfermedades complicadas o sufren una desilusión amorosa y la mayoría no piensa en la muerte como solución. Un artículo publicado por la BBC señala que algunos pueden ser más vulnerables por antecedentes familiares, incluyendo predisposición genética. "En muchos suicidas ha habido una larga historia de problemas mentales, principalmente depresión, desórdenes alimentarios o esquizofrenia -se lee en www.bbc.co.uk. Otros factores incluyen enfermedades físicas, abuso de drogas y alcohol, aislamiento social, así como problemas de dinero o vivienda. Sin embargo, en uno de cada cinco suicidios, especialmente entre los jóvenes, no ha habido signos previos de dificultad emocional, sino una súbita molestia como impulso".
Los hombres son las principales víctimas del suicidio en el mundo y Venezuela no escapa a esta situación. Según los datos oficiales del Ministerio de Salud, en 2008, 707 varones se quitaron la vida versus las 169 damas que lo hicieron, lo que representa 81% de los casos. La mayoría de ellos no había cumplido 45 años.
¿Qué hacer?
"Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión".
Extracto de la carta del rockero de Nirvana Kurt Cobain, quien se suicidó en 1994
Estadísticas mundiales revelan que menos de 25% de las personas deprimidas ha sido diagnosticada o recibe tratamiento. Identificar y atender tempranamente éste y otros problemas psicológicos resulta prioritario para los expertos, por cuanto puede significar la salvación de muchas vidas. "Aunque la mayoría de las personas que sufren depresión no se mata, la depresión no tratada puede incrementar el riesgo de un posible suicidio -apunta un material orientador de www.allaboutdepression.com, página informativa avalada por la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio. Los pensamientos y conductas suicidas pueden ser síntomas de una depresión moderada o severa. Estos síntomas normalmente suelen ser manejados con tratamiento adecuado y pueden ser evitados con una temprana identificación de la enfermedad. Cualquier amenaza de suicidio debe ser considerada y evaluada inmediatamente por profesional calificado".
"Una de las cosas que más me sorprendió -recuerda Andreína, fue descubrir cuánto tiempo estuvo mi hermano planificando su muerte. Él era muy reflexivo, escribía y tenía mucho de artista. Después de su fallecimiento encontramos muchos textos en los que advertía cómo se sentía. Incluso, nunca se me olvida que la carta que él me dejó pidiéndome perdón por lo que haría fue escrita varias semanas antes de matarse, lo que quiere decir que él estaba consciente de lo que estaba haciendo con una gran determinación".
De hecho, la OMS insiste en que sólo un pequeño número de suicidios ocurre sin advertencia previa. "Quienes deciden matarse dan avisos definitivos sobre sus intenciones. Por lo tanto, cualquier señal de este tipo debe tomarse en serio. Además, la mayoría de la gente que intenta suicidarse es ambivalente y no necesariamente quiere morir". El organismo sanitario también recomienda otras estrategias institucionales, comenzando por el entrenamiento del personal médico de atención primaria, para hacerlo capaz de detectar problemas emocionales o síntomas de depresión, de manera de atacarlos a tiempo. Además, exhorta a emprender acciones como el control de armas y otras sustancias. "Restringir el acceso a los métodos más comunes de suicidio ha probado ser efectivo en la reducción de los índices de suicidio", se lee en www.who.int.
La OMS también advierte sobre el especial cuidado que deben poner los médicos en la administración de fármacos. "Algunos estudios muestran relación entre el suicidio y la sobredosis de antidepresivos, lo que sugiere la estricta supervisión que hay que tener a la hora de prescribir estos medicamentos a pacientes deprimidos o con problemas psicológicos que han manifestado intención de suicidarse, a quienes no les deberían recomendar más que unas pocas cantidades de drogas".
Extienda la mano
"Me voy a matar". "No encuentro sentido a mi vida". "Quiero terminar este dolor". Si un familiar o amigo le dice cosas como ésta no lo tome a la ligera. Estas palabras pudieran ser los gritos de auxilio de quien está sumergido en una severa depresión, principal causa de los suicidios. "No es verdad que si una persona habla de suicidarse no atentará contra su vida -se advierte en el material de www.allaboutdepression.com. La gente con conducta suicida puede hacer estos comentarios por distintas razones. Por eso es importante tomar en cuenta esas afirmaciones y ayudar a la persona a obtener evaluación y tratamiento médico. Alguien en crisis puede no darse cuenta de que necesita ayuda o estar bloqueado para buscarla. Hay que recordarle que existe tratamiento contra la depresión y que se comienza a experimentar mejoría rápidamente".
"Mi recomendación es no dejarlo pasar debajo de la mesa -reflexiona Andreína. Hay que tomar cartas en el asunto desde el principio. Siempre le dimos apoyo pero a veces no es suficiente y hay que buscar ayuda profesional. Nunca sabremos qué hubiera pasado si hubiéramos prestado más atención. Pero lo importante es decirle a los familiares que no dejen solo a su ser querido".
El acompañamiento resulta fundamental. Los expertos recuerdan que cuando alguien piensa en matarse es porque siente que no puede con el dolor y sufrimiento que enfrenta, además de sentirse abandonado a su suerte, aunque no lo esté. Hacerle entender que hay otra salida es tarea prioritaria. A fin de cuentas, como dijo el escritor Gabriel García Márquez: "La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir".
Fuentes
•www.who.int
•www.mpps.gob.ve
•www.iasp.inf
•www.allaboutdepression.co;
•www.bbc.co.uk
•www.emich.edu
•www.nami.org.
efcastillo@eluniversal.com
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