Beta
¿Existe en verdad una bebida afrodisíaca?

CARMEN MONTELONGO

28/10/2018 12:00 am



El poder afrodisíaco sucede si y sólo sí se da un acuerdo tácito a través del cual, él que come cede el poder a quién le da de comer. Es imperativo que exista un consenso entre el que seduce y el que se deja seducir, éste acuerdo debe ser implícito, consensual y consertado. De otro modo es imposible que funcione. Yo te preparo un plato para seducirte, un festín magnífico que promete fuegos artificiales, tú te entregas, te preparas emocional y físicamente para los efectos prometidos.


Lo afrodisíaco acontece en el cerebro. El Café no escapa a esa fórmula que no tiene nada de mágica sino, realmente, muchísima lógica.

Para comprender el modo en que nuestro cerebro registra el sabor de una taza de café y cómo puede esa bebida alebrestar nuestro ánimo hasta volvernos complacientes o complacidos, debemos hacer un recorrido burdo y veloz por el camino del Café hasta el cerebro. 

La Neurogastronomía aplicada reza: "El gusto es físico y el sabor es emocional". 

Es así como el gusto se registra en la lengua: salado, dulce, amargo, ácido y Umami: mientras que el sabor es emocional y una respuesta del cerebro en la que intervienen no sólo los 5 sentidos sino además: anticipación, emoción, recuerdos y ambiente.  

Si queremos avalar con que una taza de café preparada con la intención de seducir es realmente efectiva, debemos no sólo hurgar en los efectos químicos del café en nuestro cerebro, que son reales y biológicos, sino en el papel que los factores externos, nuestras íntimas expectativas y los recuerdos que atesoramos tendrán el resultado final. Es justo en cómo"manipulamos" esa combinación de expectativas, ambiente, memoria gustativa y emoción que el café deja de ser una bebida estimulante para elevarse a la categoría de "brebaje afrodisíaco". 

¿Cuáles son los efectos químicos del café que pueden predisponer o facilitar el fragor de la contienda amorosa? 
El Café bloquea los receptores de la adenosina, que es una molécula sedante que libera el sueño. Al mantenernos en estado de alerta y despiertos, no sólo estamos más concentrados, enérgicos y despiertos, sino que nuestra pituitaria al percibir la falta de sueño genera un S.O.S que nos hace generar adrenalina y con ella euforia. 

Los efectos del café tardan 10 minutos en llegar al cerebro y pueden durar hasta 8 horas según la cantidad consumida y los niveles de tolerancia de cada uno; niveles que están determinados por la cantidad que consumimos diariamente; el cerebro se habitúa al café y para que sintamos los mismos efectos debemos consumir cada vez una cantidad superior a la anterior. Ya sabemos que el café es químicamente un estimulante que nos predispone a la actividad física y mental. 

Analicemos cómo la taza de café se desplaza desde la vista, el oído que nos cuenta cómo se desliza desde los labios, moja tibiamente la lengua (tacto) que luego traga sin demoras (oído); ya con el café en boca sabemos si está amargo, dulce, ácido... inhalamos el olor por la boca y exhalamos su "aroma" repotenciado, esas partículas aromáticas estimulan el bulbo olfativo y activan nuestro Sistema Limbico. Nos emocionados. Buscamos registros de experiencias anteriores. Cambiamos de humor. Sin olfato no hay sabor ni memoria sensorial. Para completar la Anatomía del Sabor según la Neurogastronomía aplicada precisan aún 4 requisitos más. 

La anticipación que acontece antes de llevar la taza de café a la boca, es nuestro modo de enfrentarnos al acontecimiento; hagamos inventario de todos los café de mentiritas que hemos tomado preparado por nuestras hijas. La niña que calza los tacones de la madre, se maquilla los labios y nos sirve una taza vacía de un cafecito que está tan rico que hasta cerramos los ojos para saborearlo. 

Los otros dos elemento ajenos a los 5 sentidos y que acontecen dentro de nuestro cerebro son la emoción y el recuerdo. Recuerdos no sólo en pasado, cuando comemos o bebemos también generamos recuerdos a futuro. El último elemento es el ambiente y es el único elemento que podemos controlar para convertir una taza de café en una pócima que enloquezca a cualquiera. Preparen su café desde el amor absoluto. Declare en voz alta o susurre al oído del otro su intención ulterior; haga promesas de amor mientras lo endulza, regale la certeza que ese lapso de tiempo en que su cuerpo estará inundado de químicos maravillosos que nos harán potentes, enérgicos y bienmandados serán horas de plenitud. Créaselo con toda su alma. Disponga el ambiente para que los prodigios sucedan.

Y les juro qué sí, que el Café sí es una infusión afrodisíaca.